A DOS AÑOS DE CATAR 2022

Bentancur y Valverde: galera, bastón, hacha y tiza para la Celeste

El de la Juventus y el del Real Madrid ya son los dueños del mediocampo de la selección uruguaya y prometen. 

Rodrigo Bentancur y Federico Valverde, dueños del mediocampo celeste.

El sueño de tres millones circula solapado en el mediocampo de la Celeste. Una zona de la cancha equidistante del triunfo y la derrota, que no deja pasar ninguna guinda sin antes cobrarle peaje. Un peaje nada económico.

El fenómeno celeste formó mediocampistas de caza, comprometidos a estar donde el país los necesite y amparados por el espíritu de la “garra charrúa”. No sorprende verlos de camiseta embarrada en el área chica, ni protagonistas de un tranque con la cabeza, porque esa es su esencia.

Este juego de entrega fue transformándose en algo cada vez más técnico y complejo, que requiere de ciertas características propias de un fútbol más estilo europeo. Esto se ve personificado en Federico Valverde (Real Madrid) y Rodrigo Bentancur (Juventus), posibles receptores del testimonio que se aproximan a ceder Luis Suárez y Edinson Cavani, el de embajadores de la selección en la elite del fútbol mundial.

Tres exmediocampistas uruguayos analizan el presente del mediocampo uruguayo.

"el guti"

Álvaro Gutiérrez

La selección uruguaya con Álvaro Gutiérrez.
La selección uruguaya con Álvaro Gutiérrez.

“Cuando yo jugaba no había que tener una característica específica”, manifestó Álvaro Gutiérrez, campeón de América en 1995. Al mismo tiempo que recalcó la importancia de que se “exploten” las virtudes y se “equilibre” la formación del equipo de acuerdo a los jugadores disponibles. “No podés encasillarte en un sistema monótono. Si no te sale con un tipo de jugadores, tenés que intentar entrarle por otro lado”.

Gutiérrez sostuvo que los jugadores más físicos no están en desventaja frente a otros más hábiles con la pelota: “Va en la inteligencia del jugador, en no ponerte en situaciones que no te convengan”.

En cuanto a los jugadores técnicos, planteó que “siempre los hubo”, pero la diferencia está en que el fútbol actual está intentando mejorar el control de la pelota “desde el fondo”. Valverde y Bentancur “podrían jugar sin problema en una posición más ofensiva”, dijo, pero “se apuesta a que haya jugadores con mejor juego técnico y más distribución”. No se los imagina “viendo cómo la pelota les pasa por arriba de la cabeza, lo mejor es hacerles llegar la pelota al pie”.

“La garra charrúa existe, es algo inherente al uruguayo”, dijo Gutiérrez y planteó que, al tener al lado potencias como Argentina y Brasil, nuestro país se ve afectado en muchos ámbitos, como por ejemplo el fútbol. “No queda más que tirar para adelante con corazón, garra y adaptación”. Muy convencido, dijo: “Si tengo que buscar una personificación de este espíritu te digo el Ruso Pérez”.

"EL CACHA"

Egidio Arévalo Ríos

Corazón. Pasan los volantes, pero nadie mueve a Arévalo Ríos. Foto: Archivo El País

Para ser volante de la selección “se necesitaba mucha garra y sacrificio a la hora de marcar y de hacer las coberturas”, dijo Egidio Arévalo Ríos. “No se precisaba ser tan alto si tenías esas otras características”.

En cuanto a la emigración de jugadores muy jóvenes a Europa, el “Cacha” argumentó que genera un “cambio de mentalidad” y da como resultado una pérdida de la integridad de la garra charrúa. Los representantes “no se fijan si el jugador está a gusto en un equipo, si se quiere ir o si quiere agarrar un poco más de experiencia”, aseguró.

Para el actual volante de la IASA, tanto los jugadores de antes como los de ahora “pueden ser mixtos”. Agregó que, en la época en la que él jugó en la selección, reinaba “la garra” y la entrega. “Se decía que no teníamos tanto juego, pero la pelota siempre salía bien jugada”. Por otro lado, sostuvo que “el estilo uruguayo no va a cambiar nunca”.

Según el “Cacha”, la selección va a necesitar siempre jugadores que “vayan al choque”. Entiende que el fútbol hoy no sea el mismo que el de antes, porque se quiere “más juego que entrega”.

“El jugador uruguayo no se rinde bajo ninguna circunstancia. Pese a la adversidad siempre va a estar entregando todo de sí mismo”, acotó antes de asegurar que, quien se ponga la Celeste, “va a dejar la vida por la selección hasta que pite el árbitro”.

"El abeja"

Nelson Abeijón

Nelson Abeijón, con la 8, en un partido de la selección uruguaya.
Nelson Abeijón, con la 8, en un partido de la selección uruguaya.

Abeijón asegura que, en su época, se marcaba mucho más. “Ahora hay que saber salir más con la pelota, llegar al área rival y tener un buen cabezazo”. Para él, dos exponentes del juego de antes son Santiago “el Vasco” Ostolaza y Diego Martín Dorta.

“Hoy los jugadores se van muy jóvenes y eso es una gran ventaja, porque pueden aprender cosas en Europa, donde todo se hace más fácil que en Uruguay por el tema de logística, cancha y materiales”, aseguró. “Se ve en los mediocampistas actuales: todos más técnicos que aguerridos. Me gusta, pero no hay que perder la garra que nos corresponde”.

Según Abeijón, el fútbol está evolucionando hacia un juego de “dos toques” en el cual todo es más dinámico. Sin embargo, considera que cualquier mediocampista aguerrido se puede adaptar “tranquilamente” si es complementado por jugadores a su lado que “hagan el juego más vistoso”.

Al mediocampo uruguayo lo formaría con un “cinco como Torreira”, acompañado por Bentancur y Valverde. “Es un mediocampo que puede generar mucho juego y marca, porque tenés dos jugadores con buen fútbol y remate como Valverde y Betancur y otro más de marca que de juego como Torreira, pero que tranquilamente puede hacer jugar al equipo”.

Si tuviera que elegir al mejor mediocampista del fútbol uruguayo se queda con Gabriel Neves, jugador tricolor que tiene, según Abeijón, “marca, visión, llegada y remate”. Sin embargo, no duda en decir que el mejor mediocampista uruguayo es Federico Valverde, actual jugador del Real Madrid.

También se refirió a la garra charrúa: “Es lo que somos todos, cualquier uruguayo, no solo en el fútbol”. “A los que tuvimos la suerte de representar al país nos resulta más fácil expresarla y demostrarla”, explicó, aunque insistió en que “la llevamos todos adentro”.

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