PEÑAROL

Bengoechea no es Harry Potter

Pablo corrió con desventaja y tampoco tuvo suerte en su debut como técnico aurinegro.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Seriedad. La de Pablo Bengoechea el lunes en el estadio.Foto: Marcelo Bonjour

Arrancamos divino, ehhh!", le dijo un hincha auriengro a otro al salir del Centenario en la medianoche del lunes, tras la derrota sufrida por Peñarol ante su tradicional adversario por la mínima diferencia. "Bueno, ¿qué querías? ¿Que Pablo hiciera milagros? Si lleva nada más que una semana entrenando", le respondió su compañero refiriéndose al debut de Bengoechea como técnico mirasol.

Y tenía razón, porque por más que los hinchas carboneros se hubieran ilusionado mucho por la presencia del "Profesor", en el partido del lunes se notó la diferencia entre un técnico que le lleva un semestre de trabajo de ventaja al otro. Y no sólo eso, Gutiérrez —que se saludó efusivamente con Bengoechea antes de que comenzara el partido— conocía además al dedillo a los jugadores de la cantera de Nacional porque los había dirigido.

Bengoechea, en cambio, llegó al clásico con sólo siete entrenamientos al frente del plantel y, salvo algunas excepciones como las de los más veteranos que llegaron a jugar con él, sin conocer a los futbolistas.

Por eso, más allá de la lógica decepción de los hinchas (porque como dijo el "Profesor" tras el partido "perder un clásico no es agradable, no es lindo"), hay que darle tiempo para trabajar. Con sólo una semana de entrenamientos, o menos porque las dos primeras jornadas fueron más que nada de trabajos físicos a cargo del profesor Modesto Turren, en el clásico se vio alguna jugada trabajada, como la que terminó en el gol mal anulado a Hernán Novick.

Bengoechea optó por presentar a su equipo con un sistema 4-4-2, uno de sus preferidos, aunque durante algunos momentos del partido se transformó en 4-3-3, cuando Hernán Novick, uno de los mejores exponenetes auriengros en el partido, aparecía como un delantero más junto a Leyes y Santiago Silva.

"Somos conscientes que es difícil, nunca pensamos que iba a ser sencillo", reconoció el técnico. Y esa es otra gran diferencia entre Peñarol y su tradicional adversario. Uno viene de terminar el año con las manos vacías: tercero en el torneo Apertura y habiendo quedado afuera de la Copa Sudamericana en octavos de final; y el otro de realizar una excelente campaña en el primer torneo de la temporada donde fue campeón, perdió solamente un partido y ganó los restantes catorce. Y el factor anímico también pesa, más teniendo en cuenta que le anularon mal un gol que hubiera sido la apertura del marcador en el partido. Y que para el segundo tiempo ya no regresó a la cancha el arquero Pablo Migliore por lesión. El argentino es un hombre que pesa mucho para sus compañeros y en mayor medida el lunes cuando en la cancha no estaban ni Antonio Pacheco, ni Marcelo Zalayeta.

"Asumo la derrota, pero es obvio que nos falta trabajo", enfatizó el nuevo técnico auriengro. Y es exactamente así.

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