PEÑAROL

Aliviados, acá y en la madre patria

Damiani se enteró de la victoria minutos antes de aterrizar en España y respiró, igual que el DT.

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Nervios. Los que pasó el “Profesor” Bengoechea el sábado en Jardines del Hipódromo. Foto: Marcelo Bonjour

El presidente de Peñarol, Juan Pedro Damiani, se tomó el sábado a media mañana un vuelo hacia Europa. Y ya llevaba unas cuantas horas de vuelo, cuando los futbolistas aurinegros llegaban a Jardines del Hipódromo para encarar un partido que era visagra por donde se lo mirara.

La dura derrota que el equipo de Pablo Bengoechea había sufrido el fin de semana anterior frente a River Plate, justo en la víspera de su aniversario número 124, había calado muy hondo en todos los estamentos del club.

Si bien los aurinegros estaban a sólo tres puntos del líder, su tradicional adversario, ya se llevaba jugado la mitad del torneo y no se podían dejar más unidades por el camino.

Por otra parte, y por más que los directivos habían asegurado durante la semana que apoyaban al "Profesor", la idea de que si no le ganaba a Danubio podía ser cesado, crecía con el correr de las horas. Con un parate de 15 días por delante, daba la impresión de que si iban a cambiar al entrenador, era el momento para que quién lo sustituyera tuviera al menos dos semanas para imponer su idea.

Quizás a eso se debió la forma en que el entrenador vivió el partido del sábado en Jardines. Y para muestra basta un botón. Se jugaba el segundo tiempo y Peñarol ganaba 1 a 0. Diego Ifrán había tenido un problema en uno de sus zapatos y salió a cambiárselo. Estaba en eso en el banco, cuando Danubio tuvo un córner a favor que se disponía a levantar Carlos Gosmüller. Bengoechea corría como un loco, gesticulaba y gritaba intentando que alguien fuera a tomar la marca que le correspondía a Ifrán. Nadie lo escuchaba y su desesperación era cada vez mayor. Sólo se tranquilizó cuando el peligro pasó.

Por más que el técnico aseguró después del partido que la forma en que había vivido el partido y la urgencia por ganar no era por él sino por los futbolistas, la intensidad con que dirigió en la cancha de Danubio parecía tener otro motivo.

Damiani se enteró del resultado en Jardines poco antes de aterrizar en el aeropuerto de Barajas en España, apenas tuvo señal el celular. "Estaba seguro que ganábamos", contó el titular mirasol, que ayer estuvo presente en el Vicente Calderón y vio el clásico madrileño invitado por Enrique Cerezo, el presidente de Atlético de Madrid.

Unos acá y el otro allende el océano, todos respiraron aliviados con la victoria obtenida en Jardines.

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