RECUERDOS

A 72 años de una fecha histórica: cuando Alcides Ghiggia pidió pase para Peñarol

El 22 de abril de 1948, el delantero surgido en Sud América confirmaba su solicitud en la Asociación Uruguaya de Fútbol para ponerse la aurinegra.

Alcides Ghiggia. Foto: Leonardo Carreño
Alcides Edgardo Ghiggia con la Copa del Mundo. Foto: Archivo El País. 

Alcides Edgardo Ghiggia no necesita presentación. A lo largo de su carrera deportiva se transformó en una gloria indiscutida del fútbol uruguayo y este miércoles se cumplen 72 años de una fecha más que especial.

Es que un 22 de abril pero de 1948, el delantero nacido el 22 de diciembre de 1926 en Montevideo, pedía pase desde Sud América, club en el que surgió como jugador, a Peñarol para transformarse en nuevo futbolista del equipo aurinegro.

En esa fecha, Ghiggia aún no sabía que poco más de dos años después iba a ser el protagonista de la mayor hazaña del fútbol uruguayo: el Maracanazo. El 16 de julio de 1950 Uruguay dio el batacazo y tras vencer a Brasil 2 a 1 de atrás ganó el Mundial de 1950.

Peñarol 1951. De pie, el técnico Hirsch (semicortado), Juan C. González, Romero, Uzal, Máspoli y Etchegoyen. Hincados: Ghiggia, Hohberg, Míguez, Schaffino y Vidal. Falta uno, nada menos que Obdulio Varela...
Peñarol campeón uruguayo de 1951 con Alcides Edgardo Ghiggia en el equipo. Foto: Archivo El País.

Pero antes muchas cosas pasaron en la vida de Alcides. Siendo jugador de Sud América, en la “B” (Segunda División), tras el campeonato de 1947, se hablaba de que lo quería Nacional, pero finalmente terminó pidiendo pase a Peñarol.

Esa historia de cómo fue el pase de la IASA al aurinegro fue una de las tantas detalladas por su protagonista en el libro “El Gol del Siglo” de Atilio Garrido y Joselo González editado por El País.

“Jugué todo el 47 de titular en la B. Como en aquella época la B se jugaba los domingos, mis padres no me iban a ver porque tenían que ir al estadio a ver a Peñarol. Yo seguía viviendo en mi casa, con mis viejos y con la plata que agarraba cuando ganábamos algún partido, me defendía”, contó Ghiggia agregando que “en ese tiempo pude pasar a Nacional. Me mandaron a decir al boliche que fuera hablar a la sede. Como ya te expliqué, me dijeron que yo hiciera las gestiones para que Sud América me diera el pase, que pusiera precio, porque si iban ellos, como eran de Nacional, iban a pedir mucho. Yo les dije que sí, que iba a hacer la gestión. Pero no hice nada. ¡Si me querían que fueran ellos a hablar!”.

Tras esa anécdota, el delantero explicó: “A comienzos del 48 me llamaron los dirigentes de Sud América y me dicen que voy a pasar a Peñarol junto con el Omar y Antonio. Fue Tito Lacoste quien me lo comunicó. “¿almorzaste?” me preguntó. “Sí”. “Bueno, andá al estadio que hoy jugás ahí, en Peñarol”. Yo no pregunté nada. Me hicieron un contrato por 400 pesos que era buena plata y fuimos los tres juntos para jugar en la Tercera Especial aurinegra. Fue así, de un momento a otro, y esa tarde había que jugar un amistoso en el estadio”.

Ghiggia
Alcides Edgardo Ghiggia. Foto: Archivo El País.

Ghiggia continuó recordando ese día hasta llegar a un momento cumbre: la comunicación a la familia: “Te podés imaginar cuando fui por casa a buscar los botines y le dije a mi padre que iba a jugar en Peñarol… “¿sabe a dónde voy? Hoy vayan temprano al estadio. Voy a probarme en Peñarol”. “No”. “”. Puse los botines en el bolsito de tela que siempre usaba y salí caminando para el estadio, que quedaba cerca de casa. Mis padres esa tarde se fueron tempranito al estadio a ver a la tercera. A la una de la tarde ya estaban mi padre y mi madre en la América contra la Colombes. Me acuerdo que empecé a ayudar en mi casa. Le daba 100 pesos a mi madre y con eso pagaba una cantidad de cosas”.

Claro está que todo eso vino después de aquel recordado 22 de abril de 1948, día en el que Alcides Edgardo Ghiggia empezó una relación especial con Peñarol que luego se llenó de éxitos. La historia es por demás conocida.

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