FÚTBOL

Aviones y locura

Boca Juniors llegó a Madrid con extremas medidas de seguridad mientras River Plate arribaba en la mañana de este jueves. 

Banderazo de los hinchas de Boca
Banderazo de los hinchas de Boca antes de la salida a Madrid. 

El plantel de Boca Juniors aterrizó en el aeropuerto Barajas de Madrid a las 14:00 de Uruguay con un fuerte dispositivo policial que lo condujo al ómnibus que lo trasladará a su hotel de concentración, al norte de la ciudad.

En la despedida de Argentina en la noche del martes, un mar de hinchas escoltó al equipo hasta el aeropuerto, en un hecho que fue seguido minuto a minuto por los medios de comunicación argentinos.

Desde más de una hora y media antes de su llegada, las fuerzas de la Policía Nacional española habían dispuesto un cordón de seguridad desde la puerta de la sala en la Terminal 1 del aeropuerto hasta un acceso directo a la zona de autobuses.

El conjunto dirigido por Guillermo Barros Schelotto, que pasó rápidamente por la puerta de la terminal y en silencio, sin saludar a la decena de hinchas que le esperaban, tomó allí el transporte que lo llevó al Hotel Eurostars Suites Mirasierra, en la zona norte de Madrid.

Este hotel, situado a menos de 10 minutos en auto del escenario del encuentro final de la Copa Libertadores el estadio Santiago Bernabéu, y a media hora del que será su lugar de entrenamiento, la Ciudad del Fútbol de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) en la localidad de Las Rozas, será su cuartel general durante su estancia en Madrid.

En los aledaños del hotel se concentraron varias horas antes aficionados “xeneizes”, liderados por la Peña de Boca en Madrid, con el lema “Madrid es de Boca”.

“Llegué hoy y vine exclusivamente para el partido”, le dijo a AFP Cristian Farfalla, vestido con la camiseta azul de Boca y contento de poder asistir a este encuentro, pero al mismo tiempo decepcionado por el traslado de la final a Madrid.

“Pierde un poco la magia de la final, honestamente prefería que se jugara allá, pero por otro lado tengo la oportunidad de venir a verlo, que allí no habría podido ir a la cancha”, agregó.

Al igual que Cristian, Facundo Lasarte también se muestra contento de poder asistir al encuentro del domingo, tras pasar tres horas en el ordenador tratando de lograr una entrada que finalmente logró.

“La gente va a venir a disfrutar una ocasión única”, asegura este joven estudiante de publicidad, que llegó a España cuando tenía ocho años, con su familia.

River Plate, en cambio, despegó de Buenos Aires hacia Madrid en la tarde de ayer y su camino hacia el aeropuerto el autobús que lo trasladaba estuvo acompañado también de un amplio dispositivo policial.

A diferencia de la despedida de Boca en la noche del martes, con banderazo de sus fanáticos y de ultras que escoltaron el ómnibus durante cien metros, River Plate no organizó ningún acto con hinchas y equipo juntos.

A las afueras del aeropuerto y en pleno horario laboral, apenas una decena de hinchas millonarios esperaba al equipo.

Estaba previsto que el vuelo que trasladaba a la expedición de River Plate llegara a la capital de España en la mañana de hoy y en la tarde el equipo se entrenará en la ciudad deportiva del Real Madrid en Valdebebas, donde preparará el superclásico.

Jorge aldea*
Jorge Aldea
La final que faltaba en Madrod
*Periodista español  de la agencia DPA, que trabajó en el diario El País. 

La alegría y la sorpresa pesan mucho más entre la ciudadanía madrileña por recibir la final de las finales de la Copa entre River y Boca que la preocupación porque los hechos violentos de Buenos Aires puedan trasladarse a las calles de la capital española. Madrid tiene una reputada cultura futbolera que abraza la cita que le faltaba tras finales de Mundiales, Eurocopas y Champions League y con la que, por lógica, ni se atrevió a soñar.

Eso no quiere decir que no se hable del tema de la seguridad. Sin embargo, resulta difícil creer que entre los 10 mil hinchas argentinos que volarán desde su país en las próximas horas puedan colarse demasiados elementos violentos. También se piensa que sus compatriotas residentes en España o en cualquier otro país europeo conocen sobradamente la vigilancia y las consecuencias como para arriesgarse a grandes escándalos.

En España la violencia “ultra” aún existe, pero se consiguió alejar de los partidos. Por eso es difícil pensar que el domingo pueda suceder algo peligroso entre hinchas xeneizes y millonarios dentro del Santiago Bernabéu a pesar de que lo compartirán.

Lo que todo el mundo desea es que sea una enorme fiesta futbolística y más Madrid, que esta temporada es sede de la final de la Champions League en el Wanda Metropolitano y de forma inesperada se ha encontrado un maravilloso anticipo navideño que espera disfrutar.

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