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Es el año de los arqueros

La escuela uruguaya sigue dando sus frutos bajo los tres palos. Los secretos del puesto, la edad y la técnica, bajo la lupa de Fernando Álvez, Jorge Seré y Luis Barbat.

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Que es el puesto más ingrato de todos, nadie lo duda. Arquero se nace, no se hace. Hay que sentirlo, y también disfrutarlo. Y eso parece ser la condición. No sufrir las críticas y tener una gran autoestima para superar los goles ‘bobos’ o las decisiones equivocadas. El arquero, es el único que paga con un gol, y es el blanco de todas las críticas si el equipo no gana.

A lo largo de su historia, el fútbol uruguayo ha sido una verdadera fábrica de arqueros. Y lo sigue siendo.

Hay un estilo, una técnica, una manera de custodiar los tres palos que también marcan la diferencia.

"El arquero sudamericano es más sacrificado. Viene de una formación más precaria si se compara con un arquero europeo. Las canchas, los trabajos, las condiciones, todo es diferente y eso creo que desarrolla otras cosas, como el arrojo, la personalidad, el temperamento, el no tenerle miedo a nada", dice Luis Barbat, un arquero con más de 25 años de trayectoria tanto en el fútbol uruguayo como el argentino y el colombiano, donde brilló.

"También el fútbol hace que los rioplatenses tengamos un estilo diferente. En Europa, por lo general tenés defensas de 1.90 o más, y los arqueros no salen, tampoco se tiran tantos centros como acá, y eso también te lleva a salir mucho y a tener un buen juego aéreo", agrega Barbat, hoy entrenador.

"Yo creo que la mejor edad es a los 30 años. A esa altura, se supone que deberías tener 10 años en Primera, y eso te da confianza, ubicación, el estar bien parado bajo los tres palos. Ya no tenés pánico escénico, y eso es clave", agrega Barbat de 48 años.

"Yo creo que la diferencia está en la prensa... o en el país que te toque jugar. Hoy todo es diferente, se ha igualado mucho. A mí, por ejemplo, me encantaba la escuela argentina de arqueros de los 70, los 80, todos tenían mucha técnica, y acá hubo muy buenos también. ¡Mazurkiewcz! ¡Un fenómeno!... yo creo que todo ha cambiado, y hay otro entrenamiento, que antes no había", dice Fernando Álvez, arquero con dos mundiales a cuestas, dos títulos sudamericanos en juveniles y una Copa América.

"La edad es importante, pero no determinante. Yo debuté en Defensor a los 15 años, y en Peñarol a los 18, pero cuando me sentí pleno fue a partir de los 25. Pienso que desde los 25 a los 32 estás completo, te sentís confiado, que dominás el arco", dice hoy a los 57 años.

"Hay una escuela de arqueros, hay estilos diferentes, sin dudas, y Uruguay siempre tuvo grandes arqueros. La edad importa y no, porque Álvez, Carini y Munúa atajaron muy bien y fueron figuras siendo jóvenes. De todas formas, yo creo que entre los 28 y 32 años uno llega a la plenitud en el puesto", dice Jorge Seré, (55) figura en Nacional y las selecciones juveniles.

"Hoy no se puede hablar de estilo sudamericano porque la mayoría de los arqueros se ha europeizado, casi todos atajan en Europa", agrega Seré.

El Uruguayo Especial es una muestra más y respalda las palabras de Barbat, Álvez y Seré: hay arqueros para rato.

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