Fútbol

Bella Vista es una isla y le hace un mimo al fútbol

La idea de los dirigentes papales no era salir campeones, pero la dignidad de los jugadores pudo mucho más

la copa
Festejos. Los papales con la copa tras conseguir el Apertura de la Segunda B.

En estos tiempos de tantas dudas, sombras de corrupción y luchas de poder, Bella Vista es una isla. Un mimo al fútbol. Los 28 futbolistas que van a entrenar a diario lo hacen por amor, al club o al fútbol. No cobran un peso y ponen de su bolsillo para pagarse el boleto, comprarse zapatos y hasta alimentarse bien, sintiéndose profesionales aunque no lo son. La mayoría trabaja y a veces no tiene más remedio que faltar a la práctica. Otros, los más jóvenes, estudian y pueden jugar gracias a la ayuda de sus familias. Pero en el grupo nadie dice nada si el que faltó por razones laborales o por un examen a rendir es titular el fin de semana. El técnico Erardo Cóccaro dejó claras las cosas desde el principio, aunque a veces no le resulte fácil manejar un plantel en el que las ausencias por los mencionados motivos están a la orden del día. “Esta para mí es una experiencia maravillosa, donde vivís cosas que no te enseñan en el curso”, dijo Cóccaro.

La idea de los dirigentes papales era que el club lograra el ascenso dentro de tres o cuatro años. Pero los futbolistas ya ganaron el Apertura de la Segunda B (ex C), se aseguraron un lugar en la final y nadie puede impedir que se ilusionen con el ascenso a la B. “Y bueno, ahora le pasamos la pelota a los dirigentes”, dijo el capitán del equipo, Gastón Centurión.

El sol caía a pleno sobre el complejo. De un lado los titulares hacían fútbol tenis y del otro, los juveniles de la Sub 17 que dirige “Cafú” Barbosa, ya estiraban. Es que el movimiento había comenzado temprano: a las 8.30 horas. Entonces, Centurión ya llevaba cuatro horas levantado. El volante, que últimamente juega en el lateral derecho, se levanta todos los días de madrugada para ir al mercado con su hermano. Tras comprar las frutas y verduras se va a entrenar y después de la práctica vuelve a la feria. “En el grupo nos tomamos las cosas muy en serio, por más amateur que seamos y por más carencias que tengamos. Jugamos para ganar”, dijo Gastón, quien llegó a Bella Vista de niño para jugar en Séptima. Cuando recién había subido a Primera el equipo logró salvarse, pero al otro año les tocó bajar. “Después vinieron los problemas del club, que dejó de competir; muy triste para todos”. Centurión tenía un buen trabajo y jugaba en el interior, pero Bella Vista le propuso volver y aceptó. Dejó el trabajo y ahora se rebusca en la feria. “Hay mucho sacrificio de todas las partes, los dirigentes siempre nos dejaron todo claro”, explicó.

SANOS. “Estamos disfrutando este momento con los compañeros. No se sale campeón todos los días. Uno acá juega por amor y por un sueño, por la ambición de llegar a jugar algún día profesionalmente y poder vivir de esto. Y entra a la cancha siempre para ganar”, dijo mientras tanto Itan Salvarrey, quien ya había estado en Bella Vista en juveniles y volvió tras pasar por varios clubes. “Acá hay un plantel muy sano, por eso también conseguimos lo que conseguimos. Vengo de otros planteles bastante jodidos”.

Itan tiene 25 años y tres hijas. Después de entrenar descansa un rato y afila los cuchillos. Es que trabaja en la sección carnes de un supermercado desde las 14.30 hasta las 22.30. “A veces se complica en el trabajo, me precisan de mañana y tengo que faltar. Pero el trabajo es lo primordial porque vivo de eso. Por suerte acá me dan una mano y me entienden. Todos sabemos cuál es la situación de cada uno”, contó.

“Llegué a principio de año y aunque no me crie acá siento una gran pertenencia, porque los compañeros te hacen sentir parte del club enseguida”, dijo en tanto Emiliano Medina, barbero de profesión. El volante atiende en su casa a sus clientes, a veces hasta medianoche. Y también le corta el pelo a sus compañeros papales.

“El título era un sueño para nosotros, fue un gran paso, pero no nos conformamos. La clave de lo que conseguimos está en el trabajo diario. El campeonato lo ganamos entrenado acá todos los días. Lo otro fue ir a buscar el trofeo nomás”, añadió.

Todos en Bella Vista reconocen la importancia que tiene Adrián Berbia, quien volvió al club en el que se crio tras 18 años para jugar en la C, por amor y agradecimiento. Una cosa es tener que bañarse con agua fría siendo un jovencito que recién arranca y otra es cuando ya se hizo una carrera y se tiene 40 años, el doble de muchos de sus compañeros. “Me enseñaron a ser agradecido y tengo un cariño especial por el club por todo lo que viví”, explicó el arquero.

“El título fue una alegría bárbara. Para muchos fue una sorpresa, porque no es a lo que aspira hoy el club. En estas instancias lo que importa es poder competir, formar jugadores y cuidar las juveniles. El día que volví al club le dije a los dirigentes que el objetivo nuestro era ganar y ponerlos a ellos en problemas, para que aceleraran todo lo que están haciendo para sanear al club y solucionar problemas. Un jugador cuando sale a la cancha es para ganar. Y acá la clave está en el compromiso. Todo el que viene a entrenar lo hace con un gran sacrificio”, añadió el arquero.

“Tener a Berbia acá es sacar el 5 de Oro. Lo primero que entendió fue cómo está el club. Es impresionante lo que suma y no sólo en lo deportivo. No falta nunca y si llega a necesitar venir más tarde avisa enseguida y pide disculpas”, relató Cóccaro.

“Que fuéramos campeones no estaba pensado, no era la obligación ni el objetivo. La idea es que el club no muera. El ganar era para más adelante, pero después está la dignidad del jugador”, finalizó el técnico.

oficios
Oficios. Itan Salvarrey, carnicero y Emiliano Medina, barbero. Ambos juegan en Bella Vista.
aprendizaje

Vestuario democrático

“En un vestuario se cambian juntos el que tiene loza radiante y el que vive con piso de tierra. Pero el confort que puedas tener no te hace mejor persona. Hoy la vida te hace separarte de los demás, unos van a un colegio privado y viven en una burbuja, pero en el vestuario compartís con todos por igual. Un club te da la posibilidad de hacer deporte y de aprender”, dijo Berbia, el gran ejemplo.

Vismara
Felicidad. Adrián Berbia con sus hijos y el "Chiquito" Vismara, parte de la historia del club.
histórico

El "Chiquito" Vismara al firme

El “Chiquito” Andrés Vismara, el histórico kinesiólogo de Bella Vista, estuvo acompañando al plantel en casi todos los partidos. Hoy, a sus 92 años, sigue pendiente del club y pasa por el vestuario, siempre con una consejo o una arenga a flor de labios. Cientos de futbolistas papales pasaron por sus manos, incluso los Campeones Uruguayos de aquel equipo de1990 dirigido por Manuel Keosseian. El “Chiquito” era mucho más que un masajista en tiempos en que no había psicólogos en los planteles. El que prestaba el oído era él y siempre respondía con una frase positiva.

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