Champions League

A Berlín vía Múnich

Barcelona, con un pie y medio en la final, debe hoy (15:45 horas) hacer oficial su pase ante un Bayern que mantiene la esperanza de la remontada.

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Luis Suárez se divierte junto a Piqué en la práctica previa al partido en el Allianz. Foto: EFE

"Ganaremos 4-0 y espero poder estar en condiciones de jugar la final de Berlín". Las palabras del defensor David Alaba, una de las sensibles bajas por lesión del Bayern, derrochan un optimismo que roza la inconsciencia para afrontar el duelo de vuelta de las semifinales de Champions ante un Barcelona que lo superó con autoridad en el encuentro de ida.

Su compañero Benatia, otra de las ausencias para hoy, fue más allá: "Tenemos un gran equipo y podemos golear, como ya hemos demostrado. No será fácil, pero quien no crea es mejor que se quede en casa". Los jugadores bávaros entienden que no les queda otra opción que obligarse a sí mismos a creerse que hoy pueden dar vuelta una eliminatoria que todo el planeta ve ya decantada. No iba a ser menos el temperamental Müller. "El plan es darles la oportunidad de que puedan titular milagro", decía ayer a la prensa.

Un tanto más comedido y realista se vio a Pep Guardiola en la previa, consciente de que necesitará algo más que fe ciega y "garra germana". El catalán se enfrenta a un poderoso dilema: para estar en Berlín debe remontar y que no le marquen, para remontar debe hacer goles y para ello debe tener la pelota y arriesgar... y si arriesga se expone a que, con un sólo tanto culé, todo quede definitivamente sentenciado ya que, como él mismo expuso, este Barça "se ha convertido en el mejor equipo del mundo al contraataque".

Todo un desafío para el Bayern ante el que la visita cumple con su parte del guión: prudencia. Se sabe en Berlín y su única misión en el Allianz Arena es apagar cuanto antes cualquier amago de remontada que se pueda producir. No sólo tiene conquistada la ventaja, las estadísticas y hasta el ánimo de la eliminatoria, sino que cuenta con un tridente ofensivo, liderado por un renacido Messi, que apenas precisa producir mucho para llegar al gol.

Ayer Luis Suárez volvió a rendirse ante el argentino y justificó su devoción por su talento innato, lo cual le diferencia ante el otro crack de estos tiempos, Cristiano Ronaldo. "Messi es natural, es el mejor del mundo. Nació con sus cualidades. CR7 progresó y trabajó duro para llegar a este nivel, pero no lo tenía desde el principio", explicó al diario argelino "Le Buteur".

Esta tarde, a partir de la hora 15.45 de Uruguay, ambos buscarán meterse oficialmente en la esperada gran final.

LA PREVIA

Tiene una deuda allí.

El Barça nunca ha podido ganar en Múnich en toda su historia. Empató dos veces y hoy, a la quinta vez, podría lograrlo.

Pep reafirmó que se queda.

"Lo he dicho 200 millones de veces. Tengo contrato hasta el 2016. Me quedo aquí. Eso es todo", dijo ayer Pep Guardiola sobre su futuro.

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