EN EN CILINDRO

El bohemio cayó con honor

Wanderers se despidió de la Copa tras caer 2-1 ante Racing. El golazo de Olivera de tiro libre le puso emoción al final. El bohemio siempre mantuvo una actitud ofensiva a pesar de los tantos de Camacho y Bou. Mirá el resumen.

El hincha de Wanderers seguramente pase dolido las horas posteriores a la eliminación de su equipo ante Racing. Le dolerá pensar que haber evitado aquel tanto en la hora del duelo de ida le hubiera clasificado con el resultado que cosechó ayer. También podría causarle dolor imaginar lo que podría haber pasado si el tanto del descuento llega unos minutos más temprano o si el juez hubiese sido algo más generoso en el tiempo adicional.

Sin embargo, pasarán los días y ese dolor se irá sustituyendo por análisis más reflexivos de todo lo ocurrido, tanto ayer en Avellaneda como en toda la aventura bohemia en esta Copa Libertadores 2015. Será entonces inevitable ver todo lo positivo que ha logrado el equipo en estos meses. Con un plantel insultantemente joven y sin renunciar nunca a su atractiva propuesta de juego, los del Prado lograron la clasificación a octavos sin demasiada dificultad en un grupo en el que un grande como Boca Juniors impuso su autoridad. Después recibió al campeón argentino en Montevideo, lo trató de tú a tú y estuvo a sólo segundos de lograr un triunfo que hubiese sido más que merecido.

Pero aquí hay que detenerse un instante para señalar uno de los pecados que cometió Wanderers, seguramente uno de los factores más determinantes de su eliminación. Aquel tanto en la hora que logró Brian Fernández en el Parque Central fue muy similar al gol con el que el uruguayo Washington Camacho abrió el marcador y puso en ventaja a La Academia: en ambos hubo un descuido en la marca que permitió un remate cómodo del rival.

Podía haber muchas formas de recibir un primer tanto en el Cilindro, pero si a algo había que prestar atención era en no repetir el mismo fallo. Gustavo Bou volvió a demostrar su excelente estado de forma y logró el 2-0, que complicó muchos las opciones de los “bohemios”. Pero estos, lejos de venirse abajo, redoblaron la apuesta y respondieron con dosis doble de llegadas colectivas lideradas, como es habitual, por el talento de Gastón Rodríguez y Diego Riolfo.

Las modificaciones que hizo Arias no alteraron el buen hacer del equipo, sino que lo reforzaron, lo cual dice mucho de lo integrado que tiene todo el plantel la filosofía que impone el DT. Todo ante un Racing que trataba de sentenciar definitivamente el duelo por medio de un Bou tan explosivo como incansable. Según se acercaba el final, Wanderers iba reduciendo el cerco en torno al arco local, hasta que Maximiliano Olivera aprovechó un lejano pero centrado tiro libre para poner la pelota en el ángulo y congelar por un momento el Cilindro de Avellaneda, consciente de que un segundo tanto visitante eliminaba a los suyos.

No se dio el milagro y Wanderers tuvo que despedirse de la Copa. Sin embargo lo hizo con la tranquilidad de saber que mantuvo sus opciones hasta el último segundo, que nunca renunció a su estilo y que además lo logró con un plantel joven y con mucha capacidad de aprendizaje.

Así dice adiós un digno representante del fútbol uruguayo.

RACING DE AVELLANEDA 2 - 1 MONTEVIDEO WANDERERS

Racing: S. Saja; I. Pillud, L. Lollo, Y. Cabral, L. Grimi; G. Díaz, E. Videla, F. Cerro (57' N. Acevedo), W. Camacho, G. Bou (85' M. Acuña)y D. Milito (67' B. Fernández). DT: Diego Cocca.

Wanderers: L. Burián; A. Silva, G. Bueno, M.Olivera, M. Rivas; S. Martínez, M. Santos; D. Riolfo (69' L. Reymúndez); N. Albarracín (55' J.C. Mascia), G.Rodríguez (55' J. Vergés); S. Bellini. DT: Alfredo Arias.

Goles: 16' Camacho (R), 39' Bou (R), 89' M. Olivera (W)

Árbitro: W. Roldán, asistido por E. Díaz y W. Navarro (terna colombiana)

Tarjetas amarillas: Videla (R), Silva (W), Grimi (R)

Estadio: Presidente Juan Domingo Perón (Avellaneda, Provincia de Buenos Aires)

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