PEÑAROL

El ballet de Juan Pedro: un arsenal en manos del "Polilla"

Peñarol paga US$ 1,5: por el 95% del pase de Gastón Rodríguez y así, al final, se llevó 51 goles “por año”.

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Gastón Rodríguez se presentó en Los Aromos para reforzar a Peñarol. Foto: @LosAromosCAP

Gastón Güelfi. Washington Cataldi. José Pedro y Juan Pedro Damiani. No hay dudas: al menos desde hace 60 años, Peñarol es un club presidencialista. Con sus pro y sus contras, claro; y, si bien esa visión nunca estuvo en tela de juicio, ha quedado plenamente ratificada en forma más elocuente que en otras oportunidades en el período de pases que concluyó en la pasada jornada.

Es que esta vez Peñarol hizo un recambio profundo de su plantel, como lo establecen las cifras que indican que hizo 11 incorporaciones y —por distintas vías, pero ninguna ajena a la voluntad institucional— decidió dar 20 jugadores de baja.

Además, en el rubro de los refuerzos, que siempre son los que generan mayores expectativas, porque mueven el motor de la ilusión de la hinchada, Peñarol causó impacto, no ya por la cantidad de futbolistas incorporados, sino porque en el 95% de los casos se trata de contrataciones que podrían definirse como "calificadas": hay sólo uno o dos "puede ser", que es lo que representan los casos del juvenil Juan Martín Boselli y el desconocido paraguayo Gabriel Ávalos.

Después, en cuanto al resto, lo de Peñarol fue un poco volver a su época más dorada: un extranjero de un reconocido club brasileño; un "repatriado" de Chile con nivel de selección; y, sacando el caso de Perg, contratado a impulso de un par de dirigentes de la Comisión de Pases y Contrataciones, ocho de las figuras más destacadas del ámbito local en la pasada temporada, al punto de que varias despertaron también el interés del tradicional adversario.

En el contexto de esa geografía es obvio que ningún jugador vino a Peñarol sin la venia del presidente, y que la mayoría de los refuerzos llegaron por iniciativa de Jorge Da Silva, el entrenador, Juan Ahuntchain, el gerente de fútbol, y gestiones de los miembros de la Comisión de Pases y Contrataciones; pero lo incuestionable es que Junior Arias y Gastón Rodríguez fueron casi "metejones" personales de Damiani; y es ahí donde sale a luz la veta presidencialista del club, pues Juan Pedro "la siguió y la consiguió" nada menos que con los dos máximos goleadores del Uruguayo pasado.

Tampoco hay dudas de que el mayor golpe de efecto causado por Peñarol en el período de pases, incluso más que por la cantidad de refuerzos logrados, es el que promueven en conjunto las contrataciones de los ex goleadores de Liverpool y Wanderers: al fin y al cabo, Peñarol con ellos trajo —según los registros de ambos en el último Uruguayo— 38 goles por temporada; a los que hay que sumar los seis de Luis Urruti en Cerro, los cuatro de Boselli en Juventud, y tres de Dibble en Plaza.

Así, según términos habituales al mundo del fútbol, Peñarol trajo "51 goles por año"; por distintas vías, ya que algunos llegaron por gestiones breves y sorpresivas, y otras por negociaciones más prolongadas y tan desgastantes como anunciadas, y en el caso de Gastón Rodríguez hasta a contrapelo de la participación aurinegra en la Copa Sudamericana, pues ahí Damiani puso "la frutilla arriba de la torta" —como lo había advertido en el inicio del período de pases— después que Peñarol quedara eliminado.

Es cierto, el esfuerzo por las contrataciones fue repartido y equilibrado entre la retaguardia, el mediocampo y el ataque; pero fue en la ofensiva en donde resultó más enfática la gravitación de Damiani, que actuó en correspondencia con lo que había advertido hace meses, cuando dijo que "voy a tener una participación más directa" en el quehacer futbolístico del club, sobre todo en los pases.

De modo que, sea por la tradición presidencialista de Peñarol, o por esa "calificada" gravitación de Damiani en los refuerzos más resonantes, lo real es que a partir del "bombazo" de la contratación de Gastón Rodríguez mediante una operación por la que se pagará 1.500.000 de dólares en tres cuotas por el 95% del pase, la hinchada podrá cantar "y ya lo ve, y ya lo ve, es Juan Pedro y su ballet"; y Da Silva deberá manipular con mucho tacto ese impresionante arsenal futbolístico que la dirigencia puso a su disposición, incluso más allá de sus pedidos previos a la temporada, para que no le estalle en las manos.

No en balde, uno de los autores de la nota dijo: "Ahora (Polilla) está obligado a ganar, golear y gustar"; mientras el otro piensa que "con lo primero alcanza". Aunque esto es más democrático y no hay presidencialismo que valga.

Alex Silva (Da Silva)

Lateral de 23 años proveniente de Wanderers. Llegó para suplir el lugar que dejó el “Vasquito” Aguirregaray. El último uruguayo, jugó 29 partidos y marcó un gol.

Bressan (Ahuntchain)

Zaguero de 23 años proveniente de Gremio que llegó en calidad de préstamo. La última temporada, en el tricolor gaucho, jugó 39 partidos y anotó en tres ocasiones.

Perg (Comisión)

Zaguero de 24 años proveniente de Fénix (la temporada pasada disputó 26 partidos). Le tocó protagonizar la desafortunada jugada que terminó en el gol de Luqueño.

Ángel Rodríguez (Da Silva)

Volante mixto y de buen pie de 23 años que terminó de explotar la última temporada en River Plate donde marcó un tanto en 24 partidos. También lo quería Nacional.

Guzmán Pereira (Ahuntchain)

Sin lugar en el actual plantel de la U de Chile (21 partidos en la última temporada), el volante llegó cedido a préstamo a pesar de que también lo quería Nacional.

Luis Urruti (Da Silva)

También estuvo en la agenda de Nacional. Sus seis goles en 27 encuentros con la camiseta de Cerro el pasado año hicieron que los grandes se lo disputen período.

Dibble (Da Silva)

Fue la gran figura del Plaza Colonia revelación que terminó definiendo el último Uruguayo. El punta o volante por afuera, de 22 años, marcó tres goles en 29 partidos.

Boselli (Damiani)

Tiene 21 años. Fue el primer refuerzo de este período de pases. Puede jugar como punta o como volante externo. En Juventud, jugó 28 partidos y marcó en cuatro ocasiones.

Ávalos (Ahuntchain)

El delantero paraguayo de 25 años llegó en silencio. Estaba libre y recién se había recuperado de una lesión de rodilla. Unos cuantos videos convencieron al DT.

Junior Arias (Damiani)

Cuando todo indicaba que se iba a Nacional, sorprendió en la AUF y firmó con Peñarol. Fue uno de los goleadores del último Uruguayo con 19 tantos en 29 encuentros.

Gastón Rodríguez (Damiani)

A pesar de que Wanderers lo quería colocar en el exterior, el delantero manifestó sus ganas de jugar en el club que es hincha. Ahora, cumplirá su sueño. Fue a frutilla de la torta para Juan Pedro en el mercado de pases.

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