EN LA PLATA

Brahian Alemán junto al diez: entrenando con Maradona

El volante de Gimnasia y Esgrima La Plata se siente un privilegiado y asegura que su técnico no es como lo muestran en TV. También recorrió su carrera y no ocultó su sueño.

Brahian
Brahian Alemán en su casa del barrio privado San Facundo en Gonnet,  La Plata junto a sus hijos Valentino y Emilia y a su esposa, la hincha violeta, Florencia.

Brahian Alemán pudo haber hecho carrera en Danubio, pero no lo quisieron porque era chiquito. Se fue a Defensor Sporting, un club muy importante para él porque gracias a los violetas conoció a Florencia, su mujer. Lleva ocho años fuera de Uruguay y le gustaría regresar para cumplir el sueño de jugar en Peñarol, pero mientras disfruta del privilegio de trabajar a diario con Diego Maradona en Gimnasia y Esgrima de La Plata.

“Tenerlo a Diego como entrenador es un gran orgullo. El día que llegó no lo podíamos creer. Se decía que podía ser el técnico de Gimnasia, pero nosotros lo tomábamos con pinzas porque era muy difícil. Pero los rumores crecían y un día apareció el hombre en el estadio. Nos quedamos todos mudos. Hoy ya es uno más. Siempre está contento, tirando chistes. Es muy positivo, siempre con buena onda y arengando en las prácticas. La verdad que es un crack con todas las letras”, contó Alemán, quien regresó a Gimnasia el año pasado tras su pasaje el Al-Ettifaq de Arabia Saudita.

Pero su vuelta no resultó lo que esperaba. No estaba bien físicamente y además se lesionó. Se le desprendió la fascia (es el tejido grueso de la planta del pie) y luego sufrió un esguince de rodilla. “Pero siempre metiéndole. Ahora en estos últimos meses, me he sentido muy bien. No me tenían en cuenta pero andaba muy bien en las prácticas, me lo decían mis compañeros y la gente del club que ya me conoce”, dijo sobre su presente en el equipo dirigido por Maradona. “No era Diego el que no me ponía, hay un cuerpo técnico muy amplio. Y hay que respetar las decisiones. Hay que ser respetuoso y acompañar al equipo. Y siempre con la mejor onda”, afirmó y relató lo que le sorprendió de Maradona.

“Lo que más me llamó la atención es la memoria que tiene. Te empieza a hablar y a contar cosas de hace años y se acuerda de todo. Clarito, no tiene nada que ver con lo que muestran en la tele. Siempre le muestran el lado malo. Pero cuando lo tenés todos los días te das cuenta cómo es, lo humilde que es. Si le llegás a decir ‘bo Diego, que buenos están esos lentes’, se los saca y te los da. Y un día que estábamos concentrados en Ezeiza era el cumpleaños de Maximiliano Comba y del Patito Monti, él esperó que fuera medianoche para darles sus regalos. Dos perfumes y de nivel. Está en todos los detalles. También nos regaló un rosario de plata, enorme, con un crucifijo. Siempre está pensando en el grupo”, aseguró el volante.

Diego Maradona
Diego Maradona en un entrenamiento de  Gimnasia. Foto: La Nación/GDA

“Trabaja en la ofensiva con nosotros y aunque no se puede mover mucho ni pegarle a la pelota está ahí en la mitad de la cancha. Gritando y te muestra como pegarle en las tareas de definición. Tiene la rodilla muy mal y no puede casi pegarle, pero te explica cómo hacerlo. Es un tipo muy bicho y lo tiene todo muy claro. Aprendemos mucho de él y él de nosotros porque nos lo dice. A mí me resalta constantemente y me hace alguna broma. Y si hago un gol de afuera del área, se pone muy contento y lo grita. Creo que no era él que no me ponía, me parece que no es el que arma el equipo. El es más marketing”.

LLANTO. “Hice Séptima y Sexta en Danubio, pero me dejaron libre. El “Rata” Dalto me dejó libre en Sub 16 porque claro, yo no tenía altura. Era un enanito en aquellos tiempos. Lo peor de todo fue que me babosearon. Me dejaron libre y me fui para mi casa llorando. Pero esa noche llamó el presidente del club y le dijo a mi padre que me querían y que me iban a esperar, que no quedaba libre y que me presentara al otro día a entrenar, que él iba a hablar con el técnico. Cuando fui al otro día, Dalto me miró y me preguntó qué hacia ahí si me había dejado libre. Le expliqué, pero me contestó que el técnico era él y que me fuera. Tenía 12 o 13 años, y otra vez para atrás. Por suerte pude retomar en Defensor Sporting donde me trataron de novela aunque venía de Danubio”, explicó.

En realidad fue a probarse a Defensor Sporting y a Peñarol, y en los dos lugares le dijeron que siguiera yendo. “Pero tenía mejor escuela Defensor y fue donde me sentí mejor. Decidí seguir ahí y por suerte me ficharon entre varios muy buenos jugadores que también se habían ido a probar. Juan Ahuntchain era el coordinador y Curutchet el técnico”, recordó quien fue ascendido a Primera División por el “Polilla”.

El córner tirado por Brahian Alemán que terminó en el arco. Foto: prensa Gimnasia
El córner tirado por Brahian Alemán que terminó en el arco. Foto: prensa Gimnasia.

LA HINCHA VIOLETA. Brahian conoció a su mujer en mayo del 2009 cuando Defensor Sporting hizo historia al ser el primer equipo uruguayo en ganarle a Boca en la Bombonera por Copa Libertadores. El equipo dirigido entonces por Jorge Da Silva viajó en Buquebus a la vecina orilla y también lo hizo Florencia junto a su abuela, ambas hinchas violetas.

“Nos fuimos para arriba del barco y hablamos un rato, pero no sé si fue por los nervios o qué pero ni le pregunté el nombre. Ni el apellido y en aquel tiempo era todo por Facebook o MSN. Y no sabía cómo buscarla. Le perdí el rastro. Por suerte ella me agregó al MSN aunque también le costó porque como mi nombre es con h no encontraba el Brahian. Parece que también yo le había gustado. Je. Y hace ya casi diez años que estamos juntos”, relató Brahian desde La Plata donde comparte la cuarentena con Florencia y sus hijos Valentino de siete años y Emilia de cuatro.

“Es semana tras semana, porque la cuarentena acá se va estirando. Se suspendió el campeonato, no hay descenso y nosotros nos salvamos. Son todas cosas buenas, pero seguimos encerrados y sin saber cuándo volveremos a entrenar, que es lo que más queremos” afirmó mientras trataba de entretener a sus hijos. “Son un terremoto y ya no saben qué hacer. Todos los días quieren algo nuevo, la rutina los aburre. Por suerte, tenemos un patio bastante grande donde pueden jugar entre ellos, pero mucha tecnología. Por suerte, le mandan muchos deberes, sobre todo a Valentino y eso también ayuda. Pero la nena está fatal, todo el día peleando al hermano. Pero es parte de la convivencia”, la que llevan adelante en San Facundo, un bario privado en Gonnet.

POLIFUNCIONAL. De Defensor Sporting se fue a Unión de Santa Fe en 2012. Lleva ya ocho años en el exterior. “Creo que mis mejores momentos fueron en Arsenal de Sarandí donde jugué solo seis meses, y en Barcelona de Guayaquil. Ese fue un año y medio buenísimo que tuve”, reconoció.

Brahian Aleman
Alemán tuvo uno de sus mejores momentos en Barcelona de Guayaquil.

“He jugado en todos lados. ¡Increíble! Pero llega una edad en que te empiezan a poner en todos los puestos. Me gusta jugar de volante por izquierda o de enganche. Pero ahora hay formaciones que juegan sin enlace, con un falso nueve. Hay que adaptarse a todo. También he jugado de doble cinco. Y en Barcelona con Almada jugué hasta de lateral. De la mitad de la cancha para adelante juego donde venga. Llega un momento en que uno ya conoce todos los puestos y se adapta. Ya sabés lo que tenés que hacer”.

ARABIA. A pesar del año que jugó en Arabia Saudita, aseguró que no está salvado económicamente ni mucho menos . “Estuve un año nomás. Hay que administrarla bien, si uno no tiene cabeza, la plata se va volando. Tenía tres años de contrato y podía haberme quedado, pero rescindí porque se hizo difícil. Mi hijo extrañaba mucho. Llegó allá con cinco años y venía de hacer jardinera acá en La Plata. Y en Arabia tuvo que arrancar en primero con inglés, francés y árabe. Y él no sabía leer ni en español. Era una mochila muy grande. Lloraba y extrañaba mucho a los compañeritos del Lobo. Además, del tema de las mujeres que siempre es complicado. No tenía niñas en la clase. Las nenas entraban por otro lado y ni se veían. Es lo mismo en todos lados, si vas a comer tenés que ir a un lugar que sólo hay hombres. Es difícil por la cultura, el idioma, la comida. Cuando uno ve que la familia está sufriendo no puede concentrarse en lo que hace. Los árabes son muy cerrados y todos los días era un problema distinto. Puse todo eso en la balanza y decidí rescindir”.

Brahian Alemán es jugador del Al Ettifaq
Brahian Alemán en el l Al Ettifaq de Arabia Saudita.
uruguay

La ilusión por jugar en un grande, la negativa al otro y el "Boca"

A los 30 años Brahian está vigente. “Tengo muchas ganas de volver a Uruguay y si es para jugar en Peñarol, mejor, es un sueño que siempre tuve. Defensor Sporting es mi casa y ahí tengo parte de mi vida y me gustaría volver también, pero lo de Peñarol es un sueño personal”, explicó quien pudo haber llegado el año pasado a Nacional.
“Por eso le dije que no a Nacional. Le tengo mucho respeto, pero sería como fallarme a mí mismo, a mis sentimientos. Por más que soy profesional y dejaría todo en la cancha, algo estaría mal. Obvio, que agradecí la propuesta, pero no era el lugar indicado”, añadió quien trabaja con “Boca”  Gerardo Arias hace una década sin haber firmado nunca un contrato.
"La primera vez yo me quedé esperando firmar algo, pero él me explicó que los dos eramos hombres y teníamos palabra. Que cualquier cosa que surgiera se hablaba. Y así fue. Defiende mucho al futbolista, siempre va de frente y no te toca nada del sueldo".

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