FÚTBOL

Bueno evalúa volver a jugar

El delantero recupera el tiempo perdido con su familia, pero se aburre en Artigas, donde se pasa el día tirado tomando mate y donde se dio cuenta que necesita al fútbol.

Carlos Bueno. Foto: Archivo El País
Foto: archivo El País.

Carlos Bueno no juega profesionalmente desde mayo del año pasado, cuando desmotivado, en gran parte por las nuevas generaciones de futbolistas, decidió ponerle un punto (o una coma) a su carrera. En aquel momento resolvió darse hasta diciembre para tomar una decisión definitiva. Instalado en su Artigas natal, sin mucho que hacer más que tomar mate, se dio cuenta que extrañaba el fútbol, aunque jugó algunos partidos con el Wanderers de su departamento.

Ahora está de vacaciones en Florianópolis, con su mujer y sus dos hijos: Nicolás de 14 años y Mathías de tres. Era algo que se debía tras muchos años de fútbol y de vestir 15 camisetas. “La vida pasa rápido, hay que aprovechar y disfrutar. Y es lo que estamos haciendo”, aseguró. Es que Bueno se casó hace tres años con Mariana, la madre de su hijo mayor, tras haber estado muchos años separados. Y luego llegó Mathías. “Son esas cosas que pasan en la vida. Hoy estamos felices con nuestros hijos y ellos contentos de tener a los padres juntos”, explicó.

“Obvio que extraño el fútbol. Uno mira algún partido que otro y se da cuenta que le hace falta. Tomé la decisión de no jugar por un tiempo. Al principio me costó un montón a pesar de disfrutar de algo que hacía mucho tiempo no podía hacer: estar tanto tiempo con mis hijos. Eso fue muy lindo para mí y también para ellos”, agregó.

Varios equipos lo han llamado para traerlo de vuelta al fútbol. Y lo está pensando. “Hubo y hay posibilidades. Justo hace un par de días me llamó un entrenador de un equipo de Segunda, pero le expliqué que hasta el 30, pasado mañana, voy a estar acá. Pero que lo iba a pensar. También me llamaron de otros clubes que van a jugar copa, pero les dije que habíamos esperado mucho por estas vacaciones en familia y que no las iba a cambiar por nada. El 30 voy a estar de vuelta en Artigas, escucharé y decidiré si sigo jugando o me quedo en casa”, contó.

Carlos Bueno y Diego Forlán en un entrenamiento de la selección. Foto: Archivo El País.
Foto: archivo El País.

Mate. “Tengo muchas ganas de jugar. Me aburro sin hacer nada y mi pueblo ayuda. Siento que envejezco más rápido y eso es lo que yo no quiero. El tiempo pasa y hay que asumirlo, pero no me siento tan viejo como para vivir como lo estoy haciendo. Tirado todo el día tomando mate. Si bien disfrutó mucho de los niños y de la familia, siento que me falta algo”, reconoció. “Por un lado es una suerte poder estar así, pero al no tener obligaciones uno se descansa mucho más y envejece más rápido. Más viviendo en un pueblo donde te come la rutina”, añadió y pasó a contar cómo es un día en su vida sin fútbol.

“Madrugué toda mi vida, lo más tarde que me levantaba era a las siete de la mañana. Y ahora, me levanto doce menos cuarto clavado todos los días. Entonces miro los grupos de Whatsapp en los que mis amigos pusieron ‘buen día’ a las seis o siete de la mañana antes de irse a trabajar. Hago el mate, mando la foto y me putean todo”, contó riendo.

Luego hace los mandados, en épocas de clases lleva a Mathías a la escuela y va a buscar a Nicolás al liceo. Y sale a correr de tarde. “Esa es mi rutina. Antes, cuando jugaba afuera, la gente del pueblo no me veía nunca y ahora pasen a la hora que pasen estoy siempre ahí sentado tomando mate. Han cambiado muchas cosas”, admitió el goleador.

Sabe que no queda mucho para que comiencen los torneos y eso le puede jugar en contra si decide volver a calzarse los cortos. “Tengo muchas ganas y hay un porcentaje muy alto de que vuelva a jugar. Por otro lado digo que no estoy para agarrarme problemas y tener quilombos o andar peleándome por los pibes de ahora, que fue una de las razones por las que no quise seguir. Las generaciones han cambiado mucho. Han cambiado, las familias, los teléfonos, las redes sociales. Es complicado. A los que ya estamos grandes nos molestan una cantidad de cosas. Hoy si el técnico no te pone lo publicás en las redes. Hoy todo se sabe. Y también el respeto por la gente grande se ha perdido. A los que están más curtidos y tienen un poquito más de experiencia, ya no se los respeta como antes, como nos criaron a nosotros. Todo eso complicó un montón y me hizo alejarme de las canchas”.

A pesar de todo eso confirmó que es capaz de volver porque extraña mucho. “No sé si tomé la decisión muy rápido o apurado, pero a mi edad me siento bien para poder jugar. Me mantengo muy bien, tengo un físico -gracias a Dios- privilegiado. No engordo y en cinco días me pongo bien. Si tomo la decisión de volver no voy a estar tan lejos, mi cuerpo tiene memoria”, afirmó y explicó que si en cambio decide dejar definitivamente, hará el curso de entrenador. “Me gusta mucho el fútbol, he agarrado muchos conocimientos y hoy se le da oportunidad a los técnicos jóvenes. O me dedicaré a viajar con mi compadre (el empresario Rafael Monge), al menos para darle una mano con los jugadores”.

Peñarol. Aún le duele no haber podido terminar su carrera en Peñarol, que era su gran aspiración. Pero hasta que no cuelgue definitivamente los botines, no pierde las esperanzas. “Capaz que ahora, que cambió el presidente y está Mario (Saralegui) ahí adentro se puede dar. Peñarol también puede ser una motivación para volver a jugar. Nunca pierdo ese sueño. En su momento me dolió mucho no poder cumplirlo, me angustió. Pero ya estoy grande, conozco a los dirigentes, a los técnicos y a los empresarios. Sé cómo se manejan, por eso trato de hacer la mía. Sólo le agradezco a los dirigentes que hicieron fuerza para que yo me pudiera despedir en el club. A los otros, les deseo suerte”.

Mario Saralegui y Carlos Bueno
Foto: archivo El País.
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