PEÑAROL

El aurinegro perdió gol por las bandas

Sigue priorizando el juego por afuera, pero no tiene el mismo peso ofensivo.

Foto: Marcelo Bonjour
De la casa. Diego Rossi, figura en la obtención del último Uruguayo, se fue transferido inmediatamente a Los Ángeles FC de Estados Unidos. Foto: Marcelo Bonjour

Ya era una costumbre en sus equipos y como era de esperar, también lo aplicó en Peñarol. Leonardo Ramos tiene como prioridad el juego por las bandas para lastimar a sus rivales.

Cuando desembarcó en Los Aromos, a comienzos de 2017, ubicó por izquierda al “Cebolla” Rodríguez, que llegó para reforzar al equipo, y transformó a Nahitan Nández en un volante derecho espectacular. Fueron los puntos más altos de un equipo que en el primer semestre no le alcanzó para pelear el campeonato, pero que empezó a dejar su sello.

A mitad de año, con siete goles y un rendimiento superlativo, Nahitan armó las valijas y cruzó el charco para defender la camiseta de Boca. Peñarol sacudió el mercado de pases con las contrataciones y “Leo” reubicó en la cancha al “Cebolla”. Lo transformó en un doble cinco y por los costados puso a Fabián Estoyanoff, que llegó como refuerzo, y a Diego Rossi. El juvenil, delantero en Divisiones Formativas, se reinventó como cuarto volante.

La historia es ya conocida. Peñarol hizo una segunda rueda prácticamente perfecta y se terminó quedando con todo: el Clausura, la Anual y el mismo Uruguayo. Los hombres de afuera, apoyados también en el gran aporte de los laterales, fueron directos responsables de esa consagración. Rossi, a pesar de estar más lejos del arco, colaboró en la campaña con 10 goles. El “Lolo”, que jugó medio torneo, puso tres tantos (en el primer semestre convirtió 13 en Fénix en esa misma posición) y el “Cebolla” redondeó el año con 15 goles (nueve como carrilero zurdo y seis yendo por el centro).

Para este año, llegaron Agustín Canobbio, Giovanni González y Fidel Martínez. El primero pasó a ocupar el lugar de Rossi, transferido a la MLS, y se adaptó rápidamente. Con su velocidad y buen manejo de pelota, de hecho, se transformó en el punto más alto del equipo hasta el momento. Sin embargo, solo marcó un gol.

El ecuatoriano llegó para jugar por el otro sector, pero el accidente que sufrió Lucas Viatri en la última Navidad hizo que “Alegría” arranque como delantero. Salvo los últimos minutos ante Danubio, no jugó en esa posición.

La otra banda hasta ahora se la dividieron entre Fabián Estoyanoff y Giovanni González. Alternaron buenas y malas y “Leo” los fue intercambiando. Marcaron un gol cada uno y en el mismo partido: en la goleada 4-1 ante River.

Peñarol extraña ese peso ofensivo. Hoy los volantes los dan y no los hacen.

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