INTACHABLE TRAYECTORIA

Adiós a Eduardo Rocca Couture, un caballero del deporte

Fue delegado de Defensor, neutral de la AUF y vicepresidente de la FIFA

Eduardo Rocca Couture
Eduardo Rocca Couture

Es muy probable que lo que sucedió en Maracaná haya influido mucho en mí y en la pasión por el fútbol que me acompañó luego toda la vida”, contaba Eduardo Rocca Couture a El País hace unos meses, seguramente en la última entrevista que concedió. Verdadero caballero del deporte, Rocca falleció  a los 89 años, luego de haber sido protagonista o testigo de la vida del fútbol durante más de 60 años, siempre con una línea de conducta intachable.

Aquel 16 de julio de 1950, Eduardo era un joven de 18 años hincha de Defensor pero sin fanatismo. El triunfo celeste lo entusiasmó tanto que se acercó más al club, a través de la labor como dirigente.

En 1956 ingresó a la entonces Junta Dirigente de la Asociación Uruguaya de Fútbol como delegado de Defensor. También estuvo en Cafo, hasta que en 1970 fue designado neutral de la AUF, en un período de tormentosos conflictos. En ese período  el gobierno estuvo a punto de intervenir la AUF, pero Rocca y los otros neutrales se opusieron a la medida.

Ese mismo año, Rocca había sido elegido tesorero de la Conmebol, entonces más conocida por su nombre completo Confederación Sudamericana de Fútbol, cuando el organismo estaba lejos de la fastuosa estructura actual. Allí cumplió una tarea proba, reconocida por todos, que lo convirtió en hombre de consulta permanente.

En 1985 alcanzó la vicepresidencia de la FIFA, el primer uruguayo en llegar a esa jerarquía. Pero nunca dejó de colaborar con el fútbol local. Por ejemplo, en 1986 elaboró -junto a Dante Iocco, José Pedro Damiani y José Pedro Laffite, en lo que fue llamado “comisión de notables”- un profundo estudio sobre el fútbol profesional, cuyas duras conclusiones impactaron en el ambiente.

Rocca era además uno de los presidentes de honor de la Asociación de Historiadores e Investigadores del Fútbol Uruguayo (AHIFU), fundada en 2019.

En los últimos años Eduardo resolvió salir del escenario, asegurando que su tiempo había pasado, por lo cual rara vez brindaba entrevistas. Pero la puerta de su casa estaba siempre abierta para los amigos, con quienes conversaba largamente de fútbol, apoyado en una memoria y una lucidez asombrosas. Ellos, como el fútbol todo, lo van a extrañar.



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