EUROCOPA 2016

Albania, el éxito de un seleccionado armado sobre la base de 70 viajes

La historia del modesto equipo que dirige Gianni De Biasi y que disfruta un gran momento en la Eurocopa

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Foto: La Nación/GDA

Como tantos italianos, Gianni De Biasi tenía importantes prejuicios sobre los albaneses. Lo suyo no era racismo, aunque tampoco estaba tan lejos.

"La primera noche que dormí en Albania puse una silla en la puerta", recordó recientemente el técnico italiano. Hombre de buen humor a los 60 años, De Biasi se rió con franqueza cuando le contó a su entrevistadora -Eleonora Giovio, del diario español El País- el temor que le generaba ese país al otro lado del Adriático, esa extraña nación que vivió casi medio siglo de un régimen comunista que se recuerda por lo hermético y extravagante.

La dura historia de Albania -un país invadido por Italia y que fue protectorado nazi por un par de años- le complicó el trabajo a De Biasi, que para armar una selección competitiva debió encarar más de 70 viajes. Antes de cada uno de ellos buscaba en Internet apellidos albaneses en diferentes Ligas europeas.

El talento albanés existía, pero estaba desperdigado por todo el continente como consecuencia del hundimiento económico posterior a la caída del comunismo. Suiza, Alemania, Grecia, Turquía o Francia. De Biasi agarraba la valija y se iba a convencer jugadores.

Del fracaso de la Albania soñada en su momento por Enver Hoxha y de los fracasos personales de un De Biasi que como jugador estuvo tres años bajo contrato en el Inter de Milán sin jugar un sólo partido, surgió un gran éxito.

Siete de los 11 titulares que clasificaron al país por primera vez en su historia a la Eurocopa nacieron fuera de Albania.

Y a ese éxito le siguió otro mayor, el 1-0 del domingo sobre Rumania que le permite a Albania soñar con avanzar a octavos de final como mejor tercera.

Con gol de Armando Sadiku, que se llama así en honor a Maradona. Suceda lo que suceda, Francia 2016 es ya hito y mito para los jugadores del que históricamente fue el país más pobre y relegado de Europa.

Un éxito que no se explica sin Di Biasi, que recibió de un periodista la oferta para entrenar a Albania, pero tampoco sin Lorik Cana, el carismático capitán que habla tan bien como juega: "La historia ha estado constantemente en contra de nuestra gente".

O sin Taulant Xhaka, integrante de una pareja de hermanos que diez días atrás se midió en Lens. Ganó 1-0 la otra Albania, también conocida como Suiza: seis de sus jugadores, entre ellos Granit Xhaka y Xherdan Shaqiri, podrían haber jugado para el equipo de Di Biasi, al que en su momento unos cuantos hijos de la diáspora le dijeron "no".

Granit Xhaka prefiere no recordar los insultos que escuchó durante el partido que jugó en 2014 en Tirana. Hoy, transferido al Arsenal por 45 millones de euros, el mediocampista de 23 años es el jugador suizo más caro de la historia.

Lo de Taulant, dos años mayor, es otra cosa: ya desde chico supo que el camino sería más duro, menos estelar que el de Granit. No en vano su padre le regaló en sus inicios un muñequito de Gennaro Gattuso.

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