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Agustín Peña está de regreso

El lateral de los de la franja volvió a jugar diez meses después de sufrir doble fractura de tibia y peroné

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Agustín Peña volvió a las canchas tras diez meses fuera. Foto: archivo El País.

Agustín Peña se fracturó el 5 de noviembre del año pasado al final de un partido entre Danubio y Cerro disputado en el Tróccoli. Fue un choque con un rival al ir a disputar una pelota, cuando el lateral de Danubio sufrió la fractura de tibia y peroné.

Hace nueve días Peña volvió a jugar en Primera División (aunque ya lo venía haciendo en Tercera) en el partido frente a Atenas. Fue titular y jugó los 90 minutos. Entre un partido y el otro pasaron más de diez meses.

“Fue una felicidad bárbara. Ya el ‘Teca’ (Gaglianone) me había dado la posibilidad en Tercera para ir agarrando fútbol y ritmo. Jugué tres partidos y hasta pude ayudar con dos goles. Je”, contó Peña ayer después del mediodía tras haber hecho dormir a Zoe, la más pequeña de sus tres hijas.

Es más, Zoe cumplía un año un día después de la lesión que sufrió su padre y el festejo terminó siendo en la Asociación Española. Hoy lo cuenta como una broma, pero los primeros tiempos de la recuperación fueron los peores.

“Los primeros meses, en que hay que adaptarse a las muletas y aprender a caminar de nuevo, fueron muy duros. Además, tenía mucho dolor. El primer mes me costó mucho porque no veía la mejoría día a día. A los siete días de la operación pude apoyar con las muletas. Y me parecía que nunca iba a poder caminar sin ellas. Después tuve que ir de a poco. Hice unos meses de piscina, que me ayudó mucho. Y como a los dos meses empecé a ir a entrenar al club. Estar con mis compañeros, en el vestuario, ya me dio más tranquilidad. Además, el grupo, el cuerpo técnico y la sanidad me apoyaron mucho”, contó sobre su rehabilitación.

“Peirano me apoyó mucho desde que llegó al club. Me dijo que me recuperara, que estuviera en lo mío, que cuando me viera bien me iba a dar la oportunidad. Y así fue. Le estoy muy agradecido a él y a mis compañeros, que se portaron muy bien conmigo”.

LAZAROFF. Generalmente los malos momentos tienen algunos aspectos positivos. La lesión de Peña no fue la excepción y muchas veces se sorprendió con algunos mensajes y llamadas. Entre ellas la del propio fundador de Danubio: Juan Lazaroff. “A los meses falleció y me quedé con mucha pena de no haber podido ir a verlo”, contó. Pero no fue el único. “Me sentí apoyado por todo el fútbol uruguayo, desde el primer minuto recibí muchos mensajes. Entre ellos, el ‘Chapa’ Sergio Blanco, Eduardo Acevedo y Leonardo Ramos. No me esperaba el llamado de Acevedo, es el técnico de Defensor, que es el tradicional rival de Danubio, pero me llamó y me dijo palabras muy buenas. También me fueron a visitar el ‘Pato’ Aguilera y el ‘Ronco’ López, pero capaz que más por mi padre que por mí”. El que siempre estuvo en contacto fue Darío Flores, con quien chocó en la lesión.

LAS HIJAS.  En los primeros meses, que fueron los más duros para el defensa, sus hijas Priscila de 12 años, Mia de siete y Zoe de casi dos años, jugaron un papel clave. “Me ayudaron mucho en el día a día. Sobre todo la mayor, que me ayudaba con la más chica. Lorena, mi señora, justo había empezado a trabajar y yo estaba solo con las tres. Priscila hizo de mamá”, relató.

“Mis hijas me miraban la pierna, las cicatrices, y me decían que era una lástima que no me hubieran puesto yeso para firmármelo”. Su esposa también lo ayudo mucho al dejar de hacer sus cosas para llevarlo al médico o al club.

Tanto en su reaparición frente a Atenas, como en los partidos que jugó en Tercera División, Agustín se sintió normal, como si nunca se hubiera lesionado. Pero al principio tenía miedo al trancar. “Lo tuve en los primeros tiempos. No me tiraba de cabeza, me costaba. Pero ahora ya perdí el miedo y me tiro de cabeza otra vez, tengo que darle de comer a mis hijas. Je. Además, a los Peña no nos tocó el juego bonito. Los caños y el juego bonito no fueron para nosotros. O sea que mucho no puedo cambiar”, aseguró entre risas.

Danubio recibe el domingo en Jardines a Cerro, un partido que no le trae buenos recuerdos a Agustín. “Ya quedó en el pasado y ahora miro solo para adelante. Es un rival duro que está buscando un lugar en las copas como nosotros. Va a ser un partido difícil”.

Peña termina contrato el último día de diciembre, pero le gustaría seguir en el club donde lo arroparon. “Espero renovar y tener un mejor año. Aunque, para que sea mejor, no se precisa mucho”.

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Amores. Con sus tres hijas: Priscila, Mia y Zoe. 
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Lo apodaron el llorón de Danubio

En el club lo apodaron “el llorón”, ya que no podía hablar en las charlas porque se emocionaba porque volvía a jugar. “Es que en 10 meses te pasan cosas en la vida que te afectan. Como la muerte de un abuelo y de un amigo como Gustavo Revora, una persona que me ayudó mucho en la recuperación junto a todos los de la sanidad. Y también el nacimiento de mi sobrino, muchas emociones”, explicó Peña, quien aún recuerda el tiempo que tuvo que esperar a la ambulancia el día que se lesionó. “Yo estaba desesperado porque llegaran de una vez para que me dieran algo para el dolor. Me dolía horrible. Cuando llegaron me dieron un inyectable y me alivió algo”.

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