SELECCIÓN

Lo bueno y lo malo de la Celeste ante Brasil

Respasá los puntos altos y bajos del equipo en el clásico.

Foto: Reuters.
Foto: Reuters.

Lo bueno

Uruguay tiene un mediocampo de primer nivel

Lucas Torreira cada vez juega mejor con la Celeste, sigue mostrando el buen nivel que exhibió con la selección en el Mundial de Rusia y a esta altura es titular indiscutido. Contra Brasil fue de los mejores exponentes de Uruguay, teniendo mucho protagonismo a la hora de realizar una presión alta, principalmente en los primeros minutos de la segunda parte, donde se observó la mejor versión de los dirigidos por Óscar Tabárez.

El fraybentino jugó como volante tapón en un 4-1-4-1 y quedó plasmado su despliegue físico, cubriendo las espaldas de los volantes más adelantados y haciendo quites excepcionales, como dos pelotas que robó en el minuto 63’ y dentro del área, con el riesgo que eso conlleva.

Pensando en la Copa América del 2019, Rodrigo Bentancur y Matías Vecino también son dos jugadores que se han ganado su puesto. El futbolista de la Juventus tiene la virtud de tener una visión de cancha y una inteligencia excepcional, además de que ayuda en la marca, y el volante del Inter de Milán generalmente está más abocado a la marca. Debe tener cuidado cuando sale a cortar lejos y a destiempo, como le pasó frente a Brasil en una jugada contra Neymar donde vio la amarilla bien exhibida.

La duda pensando en el futuro y en un 4-4-2 pasa por quién se ganará el lugar del cuarto volante.

Debutantes: No les pesó

Mathías Suárez y Bruno Méndez hicieron su estreno absoluto con la selección mayor y dejaron muy buenas impresiones, principalmente el jugador de Wanderers. Los chiquilines se la bancaron notablemente ante los cracks.

Cáceres: Una garantía

Habitualmente utilizado como lateral, tanto por derecha como por izquierda, el “Pelado” volvió a jugar de zaguero en la Celeste y lo hizo muy bien. Con presencia y ordenando a los jóvenes. Tuvo un buen rendimiento.

Campaña: Tranquilidad

Las veces que lo inquietaron respondió bien y confirmó que está en un gran momento. Un muy buen relevo por si falta Fernando Muslera.

Lo malo:

La generación de juego está en el debe

Los partidos amistosos que Uruguay disputó tras el Mundial de Rusia confirmaron algo que la Celeste tiene en el debe desde hace mucho tiempo: la generación de juego. Quizás la excepción fue el partido contra México, que finalizó con goleada celeste 4-1, en aquella jornada donde dirigió Fabián Coito porque Tabárez aún no había arreglado su nuevo acuerdo.

Contra Brasil el maestro colocó a Gastón Pereiro y Edinson Cavani recostados contras las bandas para asistir a Luis Suárez, el único atacante definido, pero la pelota le llegó poco al salteño. En la primera parte él se las ingenió para generar una chance peligrosa con un remate que atajó Álisson, y él fue quien le metió un buen centro a Cavani (tras una buena triangulación con Diego Laxalt) para una volea del jugador del PSG que también atajó muy bien el guardameta brasileño.

En el complemento, en el mejor momento de Uruguay llegaron otras tres situaciones claras de gol: un remate de Gastón Pereiro, un tiro libre de Suárez y un cabezazo de Matías Vecino.

Queda la sensación de que los volantes de creación no funcionan con este sistema de Uruguay o, al menos, no consiguen tener el nivel que sí logran con sus equipos. Antes fue Giorgian De Arrascaeta y ahora está pasando algo similar con Gastón Pereiro. No logran entrar en juego con asiduidad y muchas veces se dedican más a cortar los avances del rival que en crear situaciones, porque el juego así se presenta.

Una misión para Tabárez para lo que se viene es tener un mayor volumen de juego y generar más situaciones.

Mala racha: Derrotas

La Celeste perdió tres de los cuatro partidos que disputó tras el Mundial. A la caída ante Brasil (0-1) hay que sumarle las de Corea de Sur (2-1) y Japón (4-3). Solamente se impuso contra México con una goleada por 4 a 1.

Banco: Poca acción

Ante Brasil, Tabárez recién hizo los cambios tras el 1-0 de Neymar. Jonathan Rodríguez entró a los 77’, Mauricio Lemos a los 81’ y Federico Valverde a los 85’. Prácticamente no tuvieron tiempo de mostrarse.

Amarillas: Muchas faltas

La selección terminó el clásico con seis tarjetas amarillas encima (Brasil solamente tuvo dos amonestados). Por momentos el partido se “picó”, se habló demasiado y algunos futbolistas abusaron de la pierna fuerte.

Pereiro: Sólo chispazos

El talentoso futbolista del PSV se paró como volante por izquierda, pero entró muy poco en juego. Apenas mostró algunos destellos de lo que realmente puede hacer con la pelota. Uruguay debe buscarlo más.

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