INGLATERRA

Van Basten: "Iba gateando al baño y el más mínimo roce me hacía gritar de dolor"

El exfutbolista holandés y ganador de tres Balones de Oro narró a The Guardian el calvario que llegó a vivir por culpa de su tobillo.

Marco Van Basten brindó una conferencia de prensa y dio detalles de las nuevas medidas. Foto: EFE
Marco van Basten cuenta su historia.

Marco van Basten pasó a la historia del fútbol como un jugador excelente a pesar de no jugar prácticamente desde los 28 años y terminar colgando las botines con 31. En diálogo con The Guardian contó que en 1994, en medio de la noche, solía gatear desde la cama hasta el baño porque el dolor en su tobillo lesionado era muy fuerte. “Nunca llegué al baño antes de los 120 segundos. El umbral de la puerta era lo peor porque tenía que pasarlos sin que me tocara el tobillo porque el más mínimo roce me hacía morder los labios para no gritar de dolor".

Dos años antes, Van Basten había ganado el Balón de Oro por tercera vez y también fue nombrado jugador mundial del año de la FIFA. “Fue muy difícil porque pasé del nivel más alto en el fútbol al nivel más bajo de infelicidad personal. Fue una caída muy grande y una época realmente oscura".

Ahora, 15 años después de su último partido en San Siro presenta su biografía 'Basta. My life. My truth' y con The Guardian hizo un repaso a lo que fue una excelente pero interrumpida trayectoria.

"No podía hacer nada sin dolor. Estaba realmente discapacitado y los médicos no pudieron ayudarme. Tenía un poco de miedo"

Uno de los recuerdos más amargos fue la convivencia con un dolor extremo en su tobillo, que le acabó ganando la partida a pesar de múltiples intervenciones y visitas a médicos por todo Europa.

Van Basten señala que su último partido, la final de la Liga de Campeones de 1993 cuando el Milán perdió 1-0 ante el Marsella, fue en el mismo Estadio Olímpico de Múnich donde ganó la final de la Eurocopa ante la Unión Soviética en 1988. “Estaba en el máximo de mi carrera”, dice, “y las cosas que siguieron fueron bonitas y hermosas. Pero, de repente, en 1993, jugué mi último partido en el mismo estadio. Todo se vino abajo. Hubo mucho dolor y problemas. Se podría decir que en esos cinco años tuve toda mi carrera internacional. Después de muchos problemas con las operaciones, rengueaba. No podía hacer nada sin dolor. Estaba realmente discapacitado y los médicos no pudieron ayudarme. Tenía un poco de miedo".

Van Basten admite que, en su punto más bajo, le preocupaba tener cáncer de huesos. “Había ido de mal en peor". Y agregó:

"Después de muchas operaciones y de ver a médicos de todo el mundo, lo intenté todo, pero no pudimos encontrar la solución".

“Hubo un momento en 1996 en el que tuve que decir: 'Tengo que tratar de estar saludable'. Tomamos la decisión de fusionarme el tobillo. Para un deportista, y yo solo tenía 32 años, esa es la peor opción. Pero tuve que detener el dolor", añadió.

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