HACIENDO HISTORIA

Hace 50 años, las quejas se parecían a las de hoy

Jugadores, técnicos y dirigentes hablaban en 1968 de los problemas de organización del fútbol uruguayo, de la falta de planificación y del escaso público en las canchas

Foto: Archivo El País
Foto: Archivo El País

Hay alguna palabra más usada en el fútbol que “crisis”? Acaso “gol”, pero de inmediato debe venir aquella, derivada del griego krísis, decisión. Y a menudo equiparada a “oportunidad” en chino, aunque no es exactamente así. Determinar cuándo se aplicó por primera vez esa palabra al fútbol uruguayo resulta tarea ardua. Tal vez cuando con la eliminación del Mundial de 1958, pero es probable que antes.

En 1968, en oportunidad de su primera edición, la Revista de los Deportes -una publicación que alcanzó gran prestigio por sus colaboradores, encabezados por Juan Ángel Miraglia- realizó un extenso informe sobre la crisis en la que se suponía entonces había caído el fútbol. Fueron consultados dirigentes, entrenadores, futbolistas e hinchas. En algunos casos, fue como leer entrevistas realizadas en 2018, sobre todo cuando el tema del estatuto de la AUF provocaba controversias.

Hace 50 años, las culpas mayores se la llevaba la Junta Dirigente, el órgano colegiado integrado por los clubes de Primera y tres neutrales que manejaban la Asociación.

“Por encima de todo existe una crisis institucional”, aseguró Eduardo Rocca Couture, delegado de Defensor, para quien “la Junta Dirigente ha sido ampliamente superada y no tiene ninguna razón para sobrevivir”. Advirtió que la dirección del fútbol no debía estar en manos de personas directamente involucradas en defender los intereses de sus clubes. Y también señaló: “Es imprescindible que nuestros dirigentes vayan tomando conciencia de que somos demasiados los clubes existentes en Montevideo como para que podamos subsistir todos con posibilidades de éxito”.

Fidel Russo, dirigente de Liverpool, opinaba igual: “Se necesita urgentemente una persona que venga, resuelva, haga obra. Que tome decisiones que serán criticables, tres, cinco o diez veces pero que tendrá otro porcentaje similar de aciertos. Porque en estos momentos no se hace nada en la Junta Dirigente. Los reglamentos lo impiden”.

El presidente de River Plate, Eduardo Castro Quintela, atribuía los males al desencuentro de los clubes grandes, más interesados en su actividad internacional, con el resto de las instituciones. Y su propuesta era singular: “Lo que mejor pueden hacer ellos es dedicarse a esa clase de competencias y que dejen a los otros clubes que hagan sus campeonatos propios. Sería la oportunidad de que saliera otra institución con potencial de grande y terminara con la hegemonía de aquellos dos”.

“La imagen de crisis la da esta organización competitiva, anodina y con una falta de seriedad tremenda. En donde solamente hay preocupación por reforzar los planteles de los clubes siete días antes de comenzar el Uruguayo para que las finanzas de los clubes no sufran”, opinó en tanto José Etchegoyen, técnico de Sud América.

Para Juan Ricardo Faccio, entrenador de Liverpool, no se podía hablar de crisis deportiva, sino de la falta de una actividad “continuada y seria” de los campeonatos. “Eso hay que achacárselo a aquellos que dirigen el fútbol desde la Asociación. Con excepción del Uruguayo, que dura escasamente cinco meses, no se puede mantener un equipo cuyos integrantes y cuerpo técnico cobran religiosamente durante todo el año. Y ninguna industria puede aguantar un presupuesto anual con una venta de solo cinco meses”. Por lo menos en 1968 todos cobraban sus salarios...

“Hay que hacer algo de una vez para que el público vuelva a las canchas de fútbol. Con programaciones similares a las de este año se está logrando amplio éxito en eso de ahuyentar a los aficionados”, ironizó Washington Etchamendi, por esos días DT de Cerro. “Lo que tenemos que pedir, exigir, es una reestructuración total de procedimientos en todo sentido. Y una de ellas sería la creación de un Ministerio de Deportes”, propuso.

El campeón de Maracaná Alcides Ghiggia, que ese año jugó en Sud América, opinó así: “No puede decirse aún que exista una crisis deportiva, creo que inevitablemente se llegará a ella si no se encarar en forma total, radical, una reforma de todo lo que sea organización de las competencias. La propia urgencia de nuestros dirigentes en encontrar rápidas soluciones nos da la pauta de que también les ha tocado a ellos esta ausencia de los aficionados de las canchas, signo inequívoco de la falta de interés que existe ahora por algo que anteriormente congregaba multitudes”.

Mario Méndez, lateral de Peñarol, introdujo otro tema conflictivo: “El prestigio que se adquiere en los clubes se pierde integrando las selecciones”, dijo. “Siempre estuvimos acostumbrados a las hazañas. Cuando estas venían nos olvidábamos que antes habían quedado críticas por falta de organización”, acotó Miguel Bazzano, arquero de Danubio.

“Lo que hace falta acá es planificar, planificar y planificar”, aseguró Emilio Cococho Álvarez, el zaguero de Nacional. “Cuando un equipo seleccionado uruguayo salga con similar preparación a la que ostentan formaciones de otros países, principalmente los europeos, veremos que tal nos va a nosotros y a ello. ¡Pero qué quiere! Aquí se va de gira y 15 días antes nos conocemos recién todos”, se quejó.

Eran tiempos complicados los de 1968, sí. Pero a comienzos de 1969, Nacional y Peñarol realizaron contrataciones de estrellas como nunca. Aquellos pases todavía eran posibles, lo cual merecerá su propia historia.

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