HACIENDO HISTORIA

Hace 50 años comenzaba México 70, un Mundial inolvidable

Entre gigantes, Uruguay logró un histórico y merecido cuarto puesto, y estuvo cerca de la final

Uruguay 1970
El equipo celeste que venció a la URSS por los cuartos de final

Hace hoy 50 años, los uruguayos podían mirar una Copa del Mundo por primera vez en directo por televisión. El 31 de mayo de 1970, México-Unión Soviética, un aburrido cero a cero, abrió el Mundial mexicano en el colosal estadio Azteca. Dos días después Uruguay debutó con un triunfo ante Israel, aunque ese partido no se vio en la pantalla chica. Fue el torneo que coronó a un inmenso equipo brasileño, el mejor de la historia para muchos, que se llevó además para siempre la Copa Jules Rimet; para los uruguayos, una gran campaña que incluso pudo tener mejor final.

Seis años antes, durante los Juegos Olímpicos de Tokio, la candidatura mexicana le había ganado a la de Argentina para organizar el Mundial. En buena medida, con el respaldo del sector privado y en especial de la cadena Televicentro (luego Televisa), de Emilio Azcárraga, cuya mano derecha Guillermo Cañedo presidía la Federación Mexicana. La nave insignia de la postulación fue el Azteca, una obra monumental financiada con el entonces novedoso método de la venta de palcos a perpetuidad.

Para mayor desgracia del fútbol argentino, su seleccionado quedó eliminado del Mundial ante Perú, que vivía su mejor hora deportiva. Uruguay, en cambio, se clasificó sin problemas: invicto y sin goles en contra ante Chile y Ecuador. El técnico era Juan Eduardo Hohberg, el héroe de Suiza 1954, que realizó junto al preparador físico Alberto Langlade y el entrenador de Maracaná Juan López un trabajo de preparación inusualmente (para la época) largo y prolijo trabajo.

Incluso los futbolistas convocados de Nacional y Peñarol no pudieron defender a sus clubes en la última etapa de la Copa Libertadores 1970. Los aurinegros alcanzaron la final del torneo pese a la ausencia de ocho futbolistas, citados por Hohberg.

Durante los meses de abril y mayo, el plantel realizó la aclimatación a la altura realizando amistosos en Perú, Ecuador y Colombia, antes de instalarse en un hotel de Puebla, sede de los primeros tres encuentros del Mundial. Pese a su vínculo histórico con Peñarol, Hohberg armó el equipo con la base de Nacional, que estaba terminando de armar su gran escuadra de 1971.

Cada paso fue seguido por un amplio contingente de periodistas: la radio, con Carlos Solé y Heber Pinto como figuras, era el medio preferido para la noticia inmediata. En Montevideo se editaban además no menos de diez diarios y todos publicaban suplementos deportivos de varias páginas, incluso El Popular, órgano del Partidos Comunista. También circulaba la revista Deportes, de gran prestigio. Y los niños pudieron coleccionar no uno sino dos álbumes de figuritas simultáneos: México 70 e Ídolos 70. En cuanto a la televisión, ya funcionaba el satélite hacia América Latina, pero la preferencia la tenía Brasil, y como los partidos eran simultáneos, el hincha uruguayo solo pudo ver en directo a sus cracks contra Brasil y Alemania.

Ya se ha reseñado en esta sección la campaña de Uruguay en México: 2-0 a Israel, 0-0 con Italia y 0-1 con Suecia en el grupo; 1-0 a la URSS en los cuartos de final, 1-3 con Brasil en la semifinal y 0-1 con Alemania Federal por el tercer lugar. Se alcanzó con enorme mérito el cuarto puesto, apoyado en una formidable defensa y la capacidad táctica para manejar los partidos. Hohberg no tuvo suerte con el ataque: no había en clubes locales centrodelanteros uruguayos de jerarquía (en Nacional estaba el argentino Luis Artime y en Peñarol el ecuatoriano Alberto Spencer), el puntero zurdo Julio César Morales recién salía de una operación de meniscos y el derecho Luis Cubilla tampoco llegaba en su mejor forma física. Para colmo, recién iniciado el primer partido, la figura del equipo Pedro Rocha se desgarró en un salto y no pudo jugar el resto del certamen. Como resultado de todo esto, se marcaron apenas cuatro goles en toda la campaña.

Otro punto a destacar es que Uruguay se midió con formidables equipos. En las semifinales se encontraron tres bicampeones del mundo (Uruguay, Italia y Brasil), más un excampeón que repetiría en 1974, Alemania. Estuvieron estrellas que figuran entre los mejores de todos los tiempos, como Franz Beckenbauer, Luigi Riva y por supuesto Pelé.

Para el recuerdo general y la mayor parte de los historiadores del fútbol, México 70 fue una auténtica fiesta, con estadios llenos por un público alegre y colorido. Los árbitros estrenaron las tarjetas amarilla y rojas, pero no tuvieron que mostrar ni una roja. Y se consagró un Brasil ofensivo y de brillante fútbol.

Todo eso es verdad, pero quedó una mancha que los uruguayos no olvidaron y el periodismo del resto del mundo prácticamente no contó: la semifinal Uruguay-Brasil estaba programada en Ciudad de México, pero la FIFA la cambió a Guadalajara, donde venía jugando Brasil, pocas horas antes del encuentro. Una decisión que estaba contemplada en el reglamento, pero que con tan poca antelación encerraba un intolerable favoritismo hacia uno de los contendientes. Uruguay tuvo que viajar en ómnibus y buscar nuevo alojamiento, todo de apuro. Aun así, se puso en ventaja con gol de Cubilla y controló casi todo el primer tiempo. Después, la calidad del adversario pero también el cansancio terminaron venciendo a la Celeste.

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