EN EL TROCCOLI

Un balazo en paz

Cayeron Racing y un vecino de Cerro Norte, pero hubo calma.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Panorámica. Así se vio el Tróccoli sin hinchas. Foto: Leonardo Carreño

Fau’!, tarjetaaa...!”, nace el grito fuerte, pero sin los aditivos habituales que son dedicados al árbitro en las mismas circunstancias, desde el reducido grupo de personas de Cerro -entre las que no están los integrantes de la directiva, cuya ausencia ya había sido anunciada días antes en un comunicado- sentadas a la izquierda del palco, tras una falta cometida por un defensa contrario.

“¡Penal, penal!”, parte esta vez desde más gargantas del también más nutrido grupo de asistentes que figuraron en la “lista de buena fe” de gente autorizada por el lado de Racing, cuando -ya a los 84’- López encaró al área con el cuadro rival acorralado y, frente al cruce de Canosa, tiró el cuerpo contra el zaguero, rebotó y, lógico: cayó, dando lugar al visceral reclamo.

Fue el único momento en el que las dos reducidas “hinchadas”, separadas sólo por el estrecho pasillo central del palco del estadio Tróccoli, “se enfrentaron”, cada cual por su lado, sin siquiera mirarse; porque cuando todavía no se había acallado la protesta de los visitantes, se escuchó un “¡tarjetaaa... tarjetaaa!”, que -a no más de cinco metros de distancia- pretendía que el punta visitante fuese amonestado por simular la falta.

No pasó nada. Es que no podía -además de que no debía- pasar nada, porque había unos 150 efectivos entre los de Seguridad y de la Guardia Repúblicana, y 100 “habilitados” para entrar al Tróccoli pese al rótulo de “partido a puertas cerradas”, entre los cuales se incluía a los propios protagonistas del espectáculo.

Era un desierto afuera, y casi igual adentro del estadio; con calma en uno y otro lado, porque -como no podía ser de otra manera- las formalidades del caso se cumplieron al extremo tal de que no sólo los miembos de la Comisión de Seguridad de la AUF, sino que también su presidente, Wilmar Valdez, tuvieron que mostrarles sus carnés a los porteros para que los funcionarios constataran la inclusión de sus nombres en la lista de personas que podían pasar, y recién ahí les franquearan la entrada,

De todas formas, se vio -en vez de escucharse- un balazo: lo tiró Regueiro a los 52’, tras correr apareado con Brasesco y meter un zurdazo fuerte que se clavó junto al primer palo, donde achicaba Contreras, pero en el ángulo.

Fue el cartucho de un justiciero, acaso; porque Cerro copó el campo y la posesión en los 45’ iniciales, y si no pudo irse ganando al descanso fue porque se lo impidió una vez el caño y en tres las atajadas de un vecino de Cerro Norte que estaba adentro de la cancha: el arquero contrario.

Luego Cerro se quedó, Racing mejoró y presionó, y como el caño le dijo no al empate, aquel balazo abrió el resultado de un partido jugado en paz y a puertas cerradas.

“Capos”: agua de la canilla...

“Vení, tomá, ¡sacános una!”, le dijo Rafael Fernández al periodista de Ovación, para cumplir con el deseo de que su Iphone registrara una de las postales alusivas a la disputa de un partido inusual en la historia del fútbol uruguayo de entrecasa. Así, el vicepresidente de la AUF se dio el gusto de quedarse con la imagen que lo muestra en el palco del estadio Tróccoli, sentado junto al presidente Wilmar Valdez, a Juan Ceretta y Fernando Costa, miembros de la Mesa Ejecutiva de Primera División, y a Nelson Telias y Edgard Tenhoover, integrantes de la Comisión de Seguridad de la AUF. El grupo se ubicó en el sector donde había gente de Cerro y, como no hubo vendedores, ni de café ni de refrescos, en el descanso fue preciso abrir la cantina para que las autoridades bebieran un vaso de agua de la canilla...

La vida y los carritos pasan

Todo era raro en el Tróccoli. Afuera y adentro del estadio. Del vallado hacia la calle Santín Carlos Rossi y el campo que va hasta la ruta, transcurrió con normalidad y en soledad la vida cotidiana del paraje. Tan fue así que, aunque con la presencia policial, el camino de pedregullo que pasa por detrás de la tribuna Argentina, sirvió como siempre para el tránsito de la gente que habita las viviendas cercanas, y de los “carritos”, como también para que allí se parara un hombre enfundado en una camiseta de Cerro (foto), que miraba todo mientras tomaba mate.

Tras el partido, cuando estaba todo controlado, el ómnibus de la Policía se retiró 2’ antes que el de Racing, en el que el “Loco” Contreras se fue con sus compañeros rumbo a Sayago, pese a que vive a sólo dos cuadras del estadio, donde es vecino del Pae Donato

CERRO 1-0 RACING

Estadio: Troccoli (a puertas cerradas)

Árbitro: A. Cunha. Asistentes: S. Freire y G. Cottini

Cerro: M. Cubero; B. Silva, W. Martínez, R. Canosa, S. Dorrego; A. Hernández, A. Brun, R. De Oliveira, J. Tancredi; M. Regueiro y H. Silveira. DT: M. Falero.

Racing: J. Contreras; G. Aguilar, R. Brasesco, P. Lacoste, D. Torres; I. Nicolini, E. Dudok, D. Zabala; J. P. Rodríguez; M. Affonso y A. Gutiérrez. DT: P. Alonso.

Gol: 54' Regueiro (C)

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