HACIENDO HISTORIA

A 60 años de una final histórica para el fútbol uruguayo

Peñarol y Cerro definieron el Campeonato de 1960: por primera vez un club chico llegaba a esa instancia

Peñarol Cerro 1960
Una escena de la final de 1960: el delantero aurinegro Crescio intenta la chilena rodeado de jugadores de Cerro.

Los tiempos han cambiado y hoy no resulta insólito que un club chico pelee los títulos. La situación también es diferente para Cerro, que atraviesa problemas deportivos y económicos. Pero hace ahora 60 años los albicelestes protagonizaron una campaña excepcional y terminaron el Campeonato Uruguayo en la punta, algo que no se había registrado hasta entonces en el profesionalismo con un equipo que no fuera Peñarol o Nacional.

Aquel Cerro de 1960 forzó una final ante los aurinegros, por entonces campeones de América, el 18 de diciembre de 1960. Y si bien Peñarol se quedó con el título, para el albiceleste representó el comienzo de un período de triunfos y realizaciones.

Hasta 1960, solo Rampla (1932 y 1940) y Danubio (1954) habían logrado el subcampeonato en el Uruguayo, más un triple empate entre Defensor, Rampla y Peñarol de 1947 que nunca se definió. Pero en todos los casos quedaron lejos del campeón.

Otro punto destacable de aquel Cerro: como ya había comenzado la construcción del estadio Luis Tróccoli, el mayor del país luego del Centenario en su momento y lo hacía en el mismo sitio de su Parque Demetrio Arana, tuvo que ser local en cancha ajena, por lo general la de Wanderers.

La temporada había comenzado con otro logro inusual: Defensor ganó la Copa Artigas, el primer campeonato oficial que incluyó equipos del interior.

Sin embargo, el inicio albiceleste en el Uruguayo de 1960 no prometía mucho, pues perdió dos de los tres primeros partidos. Pero a partir de su triunfo sobre Nacional en la cuarta fecha comenzó a sumar, hasta terminar la primera rueda a un punto de Peñarol y con uno más que los tricolores. La segunda rueda fue un mano a mano entre cerrenses y aurinegros. Quedaron iguales luego del empate clásico en la penúltima jornada.

Además, Cerro ganó los dos clásicos de la Villa, un duelo siempre importante para el barrio pero que entonces despertaba la atención de todo el ambiente: 3-1 en el Parque Viera y nada menos que 4-0 en el Parque Nelson, hoy estadio Olímpico.

El 11 de diciembre se disputó una dramática última fecha, con albicelestes y aurinegros jugando simultáneamente. Ya existían las radios de transistores, por lo cual todos sabían que ocurría en cada caancha. Cerro fue el campeón durante largo rato: mientras vencía con claridad a Liverpool en el Parque Viera, Peñarol perdía ante Racing en el Centenario. En los minutos finales un gol del ecuatoriano Alberto Spencer dio vuelta el resultado y forzó el desempate.

Ambos clubes sumaron 28 puntos sobre 36. Peñarol ganó 11 partidos, empató seis y perdió uno (el primer clásico), convirtió 44 goles y recibió 18. Cerro, en tanto, sumó 13 triunfos, dos empates y tres derrotas (entre ellas, los dos encuentros con el aurinegro). Hizo 42 goles y cedió 20. Nacional terminó tercero, a cuatro puntos.

La final tuvo lugar el domingo 18 de diciembre por la tarde. Se vendieron 55.732 entradas en el Estadio Centenario. Si bien los hinchas aurinegros fueron mayoría, los cerrenses se hicieron sentir también. El árbitro fue Esteban Marino, el más destacado de la época.

Peñarol jugó con Luis Maidana, William Martínez, Núber Cano, Santiago Pino, Néstor Goncálvez, Walter Aguerre, Luis Cubilla, Carlos Linazza, Júpiter Crescio, Alberto Spencer y Juan Iriarte. El técnico era Roberto Scarone. Cerro, dirigido por Roberto Porta, lo hizo con Pedro González Acuña, Julio Dalmao, Ruben Soria, Waldemar González, Ángel Rodríguez, Ángel Carretti, Ruben Coccinello, Jorge López, Nelson García, Miguel De Britos y Juan Pintos.

El primer tiempo fue dominado por el aurinegro, que se puso en ventaja a los 27 con un gol de Spencer de cabeza, tras centro de Cubilla.

A los 7’ del complemento, otro desborde de Cubilla habilitó a Crescio, cuyo remate bajo se metió contra el palo. Dos minutos más tarde, Cerro reabrió la discusión: el “Loco” Pintos fue derribado en el área por Pino, Marino sancionó el penal y Waldemar González lo convirtió. Según la prensa de la época, Cerro fue por el empate y creó cierta angustia en filas aurinegras, hasta que a los 82’, un violento remate de Crescio dio en el palo, rebotó en el arquero y se metió para asegurar la victoria de Peñarol.

Ese título representó el tricampeonato, camino hacia el primer quinquenio aurinegro. Además, al año siguiente repetiría la conquista de la Libertadores y ganaría su primera Intercontinental.

La derrota, en tanto, no derribó a Cerro. En 1964 inauguró el estadio Tróccoli convirtiéndole cinco goles a River argentino con todas sus estrellas. Además, fue invitado a participar en un torneo internacional de verano ante grandes de América en el Centenario, donde venció a Vasco da Gama, San Pablo, Corinthians y Boca Juniors. Más tarde derrotaría también al Partizan de Yugoslavia.

En 1964 Rampla alcanzó el vicecampeonato. Liverpool peleó la parte alta de la tabla en 1971, 1974 y 1975. Pero recién en 1976 Defensor completó el gran cambio que había insinuado Cerro en 1960.

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