HISTORIAS

70 años de Superga: la muerte y el recuerdo que Torino nunca pudo borrar

Se conmemora un nuevo aniversario de la tragedia donde el plantel entero del Gran Torino murió en un accidente.

Foto: AFP
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La muerte siempre es un evento para el que nadie está preparado. La gente hace planes teniendo en cuenta las estaciones, el tiempo, la economía, las relaciones, pero nunca pensando en la muerte. Es el fin de todo el trabajo previo sin excepciones, la muerte. Se trata de lo único que surge de forma imprevista y que hace fallar hasta el plan más perfecto. El de convertirse en el mejor equipo de fútbol del mundo, por ejemplo.

El Torino acababa de ganar su quinta Liga de Italia consecutiva. Fueron campeones en la temporada 1942/1943 y por dos años no hubo torneo a causa de la Segunda Guerra Mundial. En la temporada 1945/1946 volvió el fútbol y mantuvieron la corona. Repitieron en 1946/1947, 1947/1948 y 1948/1949. Eran imbatibles y tenían a tres grandes goleadores: Guglielmo Gabetto, Valentino Mazzola y Franco Ossola, que hasta hoy, 70 años después, se encuentran en el top 10 de sus máximos anotadores históricos. Inter, Milan y Juventus sufrían cada vez que los enfrentaban y generalmente se llevaban una paliza de fútbol a manos del Gran Torino. Era tal el reinado de ese equipo que de los 11 titulares de la selección italiana, que se preparaba para el Mundial de 1950 en Brasil, 10 jugaban en el equipo granata.

Y entonces, la muerte. La muerte que no distingue momentos deportivos, la muerte que no sabe de gritar goles en la hora, la muerte a la que no le importa los abrazos entre desconocidos en una tribuna, la muerte que no siente la vibración de un estadio que celebra en masa. Solo la muerte.

Foto: AFP
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El 4 de mayo de 1949, un día como hoy pero hace 70 años, la muerte le ponía fin al Gran Torino, uno de los mejores equipos del mundo en ese momento. Un avión de Avio Linee Italiane que transportaba a 18 de los 19 futbolistas del equipo, a los entrenadores Ergi Erbstein y Leslie Levesley, a tres periodistas, dos dirigentes y seis tripulantes, regresaba de Lisboa. Al llegar a Turín, se estrelló contra el muro de contención de la Basílica de Superga, a 13 kilómetros del Estadio Filadelfia donde el Gran Torino se hizo fuerte. Las 31 personas que estaban en el avión perdieron la vida. Así, sin planes, sin aviso previo, sin conferencias de prensa, ya no había Gran Torino, ya no había más gritos de gol de Ossola, Gabetto y Mazzola. La muerte ponía fin al mejor equipo italiano de esa década.

La selección italiana tuvo que formar un equipo nuevo para el Mundial de 1950 y viajó a Brasil en barco. Pero, aunque no lo hizo en ese torneo, con el paso del tiempo la selección se recuperó. El que no lo hizo fue el Torino, que en los años siguientes dejó de ser el grande y bajó su rendimiento hasta que descendió en 1959.

Luego de eso, algunos años sin pena ni gloria, nuevos descensos y alguna campaña destacada. La muerte le llegó al Gran Torino en su mejor momento y marcó a los granatas para siempre.

Foto: AFP
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Porque la muerte llega pero no se va, queda dando vueltas a quienes le sobreviven. Como le quedó dando vueltas a Sauro Tomá, el lateral que no pudo viajar a Portugal por una lesión de meniscos y se convirtió en el único integrante del Gran Torino que quedó con vida.

Del mismo modo le quedó dando vueltas a los hinchas de la época, que supieron ese 4 de mayo que nuca más gritarían un gol del Gran Torino y que habían sido los últimos testigos de ese equipo invencible. Fue así que tuvieron la necesidad de contarle lo que vieron a sus hijos, y a los hijos de sus hijos, y a los que vinieron después, en cada 4 de mayo, con cada homenaje en la entrada de la Basílica de Superga donde están los nombres de los 31 fallecidos para recordar que alguna vez existieron. Porque la muerte es, también y en última instancia, la vida en boca de otros, el recuerdo que se encarga de marcarle a todos que ahí hubo alguien, que la muerte es solo física y la vida continúa si permanece en la memoria, que alguna vez, allá por los años ‘40, existió un Gran Torino.

HOY. Torino volvió a ser campeón de la Serie A en 1976 y fue la última vez que lo logró. Luego alternó descensos y ascensos con alguna buena temporada puntual (en 1992 jugó la final de la Copa UEFA y en 1993 ganó la Copa de Italia) pero lejos de la imbatibilidad y la regularidad de los años ’40.

En la actualidad, el Toro lleva seis temporadas consecutivas en primera y se encuentra sexto en la Serie A, luego de igualar 1-1 ayer en el clásico turinés ante Juventus.

El festejo de gol de Sasa Lukic en el 1-1 ante Juventus. Foto: Reuters
El festejo de gol de Sasa Lukic en el 1-1 ante Juventus. Foto: Reuters

URUGUAYOS. A lo largo de la historia del Torino, 15 futbolistas uruguayos han pasado por el equipo. En la actualidad está el golero Salvador Ichazo, que llegó al equipo en enero de 2015 y habitualmente es suplente de Salvatore Sirigu. El exjugador de Danubio ha disputado 12 partidos y tuvo dos períodos en los que estuvo cedido a otros clubes: en 2016 al Bari y en 2017 al equipo franjeado.

Los primeros en ponerse la casaca granata fueron Carlos Aguilera y Marcelo Saralegui, que llegaron al equipo en julio de 1992 y esa temporada formaron parte del plantel que ganó la Copa de Italia.

El “Patito” Aguilera disputó 53 partidos y convirtió 17 goles. Saralegui, en tanto, disputó seis partidos entre Serie A y Copa de Italia.

Además, en la década de 1990 jugaron en el Torino Enzo Francescoli, Hernán Rodrigo López, Gustavo Méndez y Pablo Gaglianone.

A principios de los 2000 hubo delanteros como Federico Magallanes y José María Franco vistiendo la camiseta del equipo italiano.

Hasta el “Chino” Álvaro Recoba llegó a ser granata. Fue en la temporada 2007/2008, la última en Italia. En ese año, el delantero disputó 22 partidos y anotó cuatro goles.

En el año 2011, Juan Surraco estuvo en Torino una temporada, cedido por Udinese. Un año después, llegaban al club Pablo Cáceres y Guillermo Rodríguez.

Los últimos en ponerse la granata, llegando a compartir equipo con Ichazo, fueron dos jugadores de selección: el “Tata” González y Gastón Silva.

CASACA GRANATA

La camiseta en el museo del Gran Torino

El Museo del Gran Torino se encuentra donde antes era el Estadio Filadelfia, el campo de juego donde el Torino ofició de local hasta el año 1963. Actualmente, la estructura está parcialmente demolida.

Allí abundan los recuerdos del Gran Torino de los años ‘40: camisetas, fotos, zapatos, pelotas y algunos restos del avión que se estrelló en Superga se pueden encontrar allí.

La camiseta granata con cuello blanco ha sido históricamente la más utilizada.

Tras la tragedia, River de Argentina se solidarizó con el Torino y viajó a Italia para disputar un amistoso a beneficio de los familiares de los fallecidos. El encuentro se disputó el 26 de mayo de 1949, solo 22 días después de la tragedia en el Estadio Filadelfia.

Como agradecimiento a los argentinos, Torino vistió varios años una camiseta alternativa blanca con una franja diagonal roja.

Foto: AFP
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HOMENAJE SENTIDO

Miles en la Basílica de Superga

Cada año miles de personas se reúnen en la Basílica de Superga, ubicada a 13 kilómetros del Estadio Filadelfia de Turín, para conmemorar la memoria del Gran Torino que conquistó el fútbol italiano durante una década y dejó de existir en una tragedia aérea.

Este año habrán pasado 70 años desde ese 4 de mayo y entre los asistentes estará el inglés Bill Lievesley, hijo de Leslie Lievesley, uno de los entrenadores del equipo que murió en el accidente.

Lievesley estaba acompañado por el entrenador principal: el húngaro Erno Egri Erbstein, quien sobrevivió al holocausto durante la Segunda Guerra Mundial y regresó a Italia para hacerse cargo del elenco granata.

Erbstein y Lievesley eran los únicos extranjeros del equipo, conformado exclusivamente por futbolistas nacidos en Italia.

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