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El "Boca de la Unión": Auténtico

"El fútbol me salvó la vida: hoy soy un señor, una persona de bien", dijo el empresario en su "oficina" del Oro del Rhin

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Gerardo "Boca" Arias.

Se convirtió en representante de futbolistas hace unos diez años, a instancias del “Loco” Sebastián Abreu y de Fabián O’Neill. Hoy representa a unos 45 jugadores y siempre hay alguno que quiere entrar a su círculo por sugerencia de un compañero de equipo.

“A Fabián y al ‘Loco’ los conocí por intermedio de Paolo (Montero), a quien conozco de toda la vida, y siempre me insistieron para que me dedicara a esto, me decían que tenía códigos. Pero yo nunca me decidía. Hasta que hubo un problemita con el ‘Maxi’ (el volante Maximiliano Arias, su sobrino) y me dediqué. Al primero que representé fue a Abreu. Él se había distanciado de Malvárez y en una comida en la estancia de Fabián afuera me pidieron que lo agarrara. Él estaba en México”, contó sobre sus inicios en una profesión que según asegura, le salvó la vida.

“No me extraña tener tantos jugadores hoy, siempre supe que me iba a ir bien. Toda la vida supe que en lo que hiciera, me iba a ir bien. Desde niño lo supe. Es que siempre fui muy fuerte de cabeza. Siempre les dije a mi madre y a mi hermano que hiciera lo que hiciera lo iba a hacer bien”, contó. Y pasó a hablar de su niñez, no sin antes hacer un esfuerzo para contener las lágrimas.

“¿Me querés hacer llorar?”, preguntó. “Nos crió sola la vieja. No conocí a mi padre, que se fue cuando teníamos tres meses. Y nos criamos como pudimos, con mamá limpiando pisos para darnos de comer. Un día, mi padre volvió cuando ya teníamos 22 años y yo le di una patada en el culo y lo eché. Y vino en ese momento porque yo ya estaba haciendo una platita importante, por eso apareció. Yo ya andaba todo el día en la calle, haciendo de todo. ¡De todo!”, enfatizó.

“Mamá limpió pisos toda la vida. Se iba y me decía ‘Gerardo, cuidá a tu hermano, vestilo, bañalo y llevalo a la escuela’. Y yo le contestaba ‘pero somos mellizos, mamá’. Y ella insistía. ‘Vos sos el mayor’. Y es así hasta ahora, hoy Álvaro tiene un problema y yo tengo que salir corriendo”, afirmó en su oficina, la que tiene montada en el Oro del Rhin del Montevideo Shopping, donde varias veces por semana se arma mesa para unas quince personas, la mayoría futbolistas.

“Me gustó la zona, tiene estacionamiento y todas las comodidades. Acá para Ricardo Alarcón, quien me aconsejó mucho, y otros muchachos de Peñarol también, como Errico y Caruso. Hicimos acá como un boliche de fútbol y ahora viene todo el mundo. Manejo todo acá: la barra, el whisky. Y por supuesto, el que paga todo es el ‘Boca’”.

Ser cantante siempre fue una asignatura pendiente. Él y su hermano mellizo Álvaro comenzaron a cantar a los siete años. “Salíamos con dos tanques de plástico. Íbamos desde 8 de Octubre y Pan de Azúcar hasta Propios y parábamos en los bares. Cantábamos dos canciones, las únicas dos que sabíamos y nos traíamos unas monedas para casa para que la vieja nos comprara la leche y el pan”. Los dos terminaron años más tarde cantando en la murga Los Saltimbanquis. “Nos llevó el ‘Cachete’ Espert, que para mí es un padre que me dio la vida. Él nos sacó en la murga cuando teníamos 14 años y nos encaminó en la vida. El otro día se lo dije y terminó llorando el gordo”, contó.

“Yo me dediqué a cosas malas porque quería hacer plata. Mi hermano, en cambio, es un ángel que Dios puso a mi lado. Se casó con Serrana hace 40 años y es la única mujer que conoce. Tienen seis negocios en el ‘barrio de los judíos’ y mete 12 horas todos los días. No conoce la noche. Somos uno blanco y el otro negro, pero uno de los dos tenía que salir a lucharla. Y fui yo”.

Hoy sigue viviendo en la Unión, en la misma esquina de toda la vida, pero en la vereda de enfrente, en una casa que hizo su hermano. Vive con su madre, una hija de sicilianos, de 85 años, a quien el empresario considera mucho más que su mamá. “Hace dos años tuvo una derrame cerebral y me parte el alma verla en la cama. Me pega mucho, pero estoy ahí con ella. No me mueve nadie de ahí”, aseguró. Sin embargo, está convencido que si algún día ya no tiene a “la Kity” a su lado, se irá del barrio porque sabe que no podría quedarse en la casa sin ella. “Somos todo: amigos, hijo, madre, compañeros. No soportaría la casa sin ella”.

LA NOCHE.

No oculta que pasó buena parte de su vida en la noche ni que recibió varios balazos. Es más, aún tiene una bala en la rodilla. “Es que anduve en muchos líos, andaba haciendo cosas, de todo. Cosas que no se pueden contar. Pero el que me conoce sabe que hice de todo para criar a mis hijos. ¡Todo! Por suerte, Dios puso esto en mi camino y le voy a estar agradecido toda la vida al fútbol. Gracias al fútbol soy un señor, una persona de bien. Gracias al fútbol no terminé en Santiago Vázquez o en Libertad con 15 años arriba. Lo voy a agradecer toda la vida”.

Quizás por eso todos los domingo va a ver a los amigos que tiene presos. No falla nunca. “No me puedo olvidar de ellos. Voy a verlos, hablo por teléfono, me mandan cartas. Los ayudo. Es la vida”.

Es que al “Boca” o al “Melli” como también se lo conoce en la Unión, no le quedó nada por hacer. “No es que antes no fuera una persona de bien, pero tenía que salir a la calle a lucharla. Y la única educación que tuvimos fue la de la calle. No teníamos una persona que nos agarrara de la oreja, mamá no estaba nunca. Ella me contaba que iba y se paraba en una esquina de Pocitos, con otras señoras, y cuando faltaba alguna empleada de una casa la iban a buscar para que limpiara ese apartamento. Y se venía con 100 o 150 pesos”.

CON “SU”.

Hace unos años, Arias se asoció con otros dos empresarios, Washington Risotto y Jorge Rama, adquiriendo a varios jugadores de Nacional por un millón y medio de dólares. El “Bocha” Risotto tuvo luego un trágico final: en enero de 2011 recibió ocho balazos en la puerta de un almacén de la calle Ejido. “Me equivoqué feo y lo reconozco, pero ya estaba en el juego. Me equivoqué, pero son cosas que uno va aprendiendo”, dijo el “Boca” sobre el asunto.
Su otro socio, Jorge Rama, era por entonces novio de la diva y conductora argentina Susana Giménez. “Fui con Jorge a su casa en Buenos Aires y me llevó a conocer el lugar. Entré a un cuarto, que parecía una cancha de básquetbol, donde tenía todo su vestuario. Arriba tenía cientos de carteras, de las mejores marcas, obvio. Entonces agarré una grande y empecé a poner otras más chicas adentro, hasta que Susana me preguntó que estaba haciendo. ‘Te estoy robando estas carteras para llevárselas a mi hija’, le contesté y ella lloraba de la risa. Luego, me mostró su dormitorio con una cama impresionante, estilo árabe, con muchos tules. Yo agarré impulso y me tiré boca abajo en la cama. ‘¿De donde lo sacaste a este loco?’, le preguntaba Susana a Jorge”, relató.

“Le encantaban mis labios y decía que me había puesto botox y me los tocaba. Y yo le explicaba que no, que era de haber usado mucho el chupete. Son anécdotas de la vida”, añadió.

Reconoce que le sigue gustando la noche, que se acuesta muy tarde. Y que no hay un día en que no salga. “Hago sociabilidad, ando por todos lados. Por Carrasco, por Malvín, por Pocitos. Con uno, con otro, con amigos. No me quedo en la Unión porque no hay boliches. Está solo el de 8 de Octubre y Pan de Azúcar y a las 12 cierra”.

Consultado sobre cuál fue el mejor jugador que representó, no se la jugó. “Todos”, respondió. “El mejor jugador que tuve fue el ‘Maxi’ Arias”, añadió sin embargo, enseguida. “Nadie sabe lo que juega mi sobrino, pero prefirieron hacerle daño”.

Dijo que nunca presionó a ningún entrenador para que pusiera a Maximiliano de titular, pero asegura que a su sobrino aún le pasan facturas por su culpa. “Acá hay mucho alcahuete. Una vez tuve un altercado con el ‘Pollo’ Madrid y el ‘Pepe’ Herrera. Pasaron muchos años y hasta el día de hoy le pasan facturas. Prefieren hacerle daño a ‘Maxi’. Que me hagan daño a mí, pero no a un niño. Cuando le hacés daño a un niño, sos jodido. Yo nunca lo haría. Y ellos hacen daño por teléfono, porque son cobardes. Ninguno viene a sentarse acá a la mesa conmigo o a buscarme a mi casa. Por mí, la carrera de ‘Maxi’ no fue lo que podía haber sido”.

Al final aseguró que es feliz. “Tengo dos nietos: Ainara, de mi hijo Rodrigo, y Bautista, de mi hija Paula. Bautista tiene dos años y es zurdo. Cuando lo vi en el sanatorio le dije a la madre que iba a ser el fenómeno del fútbol uruguayo. ¡No sabés cómo le pega a la pelota con dos años! Es igual al abuelo: va a salir en la murga y va a tocar los tambores. Va a jugar al fútbol y se va a pelear, todo igual que yo. Ainara, en cambio, es una señorita, que toca el piano y baila ballet”, agregó sobre la niña de siete años.

Y se despachó diciendo que le gustaría ser presidente de la AUF. “Una vez me iba a ir a encadenar en la puerta de la AUF con Edgard Martínez porque le debían cinco meses en Sud América. Quisiera ser el presidente de la AUF para cambiar el fútbol. Para pagarle a los jugadores y que en todos los clubes tengan buenos vestuarios, con aire acondicionado y buenas canchas. Que tengan camperas para entrenar. Se puede, claro que se puede. Lo hacemos en dos minutos. Hay de donde sacar plata y si no, la pongo yo. Si total yo ya sé que voy a terminar pelado, porque así es la vida”.


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