MUNDIAL 2030

Un ataque: Sudamérica dio un paso para atrás

Uruguay no se rinde, pero en Europa hablan de un enojo grande de Infantino y de un susto de FIFA.

Foto: Fernando Ponzetto
Foto: Fernando Ponzetto

El golpe es real. La candidatura que se ha defendido por la rica historia de los países, por los cracks entregados al mundo y por la pasión de sus hinchas ha sufrido un revés fuerte. Muy fuerte. Que los hechos de violencia registrados en la previa de la final de la Copa Libertadores se hayan dado en las narices de Gianni Infantino, presidente de FIFA, han dejado una huella importante.

Quizás pueda minimizarse en el futuro, pero para ello habrá que emprender con astucia e inteligencia una campaña global que permita recuperar el sitial que Uruguay-Argentina y Paraguay podían tener para convertirse en los anfitriones del Mundial 2030.

No será sencillo. Según narraron a Ovación fuentes sudamericanas, el titular del organismo rector del fútbol mundial no podía creer lo que estaba sucediendo en las inmediaciones del Monumental de Núñez, de ahí que incluso haya intimado a jugar el partido a costa de aplicar severas sanciones.

Ese clima está siendo propicio -lo explotan con habilidad- para hacer crecer a los otros aspirantes. Diario AS, por ejemplo, no demoró en establecer que “La FIFA se espanta del Mundial de Sudamérica para 2030”.

El favoritismo se cae por una simple razón: cuántas federaciones podrán entregar su voto a Sudamérica. ¿No tendrán temor de experimentar hechos similares?

Alfredo Etchandy y Fernando Cáceres de la Secretaría Nacional del Deporte. Foto: Marcelo Bonjour.
Fernando Cáceres, secretario Nacional del Deporte. Foto: Marcelo Bonjour.

Empero, en Uruguay se resisten a entregarse. Fernando Cáceres, secretario Nacional del Deporte, por ejemplo, remarcó a Ovación que “hay preocupación y desazón por los hechos vividos, pero el foco hacia el 2030 se mantiene. Hemos conversado con Argentina y seguiremos coordinando acciones”.

Cáceres puntualizó que las realidades, además, son distintas. “En Uruguay venimos obteniendo señales alentadoras en la seguridad que se está teniendo en el fútbol”.

Por otra parte, informó que el presidente de la FIFA, Gianni Infantino llegará a Uruguay el fin de semana y se hablará nuevamente sobre la candidatura sudamericana para 2030. También remarcó que nadie desconoce la realidad de nuestros países, pero ya están coordinando con Argentina y Paraguay las acciones que se emprenderán rápidamente para fortalecer la imagen que quedó mancillada.

En la misma sintonía se encuentra Eduardo Abulafia, quien fuera elegido por el Presidente Tabaré Vázquez para presidir la delegación uruguaya en la candidatura tripartita. Aunque el empresario presentó renuncia a su cargo, la misma todavía no fue aceptada. En diálogo con Ovación, después de confirmar que ha tomado distancia pero que sigue colaborando cuando se lo solicita, Abulafia dijo. “Del shock hay que reponerse. Fue algo impensado, llamó la atención en el mundo, pero estoy convencido que hay que seguir para adelante. Uruguay-Argentina y Paraguay lo único que hicieron hasta ahora es presentar su interés para ser sede, y con un derecho legítimo, pero no hay que abandonar. Lo que debe hacerse es empujar para adelante con los gobiernos”.

Eduardo Abulafia
"Del shock hay que reponerse. Fue algo impensado", dijo Abulafia. Foto: Marcelo Bonjour

Según Abulafia siempre se tuvo en cuenta el poderío de los otros aspirantes (Gran Bretaña, China, España-Portugal-Marruecos) y lo que debe hacerse ahora es ingresar a la segunda etapa del proyecto. “Hay que analizar lo que se le solicitó a Estados Unidos-México y Canadá y empezar a trabajar sobre las necesidades que tenemos. Realizar los estudios que determinen las inversiones que hay que realizar y comenzar a plasmar en la realidad todo”.

Sin perjuicio de la confianza y las ilusiones que hoy mantienen de este lado del Plata quienes están o estuvieron poniéndole el hombro a la candidatura, también es real que deben enviarse señales sólidas. Convincentes.

Uruguay todavía sigue a la espera de definiciones políticas para tener autonomía de gobierno del fútbol (sin intervención de la FIFA), Argentina se encuentra bajo sospecha por las dificultades que tuvo para organizar una final de la Copa Libertadores y porque su coyuntura política la llevó a bajarse de la candidatura conjunta con Uruguay para albergar el Mundial de Básquet de 2027. Conmebol sacudida en su totalidad por las circunstancias actuales y por las inexplicables acciones jurídicas que a lo largo de la Copa Libertadores terminaron aplicando y sacando sanciones a futbolistas.

Ese marco empuja hacia adelante mucho más a los adversarios de los sudamericanos. Razón más que suficiente para que AS asegure de manera contundente que Infantino está “convencido de que, o mucho cambian las cosas, o la candidatura sudamericana al Mundial 2030 que pretenden organizar conjuntamente Argentina y Uruguay es un imposible”.

Las disputas políticas pueden jugar a favor.

Tiene que haber inquietud. Preocupación. Si no existiera es porque a la idea de ser anfitriones de la Copa del Mundo la van a poner en un cajón chiquito de uno de los escritorios más escondidos de todos. Para sortear el escollo del bochorno de la Copa Libertadores hay que ponerse a trabajar y empezar a entender que lo que se precisa son acciones y no palabras. Sudamérica tiene rivales fuertes, aunque esa fortaleza, aunque suene paradójico, quizás termine colaborando para ganarse votos inesperados.

¿Cómo es esto? Bien fácil. En principio Europa se va a dividir porque salvo una movida política que incline antes de mano la balanza para un lado solo la fuerte lucha del Reino Unido (Inglaterra, Escocia, Gales e Irlanda del Norte) contra España-Portugal y Marruecos originará votos para uno y para otro.

Esa instancia puede darle l continente sudamericano una pequeña ventaja en la primera captación de adhesiones.

Que Marruecos se sume a la postura de realizar un Mundial de dos continentes, alejándose de la idea de impulsar una Copa del Mundo en África, a lo mejor también termina generando rechazo en algunos países, lo que también le daría un espacio a Sudamérica para negociar sufragios a su favor.

Después está China, a la que no se puede descartar por la fortaleza de su mercado y por la incidencia que está teniendo en las decisiones de muchos clubes del mundo.

Claro que la ventaja política solamente podrá ser obtenida si se ofrecen garantías de seguridad y de países ordenados. Es clarísimo que la protección de la familia FIFA es uno de elementos que termina teniendo una consideración especial a la hora de aprobar el otorgamiento de la organización de la Copa del Mundo.

Los títulos de violencia en el fútbol son la peor mancha para Sudamérica.

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