BOHEMIO

Bruno Veglio: el motor de Wanderers

Wanderers es el líder del Apertura y la intensidad de su volante central al ir a presionar tiene mucho que ver; tras vencer a Peñarol al "Colo" le costó dormir y ayer lamentó lo de Forlán.​

Bruno Veglio
Bruno Veglio en su apartamento del Buceo, donde vive con sus padres y sus dos hermanos, disfrutando el día después del triunfo ante Peñarol. Foto: Francisco Flores.

El plantel de Wanderers volvió a concentrar tras la victoria conseguida frente a Peñarol en el Campeón del Siglo. A Bruno Veglio le costó mucho conciliar el sueño. Él y su compañero de habitación, Rodrigo Pastorini, se quedaron conversando y repasando las jugadas hasta pasadas las dos de la mañana. No era para menos, los dos habían jugado un gran partido. Veglio fue una de las figuras bohemias presionando y dándole intensidad al equipo, y Pastorini anotó un golazo de tiro libre para abrir el marcador en el escenario mirasol.

“Nos costó mucho dormirnos por la ansiedad, la adrenalina que te queda después de un partido importante como el que jugamos contra Peñarol. Rodrigo había hecho un golazo y nos quedamos charlando y recordando algunas jugadas. Queríamos dormir y no podíamos entonces seguíamos preguntándonos cosas uno al otro. Pero cuando no se puede dormir por una razón así, vale la pena”.

A la mañana siguiente, apenas tuvieron tiempo de desayunar para presentarse al entrenamiento. “Fue muy lindo despertarnos y estar con el grupo. El ambiente estaba bárbaro. Estábamos todos muy contentos porque el partido con Peñarol era una prueba muy importante para nosotros, para saber para qué estamos en este campeonato”, dijo pero sin admitir que es para ser campeones para lo que están.

“Paso a paso estamos demostrando que vamos a dar pelea y que queremos estar bien arriba. Con nuestro juego y con la unión que hay en el grupo seguro vamos a pelear en lo más alto”, agregó.

El volante que jugó seis de los nueve partidos que se llevan disputados en el Torneo Apertura, cinco de ellos como titular, es consciente que es parte de un plantel muy rico en el que muchas veces esperan en el banco futbolistas de trayectoria que serían titulares en cualquier otro equipo. “Siempre lo tenemos en cuenta. Son jugadores que cualquier equipo quisiera tener y nosotros tenemos la suerte de competir todos los días por un puesto y eso le da un plus al equipo porque todos queremos mejorar para poder estar”.

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FORLÁN. Veglio se acababa de enterar que tras la derrota que le propinaron a los aurinegros, Diego Forlán había sido cesado como entrenador. “Forlán fue un ídolo de mi infancia y me sorprendió un poco lo que pasó. Lo estaba leyendo hace un rato, me pone triste por Forlán que como jugador me dio muchísimas alegrías”.

PALLOTTI. Se crió en Villa Española, donde vivió hasta los 14 años cuando su familia se mudó al Buceo. La historia de Bruno es extraña. Es uno de los pocos futbolistas profesionales que llegaron a un equipo sin haber hecho el baby fútbol. “Siempre jugué en la escuela, en el colegio Pallotti. Fueron los profesores del colegio los que me enseñaron a jugar al fútbol. Y a los 13 años cuando estaba jugando una final contra otro colegio me vio un captador de Wanderers y me llevó a practicar a la Preséptima y quedé. Hice todas las formativas en el club. En juveniles siempre mis compañeros hablaban del baby y yo quedaba afuera. Fue algo que me perdí, pero jugar con mis compañeros del colegio estuvo buenísimo”, contó convencido.

“Hablaban de los campeonatos que habían jugado en el baby fútbol y yo no tenia ni idea. Una de las cosas que más me extrañaba era que la gente gritara en los partidos. Los padres estaban como locos. Mis compañeros ya estaban acostumbrados a todo eso y a mí me sorprendía. Me tuve que adaptar rápido, pero no me costó”.

Eduardo Espinel lo subió al primer equipo bohemio en 2018, pero aunque fue al banco varias veces no llegó a debutar. Esa oportunidad se la dio Román Cuello, hoy técnico de Liverpool, el año pasado. “Wanderers es mi casa. Llegué con 13 años, tengo arriba tantos partidos y tantas experiencias que todo eso te va haciendo sentir amor por el club. Wanderers es un club hermoso con un estilo de juego definido que siempre pregona. Hoy disfruto mucho de estar en Primera y del día a día, sobre todo con Cani e Ivonne (los utileros). El ambiente es espectacular, siempre nos jodemos y tiramos nuestros chistes. La ‘Flaca’ es una genia”.

LOS LIBROS. Bruno estudia para ser contador. Está terminando algunas materias de segundo de Facultad y haciendo otras de tercero. Aunque a veces se le complica para ir a clase, sobre todo con las concentraciones. Más ahora que se está jugando tan seguido. “Me gusta y me resulta bastante fácil. Además, es algo que me permite distraerme un poco del fútbol. Es bueno tener la cabeza ocupada en otra cosa porque en el fútbol no son todas buenas. Y estar siempre pendiente del fútbol no es lo mejor. Por ahí con el estudio te liberás y si te va bien también te da alegrías y podés estar más tranquilo”.

A propósito de que no todas son buenas en el fútbol, Bruno sufrió una lesión de tobillo cuando estaba en Cuarta División y llegó a plantearse dejar de jugar. “Me pasó de quedar al margen un tiempo largo por un esguince muy grande que tuve en el tobillo. La recuperación me llevó bastante tiempo y tuve dudas de si seguir o no. Me pasaron muchas cosas por la cabeza. Me puse a pensar si de verdad quería ser profesional o no. Estaba en Cuarta y no sabía si iba a llegar a Primera. Después me recuperé, volví y todo salió bien por suerte”.

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El "Colo" Veglio con sus padres, Aldo y Ana. Foto: Francisco Flores.

CLÁSICO. Mañana Wanderers se enfrentará a River Plate. será un clásico más del Prado para Veglio que ya ha jugado muchos en formativas y con buenos resultados. “Jugué un montón y de chico tuve la posibilidad de hacerle goles a River. Cuando estaba en Séptima y en Sexta jugaba de nueve o atrás del nueve y le hice varios goles. Esta es la primera vez que lo voy a enfrentar en Primera, ojalá siga la buena racha que tengo con ellos”, se ilusionó el joven de 22 años cuya aspiración es llegar a jugar en alguna de las grandes ligas de Europa.

“Sé que es complicado y que hay que trabajar mucho para eso. Pero siento que si sigo así y en un equipo como Wanderers que siempre pelea por lindas cosas, no es tan lejano. Quiero seguir afianzándome y por suerte tengo compañeros que me respaldan mucho, me hacen mejorar cada día y aprendo mucho de ellos. Es un honor estar con jugadores como los compartiendo el día a día”.

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El mimoso de la familia que a veces da una mano

Bruno es el menor de los tres hijos que tuvieron sus padres, Aldo y Ana. Y el único que juega al fútbol. “Soy el más chiquito y el mimoso, sí”, admitió riendo.
Sus padres tienen una estación de servicio donde ambos trabajan y también lo hacen sus hermanos Martín y Ángela. Alguna vez dio una mano en el negocio familiar. Sobre todo ayudando en la caja del mini mercado.
De todos modos, cree que si no le hubiera ido bien en el fútbol, estaría trabajando en algo que tuviera que ver con el contador que espera llegar a ser algún día. “Estaría estudiando y trabajando, más que en la estación en algo de lo que estoy estudiando A veces aparecen oportunidades para estudiantes. Pero para mí lo más importante es el fútbol. Lo fue siempre, desde el primer día”, aseguró quien cuando tiene libre aprovecha para juntarse con su barra de amigos, los del colegio Pallotti, los de toda la vida. Y matear con ellos.

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