GOLEADORES

Arrancaron sonriendo: con doblete y victoria

Sebastián Sosa y Gustavo Alles, dos delanteros que traen el fútbol en la sangre y que debutaron haciendo goles en el torneo Apertura

Alles
Papito. Gustavo Alles con sus hijos: Martina y Franco. 

Empezar bien siempre es importante. Y Cerro Largo y Progreso lo hicieron en el torneo Apertura. Los arachanes derrotaron en su cancha ni más ni menos que a Danubio con dos goles de Sebastián Sosa, que regresó a su casa.

Y Progreso venció a Rampla Juniors a domicilio, en el partido con más goles de la primera fecha: 4 a 3. Dos de esas conquistas fueron de Gustavo Alles, quien volvió a defender a los gauchos.

Ambos tienen algo en común: llevan el fútbol en la sangre. Gustavo es hijo del exarquero tricolor Mario Alles y Sebastián del delantero Heberley Sosa, quien supo defender a los dos grandes.

“Arrancar así te da mucha confianza. El fútbol acá es muy parejo y sacar ventaja en el principio es importante”, dijo Alles, que había estado un rato en el gimnasio complementando el entrenamiento que los dirigidos por Leonel Rocco hicieron ayer de mañana.

“El delantero vive del gol y para mí fue muy bueno empezar anotando. Mis dos goles fueron en momentos clave. Y eso lo chocó un poco a Rampla. Los lastimamos justo y pudimos sacar ventaja en el primer tiempo. El de cabeza fue más lindo, pero el primero nos dio un plus y tranquilidad para el resto del partido”, añadió quien ya había estado en Progreso en la temporada 2012-2013.

“Encontré mucho mejor a Progreso. Vienen con el envión de la gran campaña del año pasado, en la que no clasificaron a un torneo internacional por medio punto. Se nota en pequeños detalles. Tenemos fruta, entrenamos en buenas canchas y el Paladino ha mejorado mucho”, contó.

Justamente la meta de los Gauchos para este año es conseguir lo que le faltó el año pasado: clasificar a una copa. “Cuando vayan pasando los partidos, vamos a ver para que estamos”, dijo Alles.

El delantero jugó seis meses en Rentistas el año pasado, tras regresar de España. Allí estuvo defendiendo al Atlético Baleares. “Cuando llegué estábamos a 12 puntos de salvarnos del descenso. Al principio me costó jugar porque al técnico que me llevó, que era un argentino, lo tuve una sola fecha y lo echaron. Vino un técnico vasco que no me daba oportunidades. Faltando siete fechas me puso, anduve bien y no salí más. Nos salvamos, pero en Segunda B tampoco se paga mucho y yo me fui sin la familia. Y mis hijos están en una edad en la que se extrañan mucho”, reconoció sobre Martina, de cuatro años y medio, y Franco, de dos y medio.

“Ya había estado en Perú también lejos de ellos y no aguantaba más”, relató el delantero, quien se ilusiona con seguir por el camino del triunfo el fin de semana próximo cuando reciban a Juventud de Las Piedras en el Paladino.

Mosquitos
Mosquitos. Sebastián Sosa y su papá Heberley.

EN MELO. Sebastián Sosa estaba sesteando. Algo lógico teniendo en cuenta el calor que hacía ayer en Melo. Además, habían entrenado bien temprano y se estaba recuperando para luego irse un rato al gimnasio, al igual que Alles, para complementar su entrenamiento.

“Estoy muy contento por la manera en que empezamos. Sabíamos que Danubio iba a ser difícil. Es un equipo duro y venía de jugar copa. Que hubieran jugado entre semana por la copa fue un plus para nosotros”, contó Sebastián.

“Por suerte la pelota entró y me tocó arrancar con el pie derecho. Estoy contento por mí y por la gente que me rodea. Venía de estar tres o cuatro meses un poco complicados. Vengo de rescindir contrato en Quilmes por diferentes motivos y llegaba con varios meses sin tener continuidad. Entonces empezar con dos goles fue muy importante para mí y para el grupo”, agregó el hijo del “Mosquito”.

Sebastián regresó a Melo en octubre del año pasado y pidió para entrenar en Cerro Largo. “El grupo me recibió de la mejor forma. En ese momento estaba mi hermano Nicolás. Me hicieron las cosas muy fáciles y les estoy muy agradecido”.

Para el delantero, estar otra vez en su casa y volver a vestir la camiseta de Cerro Largo es un plus. “Estoy en casa, con mi familia y en el pueblo que me vio nacer. Yo me fui muy joven de Cerro Largo, a los 18 años tuve la oportunidad de emigrar al Palermo de Italia. Yo había debutado con 17 años en la Primera de Cerro Largo y tuve un año muy bueno, con el club que clasificó a la copa. Me tocó salir, pero siempre quise volver. Hoy me dieron la oportunidad y estoy muy contento”, contó Sosa.

El objetivo principal es la permanencia, como siempre que se vuelve de la B. “Este es un equipo en formación y un club que debe quemar aún algunos procesos. Y en el interior siempre es más complicado. Pero hay un buen grupo y nos ilusionamos porque sabemos que si uno suma puntos para la permanencia, eso te va a llevar a pelear otras cosas. Uno siempre aspira a más, pero se verá con el correr del campeonato. Recién arranca y todo es muy parejo”.

Ya se sacaron de arriba a Danubio, pero el próximo domingo deben visitar a Defensor Sporting. “Al principio pensábamos que nos había tocado un fixture complicado. Pero enfrentamos a Danubio que venía de jugar por copa y ahora pasa lo mismo con Defensor. Ellos van a venir de un desgaste físico importante”.

EN CASA. El "Mosquito" Heberley Sosa, el papá de Sebastián, es hoy el ayudante de Danielo Núñez. “Por un lado es una gran ayuda, me puede corregir y está siempre para apoyarme. Pero a veces se pone en papel de padre y cuando llego a casa me quiere remarcar algunas cosas y me presiona un poco. Y cuando un jugador llega a la casa quiere estar tranquilo. Y terminamos con alguna discusión. Pero sé que él es gran parte de lo que he logrado porque siempre me apoyó y me enseñó muchas cosas”, reconoció quien no oculta que le gustaría poder jugar con su hermano Nicolás, que hoy regresó a Racing.

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