RAMPLA JUNIORS

Albín volvió a ser Albín: un exquisito

El volante anotó un golazo impresionante y se sorprendió con la pasión de un clásico que no conocía. "Rampla me llegó", admitió

En casa
En casa. Juan Albín disfrutó de los dos días libres con sus hijos Francisco y Josefina, quien se sacó el chupete para la foto. Foto: Francisco Flores.

"Casi que festejamos más cuando nos dijeron que teníamos dos días libres, que la victoria clásica”, dijo bromeando Juan Albín, el autor del segundo gol, una impresionante definición en el partido ante Cerro. Es que tras la victoria clásica conseguida en el estadio Olímpico, el técnico Rosario Martínez premió a sus futbolistas con dos días libres.

“Después de conseguir el triunfo del sábado y de hacer ese gol quién no va a estar contento”, dijo el volante en su apartamento del Prado. “Romper la racha adversa que teníamos en el Olímpico fue un punto de inflexión para nosotros”, añadió quien llegó a Rampla dispuesto a reencontrarse consigo mismo tras una muy mala experiencia en Chipre, donde incluso llegó a dudar de sus condiciones. Con ese golazo imposible no recuperar la confianza.

ROSARIO. “Sí, pero ya me había encontrado bien antes de lesionarme. Con la llegada de Rosario todo el grupo cambió el chip y se ven los resultados. A mí el sistema que él tiene de estar bien parados atrás me gusta. Cuando me tocó jugar con los suplentes porque venía de una lesión me di cuenta que era difícil entrarle a esas dos líneas paradas. Es casi imposible hacernos un gol. Me di cuenta cuando los tuve en contra. Me gusta el sistema de juego de Rosario porque nos permite salir muy rápido aprovechando las bandas. Melazzi está en muy buen momento. El otro día jugó Delis (Vargas) y también juega Cándido, que son muy rápidos, y se puede llegar con gente por el medio”, explicó.

Tras un inconveniente que tuvo con Rosario, cuando recién había llegado, la relación con el entrenador se enderezó. “Se me saltó un poquito el cable a mí y me vine para casa. Pero ese mismo día hablé con el presidente y le tuve que pedir disculpas a él y al técnico y no pasó más nada. Quedó todo bien”.

Si bien el clásico de la Villa no puede compararse con los Nacional-Peñarol, que Albín conoce bien, se sorprendió con la pasión con que lo vive la gente del Cerro. “Cuando llegamos al estadio estaban los hinchas esperándonos para alentarnos. Yo estaba con auriculares, pero en los rostros se veía cómo lo vivían. Y se te ponía la piel de gallina.Yo no conocía Rampla y cuando llegué me sorprendí con la gran pasión de la gente y cómo te la transmiten. Tienen una pasión terrible y sufren más que nosotros. Por eso disfrutamos mucho el triunfo, porque les dimos una gran alegría”.

Otra cosa que sorprendió al volante es que en el barrio hay gente de Rampla y de Cerro en una misma familia. “Cuando íbamos llegando en el ómnibus, en una misma casa, en una ventana había una bandera de Rampla y otra de Cerro. Es muy raro, pero se vive lindo”.

el gol

"Me dije, o me putean o salgo en hombros"

“Salió una contra y me la dio Gaspar (Vega), eludí a Pellejero y Saavedra se me abrió y yo pensé que la iba a aguantar, no que me iba a tirar la pared. Aceleré un poco más y la puntié. Me dije es esta: o me putean o salgo en hombros como dicen en España”.

Cuando regresó a Uruguay, venía sin fútbol porque en Chipre no estaba jugando y se puso un poco nervioso porque no conseguía equipo. Un día lo llamó Marco Vanzini, su representante y amigo, y le dijo que al otro día tenía algo importante que comunicarle. “Me dormí y puse el despertador por las dudas. Me levanté contento e ilusionado. Pensaba que podía volver a salir al exterior. Él es muy sincero conmigo y cuando me llamó me dijo: ‘Guacho, no te quiere nadie. Te ofrecí a varios equipos y nada. El único que está interesado es Rampla’. Cuando volví a la cama tenía ganas de llorar y le dije a mi señora que no jugaba más. Me vine abajo; pensé ‘si no me quiere nadie acá, estoy jodido’. Pero después me llamó ‘Nacho’ (Durán) y me comió la cabeza. Me dijo que era una apuesta personal suya, a pesar de que le habían dicho que yo tenía pánico escénico. Le dije que había jugado en el Bernabeu y en el Camp Nou con 100.000 personas. ¿Cómo iba a tener pánico? También le habían dicho que yo estaba medio mal de la cabeza. Pero él me transmitió confianza y arranqué para el Olímpico a empezar de cero”, contó con sinceridad.

ABURRIDO. Con los dos días libres, Albín evaluó irse para Salto para pasar el domingo con su madre, pero como Francisco -su hijo mayor- tenía colegio al otro día era complicado. Además, quería ver el clásico entre Peñarol y Nacional tranquilo. Y se quedó en su casa. “Estuvo aburrido el clásico, pero casi siempre son así. Yo esperaba más de Peñarol, que en su casa saliera a morder, pero no. Nacional hizo un buen partido tácticamente. Si Peñarol llegaba a perder le quedaba la manchita esa. El empate estuvo bien”, analizó quien aseguró que ya no sufre por Nacional, el equipo donde se crió. Simplemente le gusta mirar mucho fútbol y también básquetbol. Antes le gustaba Aguada, pero ahora ha perdido la pasión. “Aunque está en las finales y está lindo para ver”.

Nacional

Gritará el gol según donde sea

Los picapiedras enfrentarán a River Plate el próximo fin de semana. Y luego serán locales ante Nacional. Jugar en contra del equipo donde se crió es una experiencia que Albín nunca vivió.
“No sé cómo puedo llegar a sentirme porque nunca enfrenté a Nacional, te lo podré contar después de jugar. Pero va a estar raro”.
Con respecto a si gritaría un gol, en caso de convertirlo, explicó: “Si estoy en mi casa, en el Olímpico, con mi gente creo que sí, pero si voy al Parque Central no,  por respeto a la hinchada de Nacional. El Parque fue mi casa desde chiquito y lo voy a respetar”.

en rampla

"Encontré uno de los mejores grupos de mi carrera"

“El otro día en las duchas, el lugar para hablar -el de la psicología- decíamos con el ‘Huevo’ Pereira que la gente de Rampla te llega y te hacés hincha. Además, este grupo si no es el mejor de mi carrera, es de los mejores”.

Calidad
Calidad. La que mantiene intacta Juan Albín y lo demostró en el clásico de la Villa. Foto: Gerardo Pérez. 
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