TORNEO APERTURA

No alcanza con la camiseta

Un Peñarol sin alma dejó pasar la gran oportunidad de asegurarse el título.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
En caída. Peñarol empezó ganando pero volvió a dejar puntos y dejó la puerta abierta para Nacional y Cerro. Foto: Fernando Ponzetto

Faltaban 15 minutos para terminar el partido y Peñarol era una saco de nervios. Nahitan Nández ya había sido expulsado tras una falta a Redin y después que el árbitro le hubiera perdonado la vida por un altercado con Malán cuando ya tenía amarilla. El juvenil, que se puso el equipo al hombro en varios partidos, le dio un puñetazo al acrílico del banco de suplentes y lo rompió.

El descontrol de Nández, demostró lo que sentían los futbolistas de Peñarol. Espiritualmente parecían destrozados. Para peor Plaza no se conformaba con el empate y seguía atacando. La desesperación comenzaba a ganar a los aurinegros. Bengoechea gesticulaba y caminaba de un lado al otro de su zona enloquecido; Forlán, que podía haber anotado el segundo gol de corner, protestaba, y los hinchas le volvían a exigir un "poco más de huevo" al equipo desde la tribuna Amsterdam.

Y silbaban cada vez que Sebastián Píriz tocaba la pelota. El volante había ingresado a los 16 del segundo tiempo por Zalayeta, como para controlar más el partido y asegurar el triunfo dado que en ese momento Peñarol ganaba 1 a 0 con un golazo de Diego Forlán al final del primer tiempo. Pero no resultó porque Píriz le hizo una falta a Sergio Leal y dos minutos más tarde Plaza Colonia empataba el partido.

Píriz se equivocó, es cierto, pero es difícil sobrellevar el disgusto de los hinchas sobre sus espaldas. Y con esa pesada carga, el volante deberá salir a jugar en la última fecha frente a Juventud de Las Piedras porque seguramente ocupará el lugar de Nández, que está suspendido para esa fecha.

Faltaban 5 minutos, Leal se perdía el segundo gol y se agarraba la cabeza. Los carboneros veían escurrirse entre sus dedos la posibilidad de prácticamente asegurarse el título en el bolsillo.

En el segundo tiempo Forlán tenía la última chance aurinegra de tiro libre, pero ni Aguiregaray ni Ifrán pudieron aprovecharlo y el partido terminó empatado.

Peñarol tenía todo para dar un enorme paso hacia el título del Apertura. Lo tenía prácticamente servido en bandeja, si ayer le hubiera ganado a Plaza Colonia. Un equipo al que le llevaba 12 puntos de ventaja en la tabla de posiciones. Peñarol llegó al partido de la víspera como líder; y los colonienses en el decimotercer lugar.

Que los dirigidos por Espinel hicieron un gran partido, no se puede dudar. Que durante algunos lapsos fueron más que los aurinegros, tampoco. No se trata de sacarle méritos al rival carbonero. pero Peñarol ya no tiene eso, que en otras épocas le permitía ganar, aún sin jugar bien. Llámese espíritu, temple, alma, ganas, o eso que los hinchas reclaman constantemente que el equipo tiene que poner desde la tribuna.

Eso que permitía ganar mucho partidos en la hora, fuera como fuera. Eso que permitía hacer pesar la camiseta frente a un rival menor. Y ganar mucho partidos con ese peso. Eso de lo que al técnico Bengoechea no le gusta mucha hablar y en lo que no parece creer. Quizás porque él fue un gran jugador y no necesitaba meter, pero en el Peñarol del Quinquenio tenía a su lado compañeros que sí lo hacían. El técnico asegura que para ser campeón hay que jugar bien, y puede tener razón. Pero eso otro, también es importante. Al menos lo fue muchas veces en el pasado. Y a este Peñarol parece faltarle. Ayer el equipo no pudo reaccionar tras el empate de Plaza. Tuvo algunas chances, sí , pero basadas más que nada en sus grandes individualidades que a otra cosa.

Peñarol sumó un punto, es cierto. Y sigue dependiendo de sí mismo. Pero le abrió la puerta a Nacional y a Cerro.

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