SELECCIÓN SUB 23

Agustín Oliveros: el defensa de Racing es el tapado de la Sub 23

El joven sintió una enorme tristeza cuando el equipo de Sayago, donde se crió, perdió la categoría; pero le esperaba una grata sorpresa: ponerse la celeste.

Complejo
Complejo Celeste. Muchas cosas sorprendieron a Agustín, desde la educación de los funcionarios hasta la charla que les dio Tabárez el primer día. Foto: Francisco Flores.

Agustín Oliveros tiene 21 años. Se crió en Racing, llegó a Sayago para jugar en la Séptima. Aunque lo subió Rodrigo López en el 2018 a Primera, fue recién con Eduardo Favaro que se afianzó en la titularidad. El golpe del descenso le pegó duro al joven, pero unos días después llegó el llamado para la selección Sub 23. La gran tristeza dio pasó a una enorme alegría. La que se duplicó el domingo pasado cuando el técnico Gustavo Ferreyra dio la lista definitiva para ir a jugar el Preolímpico a Colombia y su nombre estaba en ella.

“Fueron dos tragos diferentes, lo hablaba con el presidente de Racing, ‘Nico’ Núñez. El descenso con el club que es mi casa, donde me crié fue muy duro y a los pocos días me enteré que estaba citado a la selección y se me daba todo lo que soñé de chico. Fue algo difícil de manejar para mí, la alegría contrarrestó con la gran tristeza del descenso”, contó quien con dos años de contrato con los de Sayago jugará este año en Segunda, salvo que la rompa en el Preolímpico y le salga un pase.

Tiene pasaporte comunitario, pero su sueño no pasa por irse, sino sólo por vestir la Celeste. “Ya voy cumplir el sueño de ponerme la celeste en el Preolímpico y mi mayor ilusión es llegar a la selección mayor. Es algo que no se compara con nada”, aseguró.

“Estoy loco de la vida. Nunca había estado en el Complejo Celeste y me llegó esta oportunidad. Cuando me convocaron me sorprendió un poco aunque desde que arranqué a jugar con Favaro la ilusión de que se venía el Preolímpico y era Sub 23 estaba. Pero nunca pensé que se iba a convertir en realidad”, dijo el defensa.

“El otro día, cuando después de la práctica dieron la lista de los que quedábamos, me empezaron a caer muchos mensajes. Sentí un gran orgullo, una felicidad enorme. Era lo que siempre había soñado desde chico y se me da ahora”.

Oliveros es uno de los tres que llegaron al complejo sin experiencia previa en selecciones juveniles. “El grupo me recibió espectacular, te integran enseguida, son todos muy buenos compañeros. Y lo que más me sorprendió fue la educación que se maneja en el Complejo. La forma en que te saluda desde el primer funcionario al que te cruzás cuando llegás hasta el último. Además, de la infraestructura a la que yo no estaba acostumbrado porque Racing es un equipo humilde”, relató.

concentración

Se le fue Gastón y llegó el goleador

Los Sub 23 ya han realizado varias jornadas de doble horario y algunos días han concentrado en el Complejo. Agustín compartía la habitación con Gastón Álvarez, que fue uno de los que quedó afuera en el último corte. “A Gastón lo conocí acá y habíamos hecho una linda relación. Es muy buena persona. Son momentos feos, cuesta encontrar las palabras. Pero ya vamos a volver a cruzarnos”, reconoció quien ahora comparte habitación con el “Colo” Ramírez, el goleador del Campeonato Uruguayo.

Es del barrio de Colón y arrancó a jugar al fútbol en las infantiles de Wanderers a los cuatro años. A la hora de pasar a Séptima como no le llegaba la oportunidad en los bohemios, y un compañero de liceo se iba para Racing arrancó con él. “Además, el complejo de los juveniles de Racing es en Colón y me quedaba cerca”.

En el 2018 ascendió al primer equipo de la Academia de la mano de Rodrigo López, pero jugó cinco partidos hasta que una roja lo marcó. “Me expulsaron contra a Atenas de San Carlos en el Roberto, por una falta en la mitad de la cancha y después me costó mucho volver a jugar”.

Con Juan Tejera, quien sustituyó a López jugó muy poco. Lo mismo con Alejandro Apud quien llegó después. Fue Eduardo Favaro quien le dio la confianza de lateral izquierdo. Y los nueve partidos que disputó en el torneo Clausura, lo catapultaron a la selección Sub 23 para el Preolímpico.

En sus épocas de formativas, Oliveros jugaba de enganche. “Era volante ofensivo, lo que pasa es que ya estando en la Séptima de Racing todavía era muy chiquito y casi no jugaba. Después, en Sexta, pegué el estirón y empezaron a tirarme para atrás. El técnico que me cambió de puesto fue Martín Martínez. Siempre me gustó ir al ataque y estar en contacto con la pelota, pero ahora ya me acostumbré. Igual, con Favaro jugué de lateral”, explicó quien en la selección también ha practicado como lateral, aunque en algunos entrenamientos lo hizo como zaguero. “Sirve tener la polifuncionalidad”.

TORNEO. “Tenemos la ilusión de clasificar a los Juegos Olímpicos. Obviamente, hay que ir con humildad sabiendo que hay rivales durísimos como Brasil y Argentina sobre todo, que vienen preparándose hace mucho más tiempo. Pero la ilusión es esa y es lo que vamos a ir a buscar”.

Los celestes ya han estado viendo algunos videos de la selección de Paraguay, frente a la que debutarán el 19 de enero en el estadio Centenario de Armenia. “Es un equipo duro como son siempre los equipos paraguayos. Juegan muy bien y son muy intensos a la hora de marcar. Pero todavía tenemos unos días para prepararnos”, culminó con ilusión. Cabe recordar que los dirigidos por Ferreyra integrarán el grupo B junto a Paraguay, Brasil, Bolivia y Perú.

Oliveros
estudio

Hay un contador en el futuro

Agustín hace facultad de Ciencias Económicas. Está en segundo año, pero pospuso unos exámenes que debía dar por la selección. “Más allá de que en un momento estudiás porque tus padres están encima tuyo, cuando sos más grande te das cuenta lo importante que es. Te ayuda a razonar cosas, mejor que otros o más rápido, en la cancha y en las decisiones de tu vida”, dijo con madurez. “Mi pasión siempre fue el fútbol. Eso no está en tal de juicio, pero me gusta la carrera. Es también una satisfacción para mi madre”, agregó.

“A los jugadores nos sobra el tiempo para estudiar, lo que pasa es que para poder hacer las dos cosas hay que tener un apoyo familiar importante. Y no todo el mundo lo tiene esa posibilidad”, dijo sobre sus padres, Fernando y Rosario. “Ahora hay muchos clubes que te dan su apoyo para que puedas estudiar. Y eso está buenísimo”. Aunque reconoció que no todos los técnicos les dan la derecha para salir a ir a dar un examen.

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