ELIMINATORIAS

Bolivia-Argentina, un duelo de estrategias alrededor de la altura de La Paz

Los locales ponen un equipo con jugadores acostumbrados a los 3.600 metros; los albicelestes llegaron 48 horas antes

Lionel Messi
Lionel Messi grita su gol ante Ecuador; ahora en La Paz la exigencia será otra.

Un duelo de estrategias para ganar en altura protagonizarán Bolivia y Argentina esta tarde cuando choquen por la segunda fecha de las eliminatorias en La Paz, a 3.600 metros de altitud.

Bolivia tiene la ilusión de cosechar en la altitud los puntos suficientes para clasificar. Ganando todos los partidos de local y arañando uno que otro punto como visitante, los andinos podrían estar presentes, por mérito propio, en un Mundial, al que no asisten desde 1994.

Mientras tanto, Argentina llegó a Bolivia con dos días de anticipación, buscando una pronta adaptación en un sorpresivo cambio de estrategia, ya que usualmente arribaba al filo del encuentro para tratar de esquivar los efectos de la altitud. Por ahora no se ha descubierto una receta infalible para que los equipos del llano puedan ignorar los efectos de la altura.

Para Argentina, Bolivia es un rival 'accesible' y un triunfo podría ahorrarle los dolores de cabeza del anterior Mundial, cuando clasificó con los nervios a flor de piel en el último partido, pero el factor del terreno es gravitante en La Paz.

Si bien los albicelestes cuentan con Lionel Messi, el mejor futbolista del mundo, el técnico Lionel Scaloni todavía está armando un equipo nuevo a su alrededor. En el debut ante Ecuador logró el triunfo pero nunca llegó a lucir buen fútbol.

Scaloni esperará hasta último momento para definir si Marcos Acuña, con sobrecarga muscular, es titular o si Exequiel Palacios lo sustituye.

El técnico de Bolivia, el venezolano César Farías, diseñó una estrategia a dos puntas con la conformación de dos equipos, uno para jugar como visitante y otro para jugar en casa. En La Paz, el plan era contar con hombres más experimentados y habituados a los más de 3.600 metros de altitud de la ciudad para asfixiar a los visitantes, a base de velocidad.

Sin embargo, el plan se complicó por problemas internos en la Federación boliviana y Farías tuvo que improvisar un equipo alterno: un plantel juvenil reforzado con algunos experimentados, que se quedaron entrenando en La Paz, mientras la otra plantilla se enfrentaba a Brasil y perdía por goleada.

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