NACIONAL

Álvaro Gutiérrez todavía trabaja para elaborar el plan perfecto

El equipo tricolor sigue mostrando debilidades defensivas y problemas en la generación de juego, el técnico está obligado a montar la mejor estrategia para llegar a la definición del Uruguayo.

Álvaro Gutiérrez en Nacional.
Foto: Gerardo Pérez

Lo que viene marcará el destino del Torneo Clausura, de la Tabla Anual y el futuro de mucha gente. Porque estar en la definición o no del Campeonato Uruguayo implicará, entre otras cosas, renovación de contratos o salidas por la puerta de atrás.

No hay sitio ni espacio para las dudas. Se precisan certezas. Decisiones firmes, que con el hecho de la suspensión, le darán al entrenador unos días más. Repasar libretas de apuntes, imágenes de videos, informes estadísticos y, fundamentalmente, hacerlo con mucha atención, porque la situación demanda no embarrarla ni un poquito en la toma de determinaciones.

Analizar las circunstancias, observar el potencial que se tiene y definir lo que deba ejecutarse para que el plan que se elabore termine siendo perfecto esa es la tarea que deberá abordar Álvaro Gutiérrez para que el viaje a Las Piedras no termine con los ojos de los futbolistas mirando fijamente el césped.

racha

Nueve goles en contra en siete juegos

La defensa de Nacional perdió seguridad en los últimos siete partidos. Después de seis cotejos con el arco invicto pasó a recibir nueve goles en los últimos siete. Seis de ellos en dos partidos: ante River y Rampla.

De la única manera que esta aventura de remontar posiciones, de sobrepasar la línea de Peñarol en la Tabla Anual y de colocarse en el lugar que parecía imposible de conseguirse cuando comenzó la temporada y se encadenaron cinco cotejos sin victorias, solamente podrá ser ponderado y aplaudido si en el último partido del Torneo Clausura Nacional le pone una moña al paquete.

Gutiérrez tiene, entonces, que contribuir a la búsqueda del objetivo con algo fundamental: montar un plan estratégico y delinear un once que se identifique con ello para que aumenten las posibilidades de conseguir el éxito.

Obviamente que la motivación es un elemento clave en estos instantes de definición, pero queda claro que la habilidad que marca la diferencia es el dominio de la estrategia. Anticipar los movimientos del oponente y desequilibrar el partido a su favor suele traducirse en pequeños detalles. Y todo parte en un aspecto sustancial: saber equilibrar las pautas de ataque y defensa.

para explotar

Un 9 que es un gran goleador

Gonzalo Bergessio aprovecha lo poco que le dan. Convirtió cinco de los últimos trece goles tricolores en el Torneo Clausura. Si lo habilitarán más y mejor seguramente el tricolor tendría mejores resultados

Resolverlo, entonces, es el gran secreto. Y, a juzgar por lo que se está viendo, nada sencillo de obtener. En principio, porque el “Guti” no puede jactarse de estar nadando en la abundancia.

Aunque tras la infartante victoria sobre Rampla Juniors el técnico fue capaz de establecer: “en defensa estuvimos bien” y “jugamos un buen partido”, parece poco ajustado a la realidad cuando el fondo era una coladera y su arquero estuvo a punto de sufrir un ataque de furia por la debilidad que mostraban sus compañeros en cada incursión ofensiva del rojiverde. Aunque no lo gritó, Mejía perfectamente pudo haber pedido al resto: “¡Marqueeeen!”.

Así que, por encima de los dichos que suelen oficiar de escudo de los futbolistas, el técnico tendrá que afiliarse a una máxima ineludible que se coloca por encima de cualquier gusto futbolístico: se juega bien cuando se ataca y se defiende con efectividad. Así que llegó la hora de marcar y atacar mejor.

La primera parte de la historia no puede centrarse exclusivamente en la línea de cuatro, donde es claro que, salvo el caso de Matías Viña, el resto de los futbolistas no es capaz de sostener un nivel medio de rendimiento.

la ventaja

Neves bajó, pero es mejor que el resto

Gabriel Neves está en pico bajo de rendimiento, igualmente es el mediocampista más completo de Nacional por su ductilidad para desdoblarse. Necesita que el encuentren los socios ideales.

El regreso de Guzmán Corujo quizás tranquilice más a Felipe Carvalho (por antecedentes se juega mejor), pero también tendrá que levantar Guillermo Cotugno, porque un flojo control del lateral obligará a Corujo a recostarse mucho sobre la banda y esos movimientos indefectiblemente son los que empiezan a ser aprovechados mejor por los atacantes rivales.

Igualmente, el gran problema de contención Nacional lo acusa en la franja central del mediocampo. Donde ni siquiera es efectivo Rafael García, especialmente porque de poco vale que obtenga una pelota cuando suele perderla casi de inmediato y en ocasiones de forma poco creíble. Ante Rampla una pelota perdida por él armó el descalabro y favoreció al 1-1.

En el lateral izquierdo y en el nueve está el desnivel ofensivo de Nacional. Precisa crecer. Mayor confianza a Santiago Rodríguez o Brian Ocampo podría aportar una solución. Dejar de ser anunciado es un aspecto clave.

Aunque la idea ha sido la de mejorar la distribución, es evidente que el único mediocampista que ha sido productivo en la doble función (marcar y atacar) es Gabriel Neves. Curiosamente, hoy en un ciclo de bajo rendimiento. Felipe Carballo ha tenido altibajos notorios y Matías Cardacio no tuvo grandes chances y tampoco aprovechó bien sus minutos. Igualmente, el “Bochita” es un jugador que parece estar más templado.

Por otra parte tampoco es que Nacional haya evolucionado sustancialmente en la generación de juego. Por el contrario, hoy le cuesta armar las jugadas. Y eso colaboró en gran medida para que se perdiera potencial ofensivo; justamente, el otro gran debe. Antes de los 4 goles a Rampla Juniors (defensa de flojísima resistencia) el tricolor anotó cinco goles en cinco encuentros. Demasiado poco.

El fondo no se muestra muy firme. Hay deficiencia en el control del pasillo central y tampoco se tiene mucho éxito en el juego aéreo. La mayor seguridad la proporciona la velocidad de Viña. Sin Corujo hay más nerviosismo.

Para que ese aspecto haya sucedido colaboró en gran forma el bajo nivel de Matías Zunino (más entreverado en su juego que incisivo), la ausencia de velocidad de Gonzalo Castro (lo que lo hace más fácil de controlar) y la falta de protagonismo o continuidad que tuvieron Brian Ocampo y Santiago Rodríguez.

Cuál es la mayor consecuencia de ello: sin generación por adentro, sin desborde por afuera, Nacional no fue capaz de sacar jugo del delantero más potente que ha tenido el club en los últimos años. Con Gonzalo Bergessio abandonado a la lucha entre los zagueros y poca asistencia, el tricolor ve reducidas sus posibilidades de concretar y también de intimidar al fondo rival. Tener que controlar con mayor preocupación al 9 goleador suele terminar dando frutos por los otros espacios que se generan. Es simple una doble marca al 9 que es amenaza constante abre otras puertas de entrada al arco.

Quizás una solución la pueda aportar argentino Pablo Barrientos. Al menos ante Rampla Juniors dejó en claro que sus pases filtrados entre las líneas perfectamente son capaces de alterar el orden defensivo de un oponente. Para empezar, colabora para minimizar la idea de que el ataque tricolor es fácil de contener porque se repite las acciones. Alguien que invente algo ya provoca dudas.

Al equipo de Gutiérrez le está costando fabricar las jugadas de ataque. Ante Rampla, el argentino Pablo Barrientos exhibió las virtudes por las cuales lo trajeron. Al menos metió pases filtrados. La elaboración debe mejorarse.

Es clarísimo que Nacional está arriba, que corre con la ventaja de los puntos, pero no sería la primera vez que deja escapar el premio mayor.

Gutiérrez tiene que deducir de qué forma le hará más daño a Juventud de las Piedras y para terminar de armar el plan perfecto. Conseguirlo hasta puede tener premio doble. Será cuestión de que acierte.

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