HACIENDO HISTORIA

A 60 años de la conquista de la primera      Copa Libertadores por Peñarol

Dos duras finales frente a Olimpia le dieron el título, que inició una era dorada para el club, con gran presencia internacional

Peñarol 1960
Una formación de Peñarol en 1960

Fueron apenas dos meses de hace 60 años: del 19 de abril al 19 de junio. En ese lapso, el fútbol sudamericano pasó de una siesta internacional, apenas quebrada cada tanto por los campeonatos sudamericanos, al frenesí competitivo de la Copa Libertadores. Aparecieron los partidos de ida y vuelta, los viajes aéreos entre ciudades distantes, los estadios repletos y rugientes, los partidos convertidos en batallas épicas.

En ese rápido proceso, Peñarol tuvo el mérito deportivo de ser el primer campeón continental de clubes, pero también la visión de sus conductores, que comprendieron que el futuro del fútbol iba por ese lado.

Ya se jugaba en Europa, con enorme éxito, la Copa de Campeones, hoy Champions League, que no solo fue modelo: también hizo nacer el deseo de competir contra los europeos. La idea de disputar la Copa Intercontinental entre los campeones de ambos lados del Atlántico estuvo estrechamente vinculada con la génesis de la Libertadores.

El torneo se estrenó en el Estadio Centenario, con Peñarol-Wilstermann, en la fecha patria del 19 de abril. Los aurinegros salieron a la cancha con la bandera de Artigas (y no con la de los Treinta y Tres) para enfatizar el nombre de la nueva competencia, Libertadores de América, pese a que por entonces se le conocía más como Copa de Campeones o incluso Copa de América.

Esa tarde terminó con un amplio 7-1 sobre el campeón boliviano, con cuatro goles de Spencer, dos de Borges y uno de Cubilla. La revancha se disputó en La Paz y no en Cochabamba. En la hasta entonces desconocida altura, fue empate en uno, con gol de Cubilla.

La semifinal marcó el choque con San Lorenzo de Almagro, el club donde ya se destacaba la capacidad goleadora de José Sanfilippo. Ante un Centenario casi lleno, Linazza marcó la apertura para el campeón uruguayo, pero igualó Boggio.

El encuentro se vuelta tuvo lugar en el estadio de Huracán, en el barrio porteño de Parque Patricios, ante escasos 15.000 espectadores. Con un esquema conservador, Peñarol logró mantener el cero, forzando un desempate.

Está claro que tanto el público uruguayo como los dirigentes aurinegros vieron antes que nadie la trascendencia de la Copa. La gente siguió con gran expectativa sus partidos. Y los dirigentes fueron astutos: como resultaba complicado jugar ese tercer encuentro en otro país (Santiago de Chile acababa de ser sacudida por el grave terremoto de 1960 y el estadio Puerto Sajonia de Asunción era todavía muy pequeño), ofrecieron hacerlo en Montevideo y le garantizaron una buena recaudación a San Lorenzo.

Así, ante un Centenario nuevamente repleto, Peñarol logró un dramático triunfo. Se imponía con gol de Spencer al iniciarse el segundo tiempo, pero Sanfilippo igualó faltando cuatro minutos. Casi en la hora, el ecuatoriano hizo el segundo, con gran tiro de zurda. Por goles como ese a Spencer se lo empezó a llamar “el hombre del gol importante”.

La primera final de clubes de América enfrentó entonces a Peñarol con Olimpia de Asunción, que había avanzado sin jugar en la primera fase por retiro de Universitario de Lima y luego eliminó a Millonarios de Bogotá.

El fútbol paraguayo era por entonces la sombra negra del uruguayo: tres año antes lo había eliminado del Mundial de Suecia. Y aquel equipo albinegro cumplía claramente la descripción de tantos duros rivales guaraníes, con fuerza y espíritu de lucha.

El encuentro de ida tuvo lugar en Montevideo el 12 de junio. Recién a los 84 minutos Spencer pudo superar la resistencia defensiva de Olimpia para asegurar el triunfo.

La revancha en Puerto Sajonia se jugó en otra fecha patria, el 19 de junio. Así formaron los equipos, bajo el arbitraje del argentino José Luis Praddaude. Peñarol con Luis Maidana, William Martínez, Milton Alves da Silva “Salvador”, Santiago Pino, Néstor Goncálvez, Walter Aguirre, Luis Cubilla, Carlos Linazza, Spencer, Júpiter Crescio y Carlos Borges, dirigidos por Roberto Scarone. Olimpia lo hizo con Herminio Arias, Edelmiro Arévalo, Juan Peralta, Eligio Echagüe, Pascual Rojas, Mariano Osorio, Claudio Lezcano, Vicente Rodríguez, Hipólito Recalde, Luis Doldán y Pedro Cabral, con Aurelio González como DT.

Olimpía se puso en ventaja en el primer tiempo con gol de Recalde y seguía amenazante. Como se podía hacer solo un cambio y antes del entretiempo, Scarone puso a Juan Eduardo Hohberg en lugar de Spencer. Con la experiencia del cordobés, vínculo de dos grandes épocas aurinegras, el equipo pudo controlar mejor la pelota y poco a poco comenzó a acercarse al arco rival.

Faltando siete minutos, Borges lanzó un corner cerrado. Cubilla se anticipó, cabeceó y logró el gol que significó el empate y el título, así como el inicio de una era dorada para el club.

Después vino Real Madrid, con Di Stefano, Puskas, Santamaría y todos sus monstruos, y se quedó con la Intercontinental 1960 por amplio margen. Peñarol tomó nota y comenzó a armar un equipo de figuras nacionales y extranjeras, acostumbrado a los viajes, la alta competencia y la cuota extra de personalidad que se convirtieron en exigencias de la nueva Copa Libertadores.

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