COPA AMÉRICA

Brasil en un abismo: se puede ir a pique

La lesión de Neymar complica a un combinado que va a llegar muy presionado para salir campeón.

Neymar. Foto: EFE.
Neymar. Foto: EFE.

No está nada fácil. Cuando se entra en un mar de aguas turbulentas es difícil salir y no importa que al barco lo haya construido la naviera más exitosa del planeta. O sea, aunque Brasil es Brasil siempre, y eso obliga a extremar los cuidados cuando se le tiene enfrente, el impacto de una pérdida tan grande le enturbia el futuro al equipo de Tite, que a una semana del inicio de la Copa América ha quedado al borde del abismo.

Es la realidad, de la que costará escaparse porque ni siquiera una tumultuosa o polémica vida le hace perder a Neymar el enorme valor deportivo que significa para cualquier equipo tenerlo en sus filas y a cualquier oncena usarlo en la cancha.

Igualmente, no hacía mucha falta que apareciera esta durísima lesión de Neymar para sostener que Brasil no llega a la Copa América con la chapa súper candidato o hasta muy protegido para impedir un hundimiento provocado por el agobio de las presiones. Es inevitable considerar que al scracht lo pueden azotar sus propios fantasmas del pasado: la goleada escandalosa ante Alemania en el Mundial de 2014 y la eliminación en 2018 cuando era amplio favorito a coronarse campeón. Ahora, es incuestionable, afronta el enorme desafío de borrar la imagen ofrecida en los últimos tiempos, donde ha quedado al descubierto la extrema dependencia que tiene de Neymar en ataque.

El marcador del estadio el día que Alemania superó a Brasil.
El marcador del estadio el día que Alemania superó a Brasil.

Por ello esto último pega más fuerte. Si bien hace mucho tiempo que Neymar se hace ver más por las polémicas que por su indiscutible talento -es clarísimo que se ha ido alejando de la elite del fútbol y se le nombra más por lo extra deportivo-, el crack del PSG inspira respeto en los adversarios. Y ese respeto se trasluce en una honda preocupación de los entrenadores que procuran montar un sistema defensivo que haga foco en él, lo que también termina originando ventajas para Brasil por los espacios que pueden encontrar sus compañeros.

Reacomodando las cosas

Sin esos focos dispuestos a seguir a Neymar por los lugares que este se le antoje moverse, Brasil se ve obligado a reacomodarse. A tratar de ensamblarse de una manera diferente y a cortar el lazo umbilical que su juego tiene cuando Neymar está en la cancha. No es sencillo, mucho más cuando se ha comprobado que anularlo es garantía para el rival de sufrir menores dolores de cabeza defensivos.

Hay que admitir que puede haber doble lectura de la situación y considerar que esta baja puede provocar una reacción fuerte, pero para ello hay que derrumbar abajo los datos recientes muy contundentes. O cambiarlos radicalmente con otra producción. Hasta ahora Neymar viene siendo el eje de todo y eso es incuestionable. Por encima del valor que se le puede conceder a su capacidad individual están las estadísticas que ratifican las imágenes que conceden sus movimientos.

Neymar festejando su tercer gol de los cuatro convertidos. Foto Reuters
Neymar es el hombre gol en la era de Tite en la Selección.

Los números del Brasil de Tite marcan que el jugador del PSG marcó 12 goles y metió 14 asistencias. La cuota del resto es bastante más escasa, por lo que para provocar un gran cambio en la producción deberán asumir otras responsabilidades en el goleo Gabriel Jesús, Richarlison, Roberto Firmino y el mismo Philippe Coutinho.

Es claro que antes de esta situación generada con la rotura del ligamento del tobillo del 10, Tite ya se dispuso a buscar variantes. Potenciar a su equipo. Así lo refleja la modificación grande que efectuó en la conformación del plantel, porque antes de la baja de “Ney” quedaron fuera de la Copa América nueve futbolistas que estuvieron en Rusia 2018.

Los que se quedaron sin chance de pelear por el certamen continental en su país son Marcelo, Danilo, Paulinho, Renato Augusto, Douglas Costa, Fred, Taison, Willian y Pedro Geromel.

El DT abrió las puertas para Militao, Dani Alves (no fue a Rusia por lesión), Alex Sandro, Arthur, Paqueta, Allan, Neres, Richarlison y Everton. Quizás ahora con la baja de Neymar pueda reflotar a Malcom o Lucas Moura, otros dos cracks.

Y que puedan entrar esos dos, o el mismo Vinicius, es revelador de que talento individual sobra. Sus jugadores son estrellas mundiales, pagan fortunas por sus fichajes y, lo más trascendente, rinden un disparate. Por cierto, es hasta lógico pensar que sin problemas podrían armar dos selecciones diferentes y estar cualquiera de ellas a la altura del gran desafío de ganar el certamen, pero el gran problema sigue estando en la actitud mental.

Porque el gran adversario que tiene Brasil es Brasil mismo. Y la gran presión que hay que sortear, porque el torneo se empieza a disputar con una consigna innegociable para la afición y para los medios: ganar o ganar.

Tite
Los números de Tite en la Selección de Brasil son muy buenos. Foto: Reuters

No hay lugar ni para medio resultado negativo. No importa ni siquiera la capacidad de mando que ha mostrado tener Tite, ni los buenos números que le acompañan (27 triunfos en 34 partidos). Brasil perdió su Mundial, no ganó el siguiente cuando llegó a Rusia con paso arrollador y hace 12 años que no se convierte en el Rey de América. Es más, desde Venezuela 2007 ni siquiera llegó a la final del campeonato. En 2011 la jugaron Uruguay-Paraguay y en 2015 y 2016 Chile y Argentina.

El sorteo le marcó una buena ruta de viaje, porque en la fase de grupos tendrá a Perú, Bolivia y Venezuela. Ganar la serie, sin perjuicio de los crecimientos notorios de los incaicos y la Vinotinto, no debería ser un problema mayor. La lucha vendrá después, cuando llegue a la intersección en el que una flecha marque el rumbo a la final y la otra al muro de los lamentos.

Y, en este caso, si no hay un trofeo en las manos de Dani Alves, el pozo en el que se van a meter va a ser demasiado profundo.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Te recomendamos
Max caracteres: 600 (pendientes: 600)