HACIENDO HISTORIA

A 50 años del récord de Ladislao Mazurkiewicz

El legendario arquero de Peñarol llegó a los 987 minutos sin goles en 1968: en todo el campeonato recibió apenas cinco...

Foto: archivo El País.
Foto: archivo El País.

La historia pasó dos veces un mismo día por el Estadio Centenario, hace ahora 50 años. El domingo 13 de octubre de 1968 de mañana se jugó la famosa final del Campeonato de la “B” entre Bella Vista y Huracán Buceo, que vendió 53.583 entradas, récord para un partido entre dos clubes chicos. De tarde, Ladislao Mazurkiewicz llegó a los 987 minutos invicto, la mejor serie de un arquero uruguayo de primera división. Ya pasó medio siglo de aquella jornada y ambas marcas permanecen.

Mazurka tenía entonces 23 años, una edad en la cual por lo general los grandes arqueros recién comienzan a asentarse. Él, sin embargo, ya era un consagrado: campeón de América y del mundo con Peñarol, campeón de América con Uruguay y titular en el Mundial de Inglaterra 1966.

Peñarol había sido campeón invicto en 1967 y lo sería también en 1968. Fue el resultado de un equipo poderoso en todas sus líneas, pero en aquellos dos años lo que prevaleció fue la defensa.

Fue una época de pocos goles, quizás por la influencia que en la década de 1960 alcanzó el catenaccio italiano, difundido por los éxitos del Inter y el Milan. Y aquel Peñarol supo combinar el cerrojo de moda con la potencia ofensiva de Abbadie, Spencer, Joya, Lito Silva y Rocha. El triángulo final tuvo gran destaque esa temporada: Mazurkiewicz por supuesto, más el chileno Elías Figueroa (extraordinario zaguero) y Luis Varela (un defensa seguro y de buena técnica).

En resumen, el aurinegro sería campeón 1968 con 29 goles a favor, un promedio de 1,61 por partido. Y recibió cinco goles, apenas 0,27 por encuentro. En ningún partido le convirtieron más de un gol.

En la primera fecha derrotó a Danubio por 3-1. Cuando el encuentro estaba liquidado, Julio Larrosa descontó para los albinegros. Y después, Mazurkiewicz bajó la cortina de su arco: recién volverían a convertirle en la tercera fecha de la segunda rueda. Los resultados fueron estos: 2-0 a Liverpool, 1-0 a River, 1-0 a Sud América, 1-0 a Defensor, 1-0 a Racing, 1-0 a Cerro, 0-0 con Nacional, 1-0 a Rampla, 4-0 a Danubio y 1-0 a Liverpool.

Aquel 13 de octubre, el rival fue de nuevo River. Peñarol jugó con Ladislao; Méndez, Figueroa, Varela, Caetano; Cortés, Forlán, Rocha; Polo Carrera, Spencer y Joya. El darsenero con Sady Martínez; Davoine, Aguirre, Álvarez, De Lucca; Silva, Santana, Mazzei; Barboza, Zubía, Castro. El aurinegro se puso en ventaja a los 10 minutos con un gol en contra de Ramón Silva, que algunos años más tarde tendría un recordado pasaje por Peñarol.

Cuando se acercó el cuarto de hora y el arquero aurinegro alcanzó el récord, desde las tribunas comenzó a bajar el aplauso. Alguien tiró la pelota afuera y entonces sus compañeros, sus rivales y hasta el árbitro Pablo Víctor Vaga se acercaron a felicitarlo.

Después, el partido siguió, River levantó y fue por el empate, que consiguió Ramón Silva, goleador en los dos arcos esa tarde.

Los registros sobre la marca de Mazurkiewicz difieren ligeramente. La prensa de la época habló de 985 o 986 minutos. El periodista Eduardo Rivas, para su libro Ladislao Mazurkiewicz. El arco, su mundo, editado en 2013, fijó la marca en 987 minutos. Según su investigación, el gol de Larrosa, en la primera fecha, se registró a los 81’; el de Silva, que cortó el invicto, fue a los 78’. En el medio hubo diez partidos

De esa forma, superó los 922 de Eduardo García, el golero de la legendaria máquina de Nacional en 1933. Después, Álvaro Núñez, protagonista de la gran campaña de Rentistas en el Clausura 1998, llegó a los 947 minutos. Y Gustavo Munúa alcanzó los 963 en 2003. La serie terminó con un gol de penal de Pablo Bengoechea en el clásico por el Torneo Apertura. Peñarol ya perdía 2 a 0 y terminó cayendo 3-1, pero sus hinchas se fueron con el consuelo de que por lo menos el récord de Mazurkiewicz habia quedado intacto.

En 1970, cuando se editó 100 Años de fútbol, la enciclopedia que reunió a plumas de gran jerarquía para contar la historia del fútbol uruguayo, Mazurkiewciz fue elegido como el mejor arquero de la historia en este país, en votación casi unánime de los autores de la colección.

En el fascículo titulado Los Arqueros, el periodista César L. Gallardo, que había visto fútbol desde antes de 1910, sostuvo esa misma tesis. Recordando sus precoces actuaciones brillantes en Racing, Gallardo sostuvo: “Parecería que en su maletín de recién iniciado traía ya, junto a los implementos del juego, todo el bagaje de aptitudes que integran un arquero notable: dominio del arco, seguridad de manos, agilidad y reflejos excepcionales, habilidad para entregar la pelota a sus compañeros y una predisposición a salir de la línea del arco, incluso si se quiere exagerada”.

Todavía quedaba su actuación en México 70, donde volvió a estar entre los más destacados en el puesto. También el partido de homenaje a Lev Yashin, tras el cual el legendario golero soviético le regaló sus guantes, como señalándolo su sucesor. Y su labor en Alemania 74, donde fue el único rescatable de una desastrosa campaña. Después de Peñarol jugó en Atlético Mineiro, Granada de España, Cobreloa de Chile y América de Cali, con un regreso intermedio al aurinegro en 1976-1977 y la despedida con esos colores en 1981.

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