POR LA COPA AMÉRICA 1920

A 100 años de una goleada
para la historia: Uruguay 6-Brasil 0

Fue el triunfo más amplio de los celestes sobre los brasileños en la historia; y para ellos, la peor derrota hasta el 7-1 del Mundial 2014

Equipo de Uruguay en 1920
Los futbolistas celestes, junto a  dirigentes y allegados, posan en el Valparaíso Sporting antes del partido.

Hace cien años, los hinchas en Montevideo se acercaron a las redacciones de los diarios para enterarse de las noticias que traía el telégrafo sobre el partido Uruguay-Brasil por el Sudamericano de 1920. Cada tanto el repiqueteo del aparato anunciaba alguna acción importante en Viña del Mar, escenario del torneo. Y seis veces “cantó” goles celestes. El 18 de septiembre de 1920, Uruguay venció 6 a 0 a Brasil, señal incontrastable de que en esos tiempos era la mayor potencia del fútbol sudamericano.

Aquella goleada sigue siendo la mayor de un seleccionado celeste sobre uno brasileño. Y hasta el famoso 7-1 de Alemania en el Mundial 2014, representó la peor derrota en la historia de los norteños. Además, la campaña marcó la recuperación de la Copa América por parte de los uruguayos, que la habían ganado en Buenos Aires 1916 y Montevideo 1917 y la perdieron ante Brasil en el segundo alargue de la disputadísima final de la edición 1919, en Río de Janeiro.

Por eso, la goleada tuvo además el sabor de la revancha, tal como lo reflejó el titular de El País, por entonces un diario con apenas dos años en la calle.

Aquella campaña en el balneario chileno habla de cracks legendarios, como José Piendibene y Ángel Romano. También de un tiempo en el que las distancias parecían mucho mayores y obligaban a complicados desplazamientos: para jugar los tres partidos de aquel Sudamericano, la delegación uruguaya estuvo un mes entero fuera del país. Y, como se anotó al comienzo de esta nota, la única forma en que las noticias superaban esas distancias era el telégrafo.

ASI JUGARON.. El encuentro de aquel 18 de septiembre fue el segundo para ambos rivales en el Sudamericano. El 11 de septiembre, Brasil había vencido a Chile por 1 a 0. Al día siguiente, el clásico rioplatense había terminado 1 a 1.

Como todos los partidos del torneo, Uruguay-Brasil tuvo lugar en el Valparaíso Sporting, un hipódromo de Viña del Mar todavía existente, ante unos 6.000 espectadores.

Uruguay formó con Juan Legnazzi, Antonio Urdinarán, Alfredo Foglino, Andrés Ravera, Alfredo Zibechi, Pascual Ruotta, Pascual Somma, José Pérez, José Piendibene, Angel Romano y Antonio Campolo. Los mismos once jugaron los otros dos encuentros por el torneo.

Legnazzi, Ruotta, Ravera, Pérez, Piendibene y Campolo eran de Peñarol; Urdinarán, Foglino, Zibechi, Somma y Romano de Nacional.

Brasil lo hizo con Kuntz, Martins, Telefone, Japonés, Sisson, Fortes, Zezé, João de María, Castelhano, Junqueira y Alvariza.

Ya en 1920 se discutió cuál era el nivel de aquel equipo brasileño. El País comentó el 18 de septiembre: “Hemos triunfado una vez más porque el elenco uruguayo ha significado la fuerza más inteligente y armónica del field  y, acaso, porque sus once hombres han bajado a la liza con un concepto equivocado sobre la valía del adversario. Lo consideraba superior, más apto, y de ahí la necesidad de apurar la lucha desde los primeros instantes”.

De los campeones sudamericanos de 1919, solo Fortes estuvo en el campo esa tarde. Un conflicto entre las federaciones paulista y carioca determinó que los clubes del estado de San Pablo, salvo Santos, no aportaran futbolistas al seleccionado. Pero esos problemas internos eran comunes en el Brasil de entonces. En la Copa de 1920, además de la goleada sufrida ante Uruguay, Brasil no pareció tan desastroso: venció a Chile como está dicho y perdió 2-0 con Argentina en la última jornada.

Una escena del partido Uruguay 6-Brasil 0
El arquero brasileño saca con el pie  durante el partido que finalizó con la gran goleada sobre Brasil.

La crónica de El País indica que los celestes salieron “francamente a la ofensiva”. Hacia el cuarto de hora Brasil insinuó una reacción, pero poco después el partido tomó el rumbo que indica el tanteador. El primer gol llegó a los 24 minutos: Piendibene tocó hacia la izquierda por donde entraba Romano, que sacó un tiro fuerte, cruzado, inatajable. Poco después, Sisson cometió mano en el área, el árbitro chileno Carlos Fanta dio penal y Urdinarán lo convirtió.

A los 29 minutos, Somma tiró fuerte, rechazó el arquero y José Pérez tomó el rebote para convertir. Páginas de Internet sostienen que el autor de este gol fue Campolo, pero tanto El País como otras fuentes uruguayas se lo atribuyen a Pérez.

A los 60 minutos llegó el cuarto, segundo personal de Romano. El Loco hizo una gran corrida y sacó un fuerte remate que rebotó en el arquero, después en un palo y entró.

Promediando el segundo tiempo Urdinarán salió unos minutos del campo para reponerse de un golpe. Con 10 hombres no se alteró el dominio uruguayo. Romano, tras quitarle la pelota a un rival, puso el 5-0. Y a los 65 se cerró una goleada, tras una jugada brillante del ataque celeste que definió Pérez.

Los jugadores brasileños, luego de la abultada derrota sufrida en Viña del Mar, se comportaron con gran deportividad: lanzaron los tradicionales “hurras” por sus adversarios uruguayos.

“Un gesto raro en estas luchas deportivas que nunca se estimará bastante y que habla muy bien en favor de la caballerosidad y cultura de los rivales del sábado”, comentó El País.

Lo mejor de Uruguay ese día, según El País, fue la línea delantera: “Supieron aprovechar los puntos flojos del enemigo y eludieron con inteligencia y tino a los que pretendían oponerles resistencia”, dijo.

El 26 de septiembre, Uruguay venció 2 a 1 a Chile, con goles de Pérez y Romano, y conquistó la tercera copa América de su historia. Vendrían después otros 12 títulos, pero ya no habría goleadas sobre Brasil como aquella de hace hoy un siglo.

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