FUTBOL URUGUAYO

Adiós a Néstor Montelongo, un crack de la década de 1980

El "Pájaro" fue campeón de América con Peñarol y la Selección; también se destacó en Wanderers y Nacional

Néstor Montelongo
Néstor Montelongo con la camiseta de Wanderers, que le permitió alcanzar la consagración.

La década de 1980 fue pródiga en éxitos y figuras para el fútbol uruguayo. Y entre los mejores laterales derechos de la época, con distinciones internacionales, estuvo Néstor Montelongo, el “Pájaro”, fallecido ayer a los 66 años.

Comenzó como centrodelantero, luego pasó a ser puntero derecho y se consagró como marcador de punta, aunque su especialidad -heredada de esos orígenes como delantero- era la ofensiva.

Veloz y liviano, de perfil afilado y la melena enrulada al uso de la época, tenía el físico y el ímpetu de los antiguos punteros, lo que lo convertía en una carta de ataque para su equipo.

Por eso empezó a destacarse en un Wanderers que entre fines de los 70 y comienzo de los 80 logró resonantes triunfos. Había jugado antes en Cerro y Colón, pero su primer gran momento se registró con la camiseta albinegra en aquella formación con Jorge Barrios, ArielKrasouski y un muy joven Enzo Francescoli.

Eso lo llevó a la Selección uruguaya en 1979 con Raúl Bentancor. Pero su mejor hora internacional bajo la dirección técnica de Omar Borras, como en el título alcanzado en la Copa Nehru en la India (1982), que abrió una nueva era para la Celeste.

También jugó la primera parte de la Copa América 1983 conquistada por Uruguay, así como en los partidos que determinaron la clasificación para el Mundial de México 86.

Revisando los apuntes aparece, por ejemplo, una gran actuación suya frente a Inglaterra en un amistoso jugado en Montevideo en 1984, cuando los celestes le dieron tal baile a los visitantes que para el siguiente Mundial medios británicos daban a Uruguay como favorito.

Pasó a Peñarol en 1982 y ese año fue campeón uruguayo, de América y del mundo.

En 1985 cumplió su sueño de niño y se incorporó a Nacional, en un cambio de camisetas sin escalas inusual en la historia de los clásicos rivales.

En 1986 se incorporó a Racing de Avellaneda, su último club en una campaña que hoy es historia pero no se olvida.

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