DE VOLEA

ADN celeste también en los técnicos

DANIEL ROSA

Daniel Rosa

La partida de Fabián Coito de la selección Sub 20 para hacerse cargo de la mayor de Honduras es un golpe fuerte al proceso de selecciones nacionales de Uruguay. Se trata del entrenador que había estado más años desde que Oscar Tabárez encabeza a la celeste, pues llegó en 2007 para permanecer durante 12 años. Más allá de que solo el tiempo dirá cuánto afectará esto, lo que no pasa inadvertido es el fenómeno de que Uruguay ya no solo exporta talento futbolístico, sino también estratégico que se produce en el Complejo Celeste.

Ante la tan prolongada como productiva permanencia de Tabárez, los entrenadores que tan buenos resultados han dado en las selecciones juveniles han debido marcharse para encontrar su espacio.

Diego Aguirre, luego de conducir con suceso a la selección Sub 20 en 2009, dejó el Complejo Celeste para dirigir a Peñarol, al que llevó a la final de la Copa Libertadores en 2011. Lo reemplazó Juan Verzeri, que dirigió a la celeste en los mundiales de 2011 y 2013, en este último hasta convertirla en vicecampeona del mundo, y le dio a Uruguay la clasificación a los Juegos Olímpicos de Londres 2012, a los que el fútbol no accedía desde 1928. Curiosamente se marchó para ser asistente técnico de Aguirre.

Coito lo sucedió y llevó a la Sub 20 al título Sudamericano en 2017, el que no lograba desde 1981. Además, dirigió en los mundiales 2015, 2017 y 2019. Se marchó para dar un paso importante.

Uruguay forma técnicos en el Complejo Celeste y se van, pero no debe tener una lectura negativa. Al contrario; como sucede con los futbolistas, se marchan al exterior a dar un salto de calidad, lo que permite agrandar la base para que, cuando termine la era Tabárez, haya varias posibilidades con ADN celeste de sustituirlo.

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