ANIVERSARIO

Bella Vista: el centenario de un club que se resiste a morir

Los papales tienen una historia de triunfos y hazañas: ahora están cumpliendo la proeza de volver a competir

Bella Vista 2020
El plantel de Bella Vista 2020 junto a un grupo de dirigentes: la esperanza es subir a la "B".

Bella Vista, el club que unió para siempre su nombre al de José Nasazzi, uno de los próceres del fútbol uruguayo, cumple hoy 100 años compitiendo en la vieja “C”: lejos de los títulos que consiguió en su rica historia, pero celebrando la hazaña de mantener con vida y en competencia a una institución que hace pocos años estuvo a punto de desaparecer.

En 2013, una asamblea de Bella Vista aprobó dejar de jugar oficialmente, una decisión dura pero que sus dirigentes hoy consideran como acertada, porque la situación económica era insostenible, con una deuda de más de cuatro millones de dólares. Sin embargo, su tan característica camiseta mitad amarilla, mitad blanca no desapareció de las canchas pues el club continuó participando en infantiles y formativas.

En ese momento, un grupo de hinchas que nunca habían participado en la dirección aceptaron tomar ese hierro ardiente. La situación era grave aunque nadie sabía exactamente cuánto, porque al asumir no encontraron libros de caja ni de actas, apenas una bolsa de supermercado llena de boletas, más los cedulones que llegaban a diario.

Con el apoyo de los asociados, algunos de ellos referentes, comenzó la tarea de remar contra ese torrente adverso. En 2018 Bella Vista volvió a jugar en forma amateur, ganó el torneo de la “C” y subió a la “B”. Luego, con un plantel joven y austero no pudo evitar descender nuevamente. Por eso el centenario lo encuentra en la tercera categoría local.

Sus partidarios sin embargo saben que esas alternativas forman parte de su historia. Fue grande en el amateurismo y sufrió con la instauración del profesionalismo. Bajó por sorteo a la “B” y luego siguió cayendo hasta la “C”. Tras larga espera consiguió volver. Entonces creció, promovió cracks, fue campeón uruguayo y se clasificó seis veces a la Libertadores hasta volver a caer. Ahora está levantándose, mientras ha reducido una parte significativa del pasivo.

REFUNDACIÓN. “Aunque dejó de competir durante un tiempo, en una decisión muy responsable de sus socios, para nosotros los hinchas es lo mismo jugar la Libertadores que en la ‘C’, siempre lo vamos a apoyar. Y cuando volvimos a jugar fue un sentimiento muy especial. Ahora tenemos la ilusión de subir con jugadores del club”, comenta Sebastián Bauzá.“Ser secretario nacional de Deporte en el momento del centenario de Bella Vista es algo muy fuerte para mí. Fui dirigente, vicepresidente, delegado, presidente, presidente de la AUF, pero nunca dejé de ir a ver al equipo. Mi padre estuvo al frente del club durante una cuarta parte de su vida y en la familia es casi obligatorio ser hincha del club”, añade. 

José Nasazzi
José Nasazzi, el Mariscal, referente eterno de Bella Vista

“Fue como refundar una institución de cero”, asegura el secretario general Carlos Eastman. “Estamos desde 2013 y hemos hecho de todo, desde meternos al fondo de un pozo negro para destapar el desagüe. Atendemos la cantina del Nasazzi y el Complejo Bauzá para tratar de generar algún ingreso. No es mucho pero cualquier monedita sirve”, sostiene el presidente, Luis Latorre.

¿Cómo se llegó a esta situación? Los actuales dirigentes piensan que algunos de sus antecesores tomaron decisiones “poco felices” o “poco inteligentes”. Por ejemplo, contratando técnicos que trajeron sus propios futbolistas, postergando a los juveniles del club. O endeudándose para tratar de mantenerse a cualquier precio en primera división. “De ahí a asegurar que hubo apropiación indebida no lo puedo asegurar. Preferimos dedicar nuestro tiempo a lograr que Bella Vista vuelva a ser”, comenta Eastman.

ASI EMPEZÓ.. Bella Vista fue fundado el 4 de octubre de 1920 por un grupo de muchachos que jugaban al fútbol en los baldíos cercanos a Bulevar Artigas y Agraciada, una zona que por su altura -aunque moderada- permitía una buena vista de la ciudad, y se reunían en la peluquería de Vicente Zibechi sobre Agraciada. Vecinos del colegio San Francisco de Sales de la calle Maturana, recibieron el apoyo del padre Marino Guerra. Seguramente por eso eligieron los colores del Vaticano, aunque hay otra teoría: se quiso unir las divisas de los clubes grandes con el amarillo de Peñarol y el blanco de Nacional.

El cuadrito nació ganador: en 1921 fue campeón de la Extra, en 1922 de la Intermedia y en 1923 ya estaba en Primera, justo en vísperas de la Generación Olímpica. “Bella Vista es la base de la garra celeste, con el Mariscal Nasazzi y la Maravilla Negra José Leandro Andrade. Y el primer gol en la final del Mundial del 30 lo hizo un chiquilín que jugaba en los papales, Pablo Dorado”, apunta elexpresidente Atanasio Aguirre.

“Incluso salimos campeones en 1926 y lo voy a explicar en el libro que editaremos para el centenario -añade Aguirre-. El torneo de ese año se jugó en dos series, una que ganó Peñarol y la otra que obtuvo Bella Vista. No hubo final, pero nosotros sacamos más puntos, así que tendríamos que agregar otra estrella a la camiseta”.

Nasazzi fue triple campeón mundial y cuádruple campeón de América con Uruguay, y salvo el último título, en Santa Beatriz 1935, los logró como jugador papal. En 1933 pasó a Nacional y donó el dinero recibido para las instalaciones del flamante Parque Olivos, que pasó a llamarse Parque Nasazzi. Su prestigio permitía que la cancha de un equipo llevara el nombre de un futbolista rival...

Bella Vista 1990
El equipo de Bella Vista el día de la consagración como campeón uruguayo 1990.

Las exigencias del profesionalismo afectaron al club, que no volvió a repetir ese protagonismo en la década de 1930, hasta sufrir el primer descenso al crearse la “B” en 1942. Regresó a Primera en 1950 y volvió a bajar a través de un extraño mecanismo: como había igualado los desempates con Wanderers, se recurrió a un sorteo, que fatalmente perdió. Y su caída llegó poco después hasta la entonces Intermedia.

LA SITUACION. “La de Bella Vista es una situación comprometida, pero no imposible. Estamos mejor que hace algunos años. Con deudas encapsuladas y en proceso de pago, sobre todo con un cumplimiento fehaciente de los convenios. El club funciona gracias al apoyo de los socios nucleados alrededor del esfuerzo de la directiva. La que encabezó Juan Paulo Núñez en dos períodos y la que ahora encabeza Latorre en otros dos períodos. Los socios han creído y nos apoyan de todas las formas, sobre todo la económica”, señala Eastman.

Los principales ingresos son los socios y los sponsors de la camiseta. Hay 450 asociados que pagan; algunos referentes cubren de su bolsillo la mitad del presupuesto (400 mil pesos mensuales). El alquiler del Nasazzi va todo para la AUF, pues está prendado. El plantel solo recibe viáticos, más algún incentivo, aunque se miden con rivales que están cobrando sueldos.

Hubo en estos años varias ofertas de gerenciamiento, que fueron rechazadas. “No nos servían, querían llevarse todo a cambio de casi nada”, explica Latorre.

Como no tiene contratos registrados en la AUF el club no puede realizar transferencias, el principal ingreso de cualquier equipo uruguayo. Una posibilidad a estudio es hacer convenios con otros clubes para ceder jugadores con reserva de derechos. Los dirigentes consideran que cuentan con chicos con mucho futuro en formativas. En algunos casos se cobraron derechos de formación, como por Gabriel Fernández y Christian Oliva, que pasaron por el club. Pero el dinero fue directo a la AUF, uno de los principales acreedores. El otro es el BPS.

ÉXITOS. En 1968 Bella Vista regresó a Primera tras la célebre final ante Huracán Buceo. La temporada siguiente hizo una gran campaña. Y volvió a destacarse como semillero de cracks: Washington Olivera, Santiago Ostolaza, William Castro, Juan Alberto Acosta, Henry López Báez, Rubens Navarro, Álvaro Gutiérrez, Diego Alonso, Alejandro Lembo, por citar solo algunos. Incluso formó entrenadores: los dos técnicos con mayor trayectoria en el presente, Óscar Tabárez y Sergio Markarian iniciaron su trabajo en las inferiores papales.

En las décadas de 1980 y 1990 Bella Vista figuró muchas veces en la parte alta de la tabla, con la cumbre en el título máximo de 1990. Ganó además la Liguilla de 1998 y en la Libertadores siguiente arañó el pasaje a las semifinales. En el siglo XXI las campañas fueron más modestas, con dos descensos y ascensos rápidos. En 2011 participó por última vez de un torneo internacional, la Copa Sudamericana. Ya los problemas eran más fuertes que las ilusiones. Tras el descenso de 2013 la situación estalló.

EL REGRESO. Luego de conseguir saldar las deudas con los exfutbolistas y los extécnicos, Bella Vista volvió en 2018 al fútbol amateur de la “C”. Ya en su primer año fue campeón y subió a la “B”. Se dijo en ese momento que los dirigentes preferían no jugar en esa divisional por su costo, pero el entusiasmo de los futbolistas pudo más. Los dirigentes lo desmienten. “Aspiramos a subir, aspiramos a jugar en la “A” e ir la Libertadores si es posible”, dice el presidente.

Se compitió en la “B” con un plantel muy joven y apenas 15 contratos. Esa austeridad se vio reflejada en los resultados. “No exagero, llegamos a enfrentar clubes que tenían presupuestos cien veces superiores. Pero no aumentó nuestra deuda por jugar en la “B”, no le debemos nada a los futbolistas del año pasado”, indica Eastman.

“Nos va a llevar mucho tiempo cerrar las heridas del pasado - agrega-. Pero no podemos angustiarnos en tratar de resolver todo ahora. Bella Vista tenía que seguir existiendo. No va a volver enseguida el Bella Vista de los años 80, pero no vamos a permitir que el club muera. Y estamos en buen camino”

titulos

Tres hitos: campeón de la "B" 1968, campeón uruguayo 1990 y campeón de la Liguilla 1998

L a rica historia de Bella Vista tuvo grandes jornadas, como el ascenso a primera dos años después de la fundación o las campañas por la Copa Libertadores. Pero sin duda los hinchas recuerdan en especial estas tres.

1.Campeón de Primera “B” (13 de octubre de 1968). Bella Vista y Huracán Buceo terminaron igualados en la tabla al culminar un apasionante torneo. Para definir se eligió el Estadio Centenario, un domingo de mañana. El furor que despertó entonces Huracán llevó a que se vendieran 53.583 entradas, récord hasta hoy para un partido entre clubes chicos. Fue además el “duelo” de las mascotas de cartón: el Topo Gigio del tricoplayero contra el Hijitus que llevaban los hinchas papales, notoria minoría en las tribunas. Pero fueron estos los que festejaron, luego de ganar por 2 a 0 y lograr el ascenso. Franqui (penal) y Ruben Pérez convirtieron los goles. Al año siguiente, Bella Vista hizo una gran campaña en su regreso a la “A”.

2.Campeón uruguayo (23 de diciembre de 1990). Otro certamen repleto de emociones. Bella Vista peleó el título con los grandes y lo resolvió en la antepenúltima fecha, empatando con Cerro gracias a un gol de Ruben Silva a un cuarto de hora del final. Resultó clave el triunfo sobre Nacional, algunas semanas antes en el Nasazzi, la cancha elegida cuando era raro que los grandes salieran del Estadio Centenario. Terminó sacándole siete puntos a los tricolores en la tabla. Lo curioso es que en el torneo previo, el Competencia, el club de Olivos había hecho una mala campaña, que puso en peligro la continuidad del técnico Manuel Keosseian. Fue confirmado y conquistó el premio mayor.

3.Campeón de la Liguilla Pre Libertadores (24 de noviembre de 1998). De la mano de Julio Ribas, un entrenador que pronto se hizo conocido por su sistema de trabajo, Bella Vista fue campeón de la “B” en 1997. Al año siguiente resultó la revelación del torneo de Primera casi con el mismo plantel. Estuvo a punto de llevarse la Liguilla en el último partido con Peñarol, pero el aurinegro lo empató en la hora. Entonces tuvieron que disputar una final, que el papal hizo suya con un recordado golazo de Leonel Pilipauskas. Casi todos aquellos jugadores hicieron después grandes carreras en el exterior y la Selección.
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