HACIENDO HISTORIA

Los años 30, cuando los uruguayos coparon el fútbol italiano

Miguel Andriolo fue campeón mundial con la Azzurra, Héctor Sena Puricelli resultó un gran goleador y la colonia celeste le dio al Bologna varios campeonatos

Héctor Sena Puricelli
Héctor Sena Puricelli

Mucho antes de Cavani, Recoba, Zalayeta, Paolo Montero, Francescoli, Fonseca y Ruben Sosa, que dejaron una marca importante en Italia, el fútbol uruguayo tuvo una presencia más numerosa en el calcio. Y esos jugadores alcanzaron tanto o en algunos casos más destaque que aquellos, pues uno de ellos fue campeón del mundo con la Azzurra y otro se convirtió en el mayor goleador uruguayo en Italia. Todo ocurrió en la década de 1930, cuando los italianos ganaron la Copa Jules Rimet dos veces seguidas.

En el Mundial de Francia 1938, Miguel Andriolo fue titular del seleccionado italiano que obtuvo el título. Al mismo tiempo, Héctor Sena Puricelli convertía goles casi todos los domingos en el Bologna, al punto de convertirse en el principal goleador uruguayo de la historia del calcio.

Los uruguayos llegaban hasta la bota itálica impulsados por las grandes hazañas celestes registradas entre 1924 y 1930. Al mismo tiempo, la fuerte presencia de inmigrantes italianos en nuestro país determinó que muchos de sus descendientes regresaran a Europa para jugar al fútbol como oriundi, es decir, descendientes de italianos.

El calcio se hizo profesional en la década de 1920, con un fuerte poderío económico gracias a la presencia de fuertes empresarios industriales al frente de los clubes. Eso facilitó que éstos comenzaran a contratar figuras extranjeras. Sin embargo, en 1926 el régimen fascista de Benito Mussolini, que pretendió “nacionalizar” todas las actividades del país, determinó que a partir de 1927 sus equipos solo podrían alinear jugadores italianos. Pero en esa definición entraban los hijos de italianos nacidos en otras tierras. Por eso, al repasar los apellidos de aquellos futbolistas, todos tienen un inconfundible origen italiano.

En ese período arribaron argentinos, brasileños, algún paraguayo e incluso húngaros y albaneses. Varios argentinos defendieron a Italia en el Mundial de 1934: Monti, Orsi, Guaita y De María. Y está dicho que Andriolo, nacido en Dolores, lo hizo en 1938.

En esa lista de oriundi hay también 28 uruguayos. La mayoría fue a equipos de la Serie A, pero alguno también a alguna società de la B: Vicente Albanese, Juan Agustín Alberti, Miguel Andriolo, Romano Antonioli, Raúl Banfi, Ricardo Faccio, Máximo Faotto, Francisco Fedulo, Manuel Figliola, Ricardo Frione, Francisco Frione, Carlos Gringa, Oliver Icardi, Norberto Ligüera, Ernesto Mascheroni, Francisco Ochiuzzi (aunque este era nacido en Cosenza, Italia), Pedro Petrone, Cecilio Pisano, Hugo Porta, Roberto Porta, Héctor Sena Puricelli, Nicolás Riccardi, Rafael Sansone, Vicente Sarni, Héctor Scarone, Carlos Servetti, Victoria Tortora y Ulises Uslenghi, si bien no todos jugaron al mismo tiempo.

Algunos eran consagrados a nivel internacional, como Scarone, Petrone y Mascheroni, campeones del mundo en 1930. Otros ya tenían cierta fama, como Roberto Porta, que llegó desde Independiente de la AFA; o Uslenghi, desde Estudiantes; así como Andriolo, uno de los “nueve contra once” de Nacional en 1934 y campeón sudamericano con Uruguay en Lima. Faccio también era figura tricolor.

Sin tanta celebridad al partir desde River Plate, Sena Puricelli la obtuvo en Italia, donde le “italianizaron” su nombre, que pasó a ser Ettore Puricelli. Había nacido en Montevideo en 1916 y en 1938 pasó al Bologna. En su larga carrera en este club, Milan y Legnano marcó 136 goles en la Serie A y 25 en la B. Fue el máximo goleador (capocannioneri) dos veces: en 1938-1939 con 19, y en 1940-1941 con 22. Lo apodaban Testina d’oro, por su notable juego de cabeza. Tras dejar el fútbol hizo el resto de su vida en Italia. Fue técnico de éxito y llegó a dirigir al Milan.

En 1986 fue entrevistado por la revista Guerin Sportivo, que lo definía “grande campeone come calciatore, ottimo tecnico”. Y pese a tantos años en su nueva patria, según la revista seguía utilizando expresiones rioplatenses al hablar.

Bologna es hoy un club de mitad de tabla, pero en la década de 1930 era uno de los grandes. Entre 1936 y 1941 ganó cuatro veces el Scudetto, en buena medida gracias a sus uruguayos. Además de Puricelli y Andriolo, jugaron allí en aquel período Francisco Fedulo (en Italia lo escribían Fedullo), un lateral llegado de Sud América, y Rafael Sansone, mediocampista de Peñarol. Según publicaciones italianas, la presencia de tantos uruguayos se debía a la recomendación de Ivo Fiorentini, un allegado al club que viajaba seguido a América del Sur y sabía mucho de fútbol. Otros uruguayos del Bologna en aquel período fueron Ochiuzzi (1932) Ligüera (1937) y Hugo Porta (1939). En 1949 llegaría José “Loncha” García, otro que dejó su sello.

Petrone, Scarone, Mascheroni y Porta tuvieron pasajes más breves por el calcio y todos regresaron para seguir jugando en Montevideo. Tres de ellos fueron figuras en Ambrosiana (hoy Inter de Milán). Petrone defendió dos temporadas a la Fiorentina, donde rompió redes: hizo 25 goles en 1931-1932 (fue el goleador del campeonato) y 12 en 1932-1933.

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