SEGUNDA B AMATEUR

Las atajadas de Martín Barlocco recorren el mundo

El arquero de Rocha que juega en Segunda B, entrena a sus colegas de Atenas y vive feliz con su familia en La Paloma donde puede surfear en invierno y verano.

La Paloma
La Paloma. Tras sus impresionantes atajadas, Martín Barlocco disfruta junto a su esposa Cecilia y sus hijos Camila y Dante. 

Al igual que Luis Suárez, quien reconoció el sábado que el gol que le hizo a Mallorca de taco fue el mejor de su carrera, Martín Barlocco realizó las mejores atajadas de su vida cuando impidió el gol de Basáñez en tres jugadas consecutivas. Obvio, el primero juega en la elite del fútbol y Barlocco en la Segunda B Amateur, pero las atajadas del arquero de Rocha también se vieron en las cadenas internacionales y se volvieron virales.

“Fueron tres: el tiro de afuera en que la llegué a tocar y pegó en el palo; me levanté y le quedó de vuelta a uno de Basáñez y tapé. Después me salvó un compañero al sacarla de la raya y me dio una vida más. Pero le quedó otra vez a un rival, parecía que tenían un imán, me la jugué y me reventó la ñata, pero no entró. Estuvo muy complicado el partido y si nos hacían ese gol iba a ser peor, por suerte lo ganamos al final y con uno de menos. Nos estábamos jugando el primer puesto de la tabla. Me quedé muy contento porque a veces uno tiene buenas atajadas, pero si no ganás, quedan en el olvido”, explicó Barlocco desde La Paloma, donde vive.

“El año pasado tuve unas parecidas, contra Huracán Buceo, pero fueron dos pelotas las que atajé”. Aquella vez también fue en un partido televisado, parece que ante las cámaras siempre se luce. “Nooo. Trato de hacer las cosas bien siempre. Hace tras años que estoy entrenando arqueros y siempre les digo lo mismo: que hay que levantarse rápido y que no den pelota por perdida. Hice un último intento y la pude sacar. Ese fue mi mérito”, explicó sobre su trabajo con los arqueros de Atenas.

“Arriba de la tabla te tenés que parar rápido, igual que en el arco”, agregó riendo refiriéndose a las dos pasiones de su vida: el fútbol y el surf.

SIN REDES. Barlocco no tiene ni Instagram, ni Facebook ni Twitter, pero apenas terminó el partido le empezaron a mandar por Whatsapp el video de sus intervenciones. “Muchos amigos y ex compañeros, algunos embromándome diciéndome que me acordé ahora de atajar o que ahora de viejo había empezado a atajar. Je”.

AMATEUR. Para el arquero, que jugó en River Plate, en Rampla Juniors y en el exterior, el fútbol es siempre el mismo, aunque sea amateur. “Ya van tres años que estoy jugando en Rocha y este es el segundo año que tenemos chances reales de subir. Y cuando uno juega para subir o salir campeón siempre es lindo y trata de disfrutarlo, más allá de las canchas y de los entorno que son bravos. Yo sé que no me quedan muchos partidos: cinco, veinte o treinta más… mirá que después de esas atajadas me tuve que poner hielo en todos lados”, admitió entre risas.

“Siempre fui muy profesional y traté de cuidarme, eso me permite seguir adentro de una cancha. Juego con gurises que dejan la vida en cada partido y eso me encanta, me motiva y me rejuvenece. Ellos sueñan con triunfar en el fútbol y yo trato de aportarles lo que puedo. Ojalá que Rocha puedo volver al profesionalismo”.

LA PALOMA. Tras jugar cinco años en Irán y de una temporada en Rampla Juniors, lo llamaron para jugar en Rocha. Y como ya tenía una cabañita en La Paloma se fue a vivir allí con su familia. Luego hicieron un par más y las alquilan en verano. Como siempre jugó en la zona: en Atenas y en Deportivo Maldonado, se instaló allí con su esposa Cecilia, y sus hijos Camila de 10 años y Dante de 15 meses.

“No pude disfrutar del embarazo y el nacimiento de mi hija porque estaba en Irán y el parto lo viví por teléfono. En cambio ahora estuve en el parto de Dante”, contó sobre sus hijos. “Acá puedo combinar con el surf que es mi pasión de toda la vida. Siempre estuve o en el agua o adentro de una cancha”.

Ama la tranquilidad de su vida en La Paloma y por más que espera una buena temporada para alquilar las cabañas, cuando hay mucha gente y ve muchos autos, lo sufre un poco.

Hijos

EN OTRO MUNDO. Reconoce que el año 2007 en Rampla, cuando se salvaron del descenso en la última fecha y lo festejaron como si hubieran sido campeones, fue de sus mejores temporadas. Al igual que los cinco años que pasó en Irán a donde se fue con 29 años y donde defendió tres equipos en tres ciudades distintas.

Al principio le costó, pero sabía que era su única oportunidad de juntar unos pesos. Los que luego invirtió en las cabañas en La Paloma. “Tuve mucha suerte en Irán, siempre firmé por un año y fui renovando. Era otro mundo. Tuve que aprender a hablar porque era muy difícil comunicarme. No entendía nada cuando llegué y tampoco conocía mucho. No había tanta información como puede haber ahora. Fui a ver qué pasaba y el primer campeonato ya me fue muy bien. Me sorprendió la cantidad de gente que iba a los estadios y la pasión con que vivían el fútbol. Creo que jugué más de 150 partidos en Irán y eso me ayudó a aguantar. El fútbol es el mismo siempre. Cuando no entendía nada pensaba que no había mucho que entender, que lo que tenía que hacer era tratar de agarrar la pelota y que no me hicieran goles. Las primera palabras que uno aprende son las del fútbol: primer palo, segundo palo. Y luego buenos días, muchas gracias, o a qué hora es la charla técnica”, relató.

Hasta el día de hoy tiene gente amiga en Irán con la que se escribe y eso también le sirve para no olvidar el idioma.

Es más, a un par de esos amigos les llegó el link con sus atajadas frente a Basáñez y le escribieron felicitándolo. Es que aunque no juega en la elite del fútbol, sus atajadas recorrieron el mundo.

Irán
Irán. Barlocco jugó allí cinco años y eso le permitió invertir en las cabañas que tiene hoy en La Paloma. 
extranjeros

Un mate en Irán; los estudios y el futuro del "viejo" surfista

Su experiencia en el fútbol iraní, donde sólo tenía dos extranjeros en el equipo y uno era iraquí y el otro era de Mal, le hicieron comprender lo difícil que es estar lejos de casa. A pesar de que tuvo suerte porque muchos de sus compañeros iraníes le abrieron las puertas de su casa. Y hasta dejaron el te que se toma generalmente antes de los partidos para acompañarlo con el mate. Por eso hoy trata de hacerle la vida más fácil a los extranjeros de Rocha. “Hoy tengo un compañeros nigeriano y uno colombiano y trato de estar cerca de ellos para saber lo que están sintiendo y lo que les pasa”, dijo.

A pesar de que jugó varias veces en el exterior, en Irán y en Colombia, nunca dejó de estudiar y se recibió de profesor de Educación Física. Hoy cerca del final de su carrera, es algo a lo que puede dedicarse. “Es una puertita que tengo. Hace muchos años que juego al fútbol, pero nunca dejé de estudiar y soy profe. No sé que voy a hacer cuando deje de atajar, pero creo que seguir entrenado arqueros o ser profe es lo más probable. Tener una escuelita de surf no lo veo, je”, confió.

En doce días cumplirá 42 años. Y ya hace como diez años que sus compañeros le dicen viejo. “Ya no soy más Martín, soy el viejo. Pero es un viejo cariñoso, que lo tomo muy bien. En los últimos planteles en que estuve me tocaron grupos muy jóvenes pero muy lindos”, finalizó quien se mete en el agua a surfear aún en invierno. “Disfruto todo el año de La Paloma. En todas la épocas del año”. Sin embargo, le encantaría volver a Irán de paseo con la familia.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Max caracteres: 600 (pendientes: 600)