NACIONAL

Arzura: el coaching tricolor

La incorporación que llegó para ayudar al equipo y que estudia para potenciar a otras personas.

Joaquín Arzura
Joaquín Arzura metió uno de los goles en la definición por penales de la Supercopa contra Peñarol. FOTO: El País. 

Cuando estaba en España, Joaquín Arzura se decidió a empezar un curso de coaching, una práctica profesional que a través del entrenamiento busca incrementar el potencial de un individuo o de un grupo para permitirle alcanzar sus objetivos y apunta al desarrollo personal o profesional. Ya en Uruguay, se contactó con el lugar donde lo estaba haciendo de forma presencial, para continuar el curso a la distancia y así lo seguirá.

El jugador argentino, que nació en Campana (a 80 km de la capital) hace 25 años, le gusta estar activo y estudiar. Cuando terminó el Secundario en Argentina, empezó a estudiar idiomas para profundizar los conceptos que había aprendido en el liceo. Así hizo, por ejemplo, inglés e italiano.

Arzura estudia coaching para en el futuro poder potenciar a otros individuos, pero por el momento ya tiene una clara misión: ayudar a Nacional a lograr sus objetivos a lo largo de la temporada.

Fue una de las últimas incorporaciones en llegar a los albos, pero rápidamente se metió en el equipo y fue titular en la final de la Supercopa Uruguaya, donde los tricolores se consagraron campeones, venciendo por penales a Peñarol. Es decir, la temporada empezó bien para Arzura; también para Nacional.

Tras formarse en Villa Dálmine durante siete años, pasar a Tigre a los 14 y debutar en el “matador” en 2011, a Arzura lo compró River Plate en enero de 2016, unos meses después de que los “millonarios” se consagraron campeones de América bajo la batuta, entre otros, del uruguayo Carlos Sánchez, Marcelo Barovero y Lucas Alario. Ya estaban también en ese equipo los celestes Camilo Mayada, Tabaré Viudez y Rodrigo Mora.

En el conjunto de Marcelo Gallardo completó 23 partidos jugados en un año y medio, 12 de ellos como titular. Le hizo un gol a Unión de Santa Fe en octubre de 2016 (el segundo de su carrera) y disputó cuatro partidos entre la Libertadores de 2016 y la de 2017.

En el medio fue parte del plantel de Argentina que jugó los Juegos Olímpicos de Río 2016, aunque no tuvo minutos en la competencia.

Posteriormente fue cedido a préstamo a Osasuna y Almería, hasta llegar a Nacional.

“Uruguay me está tratando muy bien. Para empezar la ciudad me gusta mucho, estoy cómodo, con el club muy bien en todo sentido. Pudimos empezar ganando y eso es muy importante. Realmente estoy muy contento”, le contó Arzura a Ovación cuando estaba entrando a su apartamento de Pocitos luego del entrenamiento, que ayer fue en la tarde en Los Céspedes.

A Montevideo sólo la conocía de pasada, cuando en 2016 fue parte del amistoso entre Peñarol y River Plate, cuando se inauguró el escenario de los aurinegros.

“Ganar la final de la Supercopa era muy importante para todos. Eso nos dio un poco de tranquilidad para trabajar e insistir en la misma idea”, explicó el volante central, quien agregó que no le sorprendió ser titular tan rápido: “Uno siempre quiere jugar. Jugar no te agarra desprevenido o de sorpresa porque siempre estás preparado para eso. Además, yo venía de un campeonato donde no estábamos de pretemporada, sino en plena competencia. No estaba falto de fútbol, no estaba falto de ritmo; ya venía jugando. Quizás se me hizo un poco más fácil la adaptación porque acá estaban de pretemporada y yo en competencia. Eso también me ayudó un poco en el comienzo”.

Con voz pausada y baja y un marcado acento de Buenos Aires, Arzura explicó cómo llegó a Nacional, teniendo en cuenta que venía teniendo participación en Almería, donde desde agosto a enero había jugado 14 encuentros, 10 de ellos como titular (el último el 13 de enero) y donde incluso los hinchas de la institución que milita en la Segunda División de España, le cuestionaron mediante las redes sociales la decisión a los dirigentes, de haber liberado al volante para llegar a Nacional.

“Me contactaron Iván (Alonso) y Eduardo (Domínguez), me gustó la idea, la propuesta y opté para venir aunque tenía contrato con Almería y ellos no querían que me vaya. Tuve que pelear para poder venir”, sentenció.

¿Qué lo atrajo de jugar en Nacional y dejar Europa, donde tenía cierta continuidad? “Primero que me llamaron y me gustó la propuesta, y después que es un grande y el grande tiene una exigencia superlativa, y ese aspecto a mí me gusta. Tener la obligación de ganar todos los partidos, la obligación de pelear los campeonatos, de jugar copa y competir a buen nivel internacionalmente, me motivaba. Vine a un grande de América”.

Arzura, que nunca había sido dirigido por Domínguez pero que sí lo había enfrentado, señaló sobre las virtudes del DT, que “lo importante es cuando los entrenadores bajan una idea y es clara. En mi humilde opinión es lo más importante y eso se da con nota: saber bien a lo que juega el equipo y tener ideas claras”.

A la hora de explicar sus características en el juego, más allá de lo que todos pudimos ver en la final contra Peñarol (un jugador ordenado, aplicado tácticamente, con un interesante recorrido en el campo de juego y simpleza para entregar la pelota), Arzura contó: “Soy un cinco más bien tapón, ordenado y todo eso, pero también he jugado mucho de volante mixto, pero eso siempre y cuando tenga otro cinco que sea más o menos ordenado como yo, entonces que a mí me permita romper al espacio y llegar al área sin pelota, con la tranquilidad que hay uno que está. Si juego con otro cinco parecido a mí, sí me puedo soltar y jugar más mixto. También en ese puesto me siento muy cómodo”.

Arzura ya vivió la experiencia de jugar en un equipo tan popular. “River Plate es un grande de América. Nacional es un grande de América. Quizás haber estado en River me ayude un poco para mi experiencia en Nacional. Por eso intentaré aprovecharlo”.

Lo que está claro es que Joaquín Arzura empezó bien su estadía en Nacional y ya está poniendo en práctica la idea de ser coaching.

Joaquín Arzura
Joaquín Arzura debutó en la Supercopa Uruguaya. FOTO: Gerardo Pérez. 

River Plate tiene su ficha hasta junio de 2020

Joaquín Arzura nació el 18 de mayo de 1993 en Campana, una ciudad situada al nordeste de la provincia de Buenos Aires, a unos 80 km de la capital bonaerense. Estuvo siete años en Villa Dálmine y a los 14 años fue a Tigre, donde debutó en Primera División en 2011, contra Defensa y Justicia. Después de cinco temporadas en el “Matador” de pueblo Victoria, Arzura estuvo dos temporadas en River argentino, fue cedido a préstamo a Osasuna una temporada y a Almería la última, donde llegó a jugar un semestre. Tiene contrato vigente con los “millonarios” hasta junio de 2020.

El “Coco” se arrimó enseguida

Joaquín Arzura
Arzura en Los Céspedes junto a Felipe Carballo y Esteban Conde. FOTO: Francisco Flores. 

Joaquín Arzura contó cómo fueron sus primeros días con el plantel de Nacional. Con ningún integrante del plantel había jugado antes aunque sí compartió vestuario con algunos uruguayos, como con el lateral Pablo Pintos en Tigre. “No conocía a casi nadie del plantel, sólo a ‘Coco’ (Conde) lo había enfrentado en algún partido entre Tigre y Rafaela. Él y ‘Seba’ (Fernández) fueron los que más se acercaron en una primera instancia y se pusieron a disposición teniendo en cuenta que era alguien nuevo en un país que casi no conocía. La verdad que el grupo fue muy bien conmigo en todo momento”, dijo el futbolista argentino en su nuevo apartamento.

“Al ‘Coco’ ya lo había visto jugar, pero fue de los que más me sorprendió su rendimiento en estas semanas. Tuvo un gran partido en la final de la Supercopa contra Peñarol y, además, desde el primer día se puso a mi disposición para darme una mano en cualquier cosa que precisara”.

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