HACIENDO HISTORIA

A 40 años del furor por el Juvenil de Plata

Uruguay fue campeón sudamericano 1979 ante un Centenario varias veces repleto, contra la Argentina de Menotti y Maradona y el Paraguay de Romerito.

Foto: archivo El País.
Foto: archivo El País.

Lo llamaron el Juvenil de Plata, porque se cumplían 25 años de los sudamericanos de la categoría. Pero quizás fue el campeonato de oro. Nunca antes y seguramente nunca después una competencia continental para juveniles despertó tanto furor como en aquel enero de 1979. Los partidos decisivos se jugaron en el Estadio Centenario con entradas agotadas mientras el periodismo del mundo ponía su atención por primera vez sobre ese tipo de torneos.

Varias razones se unieron para esa expectativa. Argentina llegaba con César Menotti (flamante campeón mundial) como técnico y Diego Maradona como estrella ascendente, aunque también estaban allí Ramón Díaz o Juan Simón. Brasil anunciaba a Careca, otra gran promesa, aunque al final no participó por lesión. Y Uruguay, que era el dominador de la categoría, tenía a Rubén Paz como gran figura. Además, el certamen clasificaba para el Mundial de Japón, el segundo de la historia, por lo cual había una recompensa más.

Puertas adentro, además, los años finales de la década de 1970 marcaban el momento de auge de la Celeste juvenil (todavía no se usaba la expresión Sub 20). Mientras la selección mayor acumulaba derrotas y eliminaciones, los jóvenes lograban títulos: fueron subcampeones en Chile 1974 y campeones en Lima 1975 y Caracas 1977, así como cuartos en el Mundial de Túnez 77.

Además, mientras los “adultos” frecuentemente penaban por la crónica desorganización de los seleccionados, en los juveniles todo funcionaba bien. La dupla Raúl Bentancor (técnico)-Esteban Gesto (preparador físico) planificaba todo al centímetro. Los planteles realizaban largas preparaciones e incluso contaban con jugadores provenientes directamente del interior del país. Y los medios le daban enorme difusión a sus partidos.
El Sudamericano 1979 se jugó entre el 12 y el 31 de enero, en dos series.

Uruguayos y argentinos dominaron ampliamente el grupo de Montevideo, goleando a peruanos y ecuatorianos. En Paysandú, en tanto, sorprendió el comienzo de Colombia, pero se terminaron clasificando Paraguay y Brasil.

Los paraguayos, encabezados por Julio César Romero (Romerito), se unieron a los rioplatenses como favoritos, aunque sobrevolaron sospechas sobre la presencia en su plantel de futbolistas que superaban el límite de edad. No se pudo comprobar nada sobre los paraguayos, pero sí con los chilenos, que fueron sancionados por eso.

El primer choque Uruguay-Argentina, por la serie inicial, agotó las localidades en el Centenario, aunque Menotti prefirió no incluir a Maradona ni a algunos otros titulares para cuidarlos con vistas a la ronda final. Los celestes ganaron con un gol desde afuera del área de Arcenio Luzardo, recién llegado desde Treinta y Tres, revelación de aquel torneo por su juego y su poderoso remate.

La etapa decisiva se jugó en tres dobles jornadas ante un Centenario siempre repleto. Luego del empate sin goles entre Argentina y Paraguay, Uruguay venció a Brasil con un golazo de Paz. En la segunda fecha, los paraguayos vencieron a los brasileños, en tanto el clásico del Plata fue un tenso y disputado empate sin goles.

A primera hora de la jornada decisiva, Argentina le ganó a Brasil con un gol de penal. El partido de fondo Uruguay-Paraguay representó la virtual final. El equipo celeste se puso rápido en ventaja a través de Roberto Roo. En el segundo tiempo aumentó el Zurdo Viera. Y a los 70’ descontó Caballero. Era el primer gol que recibía en todo el torneo Fernando Álvez, uno de los más conocidos pues ya había sido titular en el Sudamericano y el Mundial de 1977. Quedaba ya poco tiempo, porque el reglamento establecía entonces partidos de solo 80 minutos para la categoría.

La consagración como campeones despertó una euforia acaso desorbitada, teniendo en cuenta que fue una competencia de juveniles, pero debe recordarse la sequía de títulos que se vivía por entonces. Y también pesó la alegría por ganarle a los famosos Menotti y Maradona, en el marco de la antigua rivalidad rioplatense.

Estos fueron los campeones de 1979 y sus clubes en aquel momento: Fernando Álvez (Defensor), Domingo Cáceres (Peñarol), Nelson Alagüich (Danubio), Héctor Molina (Nacional), Arcenio Luzardo (OFI), Daniel Martínez (Danubio), Ernesto Vargas (Peñarol), Jorge Barrios (Wanderers), Rubén Paz (Peñarol), Roberto Roo (Danubio), Ricardo Viera (Danubio), Mario Viera (OFI), Miguel Bossio (Sud América), Daniel Revelez (OFI), Luis Güelmo (Huracán Buceo), Guillermo Mazzeti (Nacional), Edison Pérez (Nacional), Luis Acosta (Wanderers) y Juan Carlos Pereyra (Huracán Buceo). Muchos de ellos llegaron después a la Selección mayor, jugaron mundiales o fueron campeones continentales con Nacional y Peñarol.

En Japón, uruguayos y argentinos avanzaron ganando todos sus partidos hasta que se enfrentaron en la semifinal. Los celestes habían perdido, por lesión, a dos puntales del Sudamericano: Roo y Viera. Argentina, y sobre todo Maradona, habían crecido desde enero. Y vencieron aquel día por 2 a 0. Después fueron campeones en la final con los soviéticos, que habían caído ante los celestes en la ronda inicial. Uruguay logró el tercer puesto por penales ante Polonia.

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