PEÑAROL

Bengoechea no le erró

A lo largo del clausura, el entrenador de Peñarol dio más en el clavo que en la herradura.

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Foto: Darwin Borrelli

Cumplió. Porque apenas estampó su firma en el Palacio "Cr. Gastón Güelfi", y ya rodeado por decenas de cámaras, micrófonos y grabadores, Pablo Bengoechea sentenció: "Estamos a seis meses de ganar el Clausura. Ese es nuestro objetivo", agregó ante todos.

Los dirigentes sonrieron y aplaudieron. No todos tenían la misma confianza, ni pensaban en ese objetivo. Peñarol estaba golpeado, muy golpeado en lo anímico y en lo futbolístico. Se había ido la primera parte del año y tenía las manos vacías. Ni Sudamericana, ni Apertura. Y ya habían pasado dos entrenadores, Jorge Fossati y en el tramo final, Paolo Montero.

A partir del 5 de enero, Bengoechea se hizo cargo de su historia. Y de sus palabras, de esa frase que tiró en la sede, pero que cada tanto repitió una y otra vez.

A lo largo del Clausura, Peñarol tuvo más luces que sombras. Sorteó rivales, ganó, empató y perdió, pero jamás se desnorteó, nunca equivocó el objetivo, siempre con la mano firme de un entrenador que apareció sereno, calmo y seguro, aun en los peores momentos.

Hoy, seis meses después, Bengoechea puede decir que cumplió con su palabra, y que se logró el primer gran objetivo: ganar el Clausura, pero llegó abrochado con otro premio, la clasificación a la fase de grupos de la Copa Libertadores 2016.

Bengoechea acertó. No sólo en la conducción de un plantel largo y experiente, sino en la elección de los futbolistas para armar el equipo. Pegó más en el clavo que en la herradura. Apostó por jugadores que no estaban en los planes "de nadie", y sin embargo, terminó ganando esa apuesta futbolística de principio a fin.

¿Quién dijo que los entrenadores no ganan campeonatos?

Los aciertos

1- Urretaviscaya. Lo pidió y peleó contra viento y marea

Hubo tres pedidos del entrenador a la dirigencia: Jonathan Urretaviscaya, Ruben Olivera y Mathías Aguirregaray. No pudo llegar el “Pollo”, tampoco el “Vasquito”, y cuando se complicó lo de “Urreta”, peleó contra y viento y marea, para que el delantero llegara al club. Fue el gran acierto de Bengoechea. Urretaviscaya hizo la gran diferencia.

2- MacEachen. El zaguero que no estaba en los planes de nadie

Ni Macaluso ni Viera. Cuando el entrenador aurinegro empezó a conformar la oncena de cara al inicio del Torneo Clausura, apostó por Emilio MacEachen, un zaguero que no estaba en los plantes de nadie, pero que contó con la aprobación y la confianza de Bengoechea de principio a fin. Fue de los puntos altos a lo largo del campeonato.

3- Sandoval. Lo respaldó en el medio y también de lateral

Cuando llegó Bengoechea a Peñarol, Jonathan Sandoval era uno de los jugadores de mayor resistencia en la hinchada aurinegra, sin embargo, el entrenador le dio confianza y lo respaldó. Primero, ubicándolo como volante, y después afianzándolo como lateral derecho. Posición en donde tuvo sus mejores rendimientos en el Clausura.

4- Veteranos. Mantuvo como titulares a Zalayeta y Pacheco

Otro de los aciertos del entrenador fue mantener en cancha y como titulares a Marcelo Zalayeta y al “Tony” Pacheco. Apostó por la experiencia y la clase de los más veteranos y no le erró, porque tanto uno como el otro, terminaron siendo importantes en el campeonato. No sólo con goles, sino también por el fútbol que generaron en el aurinegro.

5- Migliore. “Bancó” al arquero ante la ola de críticas

A lo largo del torneo, Bengoechea jamás dudó del peso y la importancia de Pablo Migliore en el arco de Peñarol. Respaldó al argentino ante una oleada de críticas y el buen momento de Guruceaga en el arco de la Sub 20. No se equivocó. Migliore hizo un buen campeonato y sólo recibió 13 goles. La segunda valla menos vencida del Clausura.

6- El discurso. Le dio plena confianza al plantel

Bengoechea llegó a Peñarol y fue claro en su discurso: “Estamos a seis meses de ganar el Clausura”, dijo en su presentación. Y apostó al plantel que ya estaba conformado. Se hizo cargo del grupo sin buscar excusas. Y con el correr de los partidos, fue rotando y dándole confianza a todos y cada uno de los futbolistas. También acertó en no utilizar a Nandez, sabiendo que el Mundial Sub 20 lo iba a dejar sin el volante.

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