HACIENDO HISTORIA

Argentina se quiso ir de la Conmebol ya en 1971

Todos los ingredientes para un caso explosivo: una batalla campal en la Libertadores, un dirigente que no sabía de fútbol, un dictador demasiado hincha...

Otero, Rocca Couture y Salinas, tres actores del episodio que puso a Argentina al borde de abandonar Conmebol.
Otero, Rocca Couture y Salinas, tres actores del episodio que puso a Argentina al borde de abandonar Conmebol.

La eliminación de Argentina de la última Copa América, con un VAR que no se pronunció en jugadas polémicas, hizo que estallaran truenos y centellas en la AFA, e incluso surgiera la amenaza de desafiliar al fútbol argentino de la Conmebol. El episodio sigue, con el desplazamiento de la FIFA del presidente de la AFA, Claudio Tapia, y ocupa amplio espacio en los medios, pero no es nuevo: ya en 1971, la AFA estuvo lista para abandonar la Confederación Sudamericana de Fútbol (CSF), como se la llamaba entonces.

El escándalo de hace 48 años no tiene nada que envidiar al del presente: sus explosivos ingredientes fueron un partido que terminó en batalla campal, la actuación de un árbitro uruguayo que por entonces estaba en el primer plano de la vida del país (no solo la deportiva), un dirigente argentino que no sabía nada de fútbol y un dictador demasiado hincha. Y un dirigente uruguayo estuvo en el caso y hoy lo recuerda con precisión.

El 17 de marzo de 1971, Boca Juniors recibió en La Bombonera a Sporting Cristal de Perú, por la Copa Libertadores. Boca necesitaba ganar para mantener su chance, pero empataba y el partido se le iba. Cerca del final, en una jugada confusa, los boquenses reclamaron penal. El árbitro Alejandro Otero nada sancionó. Entonces se originó una gigantesca pelea entre futbolistas de los dos equipos.

Otero expulsó a 19 jugadores: todos, menos los dos arqueros y el peruano de Boca, Julio Meléndez. El partido, por supuesto, fue suspendido. Además, jugadores y jueces fueron detenidos y pasaron la noche en una seccional policial. Un futbolista peruano fue internado por conmoción cerebral, otro por fractura del tabique nasal y el argentino Suñé recibió varios puntos de sutura en el rostro.

Por esos días, Otero era el árbitro uruguayo más destacado y severo, un oficio que compartía con otro, más riesgoso: como director de Inteligencia y Enlace de la Policía de Montevideo era el principal responsable de la lucha contra el Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros. Por eso aparecía en los diarios todos los días, ya por el fútbol, ya por algún operativo policial.

Los antecedentes pasaron a la CSF, que por entonces no tenía tribunal de disciplina, por lo cual debía resolver el Comité Ejecutivo: el presidente Teófilo Salinas (peruano), el vicepresidente Alfonso Capurro (paraguayo) y el tesorero Eduardo Rocca Couture (uruguayo).

Como Capurro estaba enfermo, la resolución quedó entre Salinas y Rocca. El dirigente uruguayo viajó a Lima, donde en una pequeña oficina del estadio Nacional funcionaba la Conmebol. “Cuando el avión hizo escala en Ezeiza, subieron el interventor de la AFA Juan Martín Oneto Gaona y su asesor jurídico Alfredo Cantilo. ‘¿Nos conocemos?’, me preguntó Cantilo. ‘Sí, y vamos al mismo sitio, pero voy a exactamente lo contrario a lo que van ustedes’, le respondí. Y no hablamos más”, recuerda hoy Rocca a Ovación.

Pese a su cargo, se asegura que Oneto Gaona no sabía de fútbol. Ni siquiera le gustaba. Era un empresario tabacalero colocado como interventor de la AFA por el dictador militar Juan Carlos Onganía. La posibilidad de una dura sanción contra Boca lo llevó a Lima. La expectativa alcanzaba a los otros rivales de la serie, Universitario de Perú y Rosario Central, que también peleaban la clasificación.

“Yo siempre redactaba los fallos -cuenta Rocca- y esa vez hice una redacción liberal conservadora. Le aflojamos la sanción a Boca, pero con la condición de que su partido con Universitario se jugara en otro estadio que no fuera la Bombonera. En el fallo se decía ‘a los efectos del partido de Boca se fija la cancha de…’ y Oneto Gaona pidió que se dejara en blanco, para que la sede se decidiera luego. Entonces, Salinas le advirtió nuevamente que no fijara la cancha de Boca”. Además, varios jugadores fueron suspendidos por entre uno y seis partidos, pero la AFA sancionó a cuatro boquenses con un año de suspensión.

“Con el sentimiento del deber cumplido me fui al Sudamericano Juvenil de Asunción, donde un árbitro colombiano nos robó el título. Estaba mirando un partido cuando llegó el escribano Nelson Filosi, que estaba transmitiendo, y me dijo que Salinas me estaba llamando por teléfono a la cabina. ‘Este Oneto Gaona fijó la cancha de Boca, ¿te das cuenta?. Venite con Capurro’, me dijo”. Y me fui para Lima otra vez”, agrega.

El nuevo dictamen de la CSF fue la expulsión de Boca de la Libertadores 1971. El clasificado sería Universitario, que jugaría las semifinales ante Nacional, luego campeón. Y la respuesta de la AFA fue anunciar que se desafiliaba de la Confederación, de la cual había sido fundadora en 1916.

La explicación de esa voltereta de Oneto Gaona, según Rocca, fue que se reunió con el general Agustín Lanusse, nuevo dictador argentino y fanático boquense, que le exigió jugar el partido en la Bombonera.

Durante un par de semanas, la actividad de los dirigentes en el Río de la Plata resultó frenética para que se no se formalizara la desafiliación. Finalmente, el ministro de Bienestar Social Francisco Manrique, del cual dependía la AFA, obligó a rectificar. “La CSF hizo una reunión en Buenos Aires y todo se arregló”, señala Rocca. A los pocos días, Oneto Gaona renunció al fútbol. Y enseguida hubo una amnistía de la AFA para los jugadores de Boca suspendidos.

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