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El "bidente" alcanzó

A Luis Suárez y a Lionel Messi se los vio muy unido en el calentamiento previo al encuentro frente a Sampdoria por el Trofeo Joan Gamper, y luego en el encuentro también ya que se juntaron para que el salteño marque un tanto en la victoria por 3 a 2.

El Barça estrenó césped en el Camp Nou y se quedó, como era de esperar, con el trofeo Joan Gamper que ha ganado 42 veces de las 51 ediciones.

Justamente la Sampdoria, su rival de anoche, había osado apuntar su nombre en 2012 entre los pocos campeones visitantes cuando le ganó 1-0.

Ayer no estuvo Neymar, pero el sí el “bidente”. Luis Suárez abrió el camino después de una habilitación de Messi, y el argentino anotó un doblete. Los italianos, con pocas oportunidades, lograron meter dos goles. Otra vez la defensa culé quedó desnuda ante la velocidad. Pero alcanzó para llevarse la copa 3-2.

La primera ovación del partido la ganó Messi cuando tocó la primera pelota y se encaminó hacia el área contraria. Fue la antesala de su show que lo llevó a ganar el trofeo del mejor de la cancha. Al minuto ya se vio cómo iba a ser el partido: el Barcelona jugando en la cancha de la Sampdoria.

Había comenzado apenas a respirar el partido cuando el portero Emiliano Viviano ahogó el grito de gol que salía de la cabeza de Arda Turán.
Al cuarto de hora la tribuna empezó a empujar con la ola y el murmullo llegó a la cancha cuando Iniesta levantó la pelota al medio del área y Leo Messi la bajó con el pecho y de espaldas levantó el centro para que Luis Suárez metiera la cabeza.

A los 17, el espacio reservado tradicionalmente para el grito de los independentistas catalanes se ahoga bajo una ola que recorre el estadio. No hace falta deducir que el Camp Nou está más lleno de turistas que nunca y que los hinchas consuetudinarios gozan de las vacaciones de agosto.

A los 20, Rakitic encontró a Messi de 9, quien la bajó de nuevo con el pecho y entró caminando al arco, mientras el portero solamente se arrastraba en la impotencia. La fiesta parecía que ya estaba hecha.
Pero cuando todavía coreaban al argentino, una seguidilla de paredes rápidas en el área blaugrana culminan con el descuento italiano en los pies de Muriel. El puñado de tifosi se hace oír desde lo alto de la tribuna aislada por una alambrada, reservada para los visitantes.

A los 32, Messi tuvo la opción que más le gusta: tiro franco en medio del área. Y fue golazo de tiro libre, con la pelota clavada junto al palo de la derecha del portero sobre la barrera de cuatro hombres. Torreira le quitó una chance al argentino, pero le regaló otra que esta vez no perdonó. “¡Messi, Messi!”, creció en la tribuna. El partido terminó para el joven uruguayo que fue sustituido por Palombo.

A los 43, Luis Suárez intentó un autopase entre dos defensas. Él pasó, pero la pelota se quedó retrasada y le tribuna lo agradeció con aplausos. Un nuevo intento a los 45, con desvío al córner por un defensa también fue saludado. Y luego, el caño que no podía faltar.

El primer tiempo termina y los aplausos premian la victoria parcial.
La segunda parte comenzó con el racimo de cambios esperado en estos juegos de pretemporada. Los italianos variaron la mitad de su equipo. El Barcelona mantuvo a todos, salvo Sergi Roberto que dejó el lateral a Aleix Vidal.

A los 50 salen los suplentes del Barsa a calentar, entre ellos el francés Umtiti y el portugués André Gomes. Messi sigue buscando el triplete, ahora de cabeza.

La nueva sangre de la Sampdoria ahora corre más y trae la pelota más tiempo al campo culé. Suárez se encara con el defensa Milan Skriniar. No pasa a mayores.

A los 60 entra la nueva camada culé. Arda ha andado bien y sigue en el campo. A los 65, tras una apilada de Messi que lo deja solo dentro del área, el turco intenta al segundo palo del arquero y pega en el travesaño. Todos se lamentan, el primero: Arda.

En la segunda parte algunos intentan ensayar el ritual del grito independentista pero se escucha apenas. Se nota que tampoco está el grupo de animación oficial del Barça. Solo una banda con vientos y redoblantes intenta una tonada festiva más de los Fabulosos Cadillacs que de lo que se acostumbra a escuchar en este estadio.

Messi y Denis Suárez vuelven a mostrar que tienen cómo entenderse y prometen muchas cosas para la temporada.

Cuando el argentino sale a los 75 una gran ovación lo despide y la cámara de la televisión enfoca a Eduardo Bauza, el entrenador argentino, que mira el partido desde el palco y espera reunirse con él para convencerlo de regresar a la albiceleste.

Budimir arrima a los italianos a los 77 aprovechando una duda culé y fusila a Ter Stegen. Muchos aficionados gritan el gol, lo cual apoya la tesis del turismo futbolero en la noche del Joan Gamper.

El partido se enreda y se llena de imprecisiones. La Sampdoria parece más cómoda en el terreno. Muchos aficionados aprovechan un parón en la cancha para abandonar el estadio.

Faltando 5 Suárez todavía tiene fuerzas para correr al espacio, pero no puede superar a los defensas. Saca una falta frente a la media luna faltando un minuto. Pide chance. Hace tiempo que no vemos un gol de Suárez de tiro libre. Messi mira desde la banca. El Pistolero dispara y solo la punta de los guantes del portero y el travesaño impiden su festejo.
Ter Stegen corta una contra italiana y manda la pelota a la segunda bandeja. Un aficionado atrapa el balón y recibe la ovación del estadio. Hoy todo se festeja.

Quedó atrás la humillación del Liverpool, el Sevilla espera el domingo para el primer round de la Supercopa de España. Ese sí es un partido en serio.

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