PEÑAROL

Dos años después, Varela repitió la historia de Nández

Bentancur prometió un pase que no llegó y el club quedó de rehén.

Foto: Gerardo Pérez.
Foto: Gerardo Pérez.

Mismo caso, mismo protagonista en común y misma institución que queda en el medio de una situación totalmente desprolija y que no fue beneficiosa para ninguna de las dos partes.

Ya antes de comenzar el Mundial, Pablo Bentancur le comunicó a los dirigentes aurinegros que al término del certamen con la selección, Guillermo Varela continuaría su carrera en el exterior.

Los dirigentes, considerando dicha afirmación, le informaron a Diego López apenas asumió que planifique un equipo sin el lateral. Sin embargo, los días fueron pasando y no surgieron novedades en relación al futuro del jugador.

Se le terminaron las vacaciones post Rusia y, a tres días de comenzar la actividad oficial, Varela se integró a los entrenamientos ya que todavía tiene contrato con el club.

Aún quedaba casi un mes en el período de pases de Europa y el jugador continuó entrenando sin ser utilizado por el club. El compromiso estaba hecho y Bentancur seguía afirmando que concretaría una transferencia.

Sin embargo, los flojos rendimientos del equipo en el arranque del semestre colaboraron también para agrandar la molestia con esta situación. Peñarol tenía un jugador mundialista, con un vínculo contractual, y no podía mandarlo a la cancha. “Si no lo podemos utilizar que le pague el sueldo él”, comentó enfadado un consejero.

Dos días antes de cerrar el período de pases, ya con Peñarol eliminado de la Sudamericana y con medio Clausura disputado, Varela se fue de apuro a España.

Tuvo dos ofertas concretas (Málaga y Alavés), pero ninguno lo convenció y le manifestó a su representante que prefería jugar en Peñarol. De Madrid se fue directo a Houston para sumarse a la selección, pero se desgarró en una práctica. Esta semana volvió y se estima que estará de baja por un mes, por lo que se perderá los partidos contra Danubio, Torque, Rampla Juniors, Fénix y Nacional. En el horizonte solo quedan los juegos ante Progreso y Defensor, más eventuales finales, para un futbolista que no juega desde el 6 de julio (en el triunfo ante Arabia Saudita).

Idéntica situación ocurrió a mediados de 2016. Bentancur le planteó lo mismo al club con Nahitan Nández y el “Polilla” Da Silva planificó un equipo sin él. Pasaron los días y como no se cerraba nada, el volante fue a Italia de apuro, pero no pudo concretar el pase y se volvió con las valijas cargadas de ilusiones. Colón de Santa Fe apareció como un salvavidas, pero el jugador también decidió quedarse. Luego, ocurrió la historia ya conocida: se ganó nuevamente su lugar en el equipo, la rompió y fue transferido a Boca Juniors.

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