EL ANÁLISIS-JORGE SAVIA

"Boquita", con amor y lamentable

Es que en los 60, cuando uno iba para allá, el clima del partido se medía por los gritos de "¡uruguayos carne de paloma!", o "¡uruguayos muertos de hambre!" que le daban la bienvenida al "vapor de la carrera" desde los remolcadores atracados al puerto de Buenos Aires; y cuando ellos venían para acá, pasaba igual, pero al contrario, con alusión a su condición de porteños y el agregado de algún calificativo insultante.

Vino Boca. A jugar por la Copa con Nacional. Parada brava. De los dos. No como las de antes.

Hoy, en cambio, el viaje de los hinchas ("barras") de Boca atrae a los medios de comunicación de dos países como si ellos fueran a entrar a la cancha, que debe ser —aparte de poder y plata— lo que buscan: fama.

Deprimente. Lamentable. La situación, claro. Culpa del mundo moderno. O de Boca, en este caso. "Boquita", como le dicen sus hinchas con amor, si se le compara con aquel pesado donde, jugando contra Barcelona, Sanfilippo se calentó por una suela de Julio Benítez, le dijo "sos un hijo de puta como todos los uruguayos", y "Cacho" Silveira, compañero del "Nene", lo bajó de una trompada.

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