DEFENSOR SPORTING

Acevedo pagó su deuda

El técnico tiene grifa violeta y quería ser campeón con el club que lo formó.

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Eduardo Acevedo festejando el título con Defensor Sporting. Foto: Fernando Ponzetto

El técnico Eduardo Acevedo pasaba de un tema al otro mientras atendía a los medios y a cada rato tenía que interrumpir el dialogo porque alguien venía a abrazarlo, a estrecharle la mano, a agradecerle.

“Yo vine a Defensor para ser campeón. Siempre que fui a un club lo hice para eso, pero esto era especial porque era Defensor. Es algo que yo le debía al club. Yo al club, no el club a mí. Siempre creí que los jugadores estamos en deuda con el club que nos formó y a mí Defensor me formó. Me dio la grifa. Yo salí campeón con Defensor como jugador, pero tenía el sueño de devolvérselo también como entrenador”, dijo Acevedo.

“Ahora que los jugadores festejen. Tenemos libre hasta el martes. El campeón queda en la historia, queda grabado. Hay jugadores que se retiran del fútbol sin haber sido campeones nunca, ¡si habrá que festejar! Es un momento único, irrepetible, y se lo dije a los jugadores. Ser campeón no se compra con plata, esto es a base de sacrificio. El partido pasado, frente a Nacional, fue la clave de todo el campeonato. El partido clave fue el del domingo pasado. Ahí pudimos marcar la diferencia”, explicó el técnico de los del Parque Rodó a quien la felicidad se le notaba en el rostro y en la voz.

“Sabía que el partido iba a ser así. Jugué en Fénix un año y conozco su historia. Sabía que Fénix no se iba a entregar nunca. Por más que digan lo que digan de afuera, yo sabía que Fénix iba a jugar a muerte. No iban a cambiar su carácter ni su personalidad. Y Fénix siempre fue un equipo batallador”, afirmó.

Luego dijo que no tuvo tiempo de pensar en la posibilidad de no conseguir el título cuando Nacional ganaba en el Centenario y ellos empataban. “No me dio tiempo a pensar porque yo lo que buscaba era la tranquilidad del equipo. Para que coordinaran las jugadas, para que se abrieran y no cayeran en el embudo del medio. No me daba el tiempo para pensar qué pasaba si no hacíamos el gol. Lo que quería era tranquilidad para que los jugadores pensaran, era mucha la ansiedad en la cancha. Me contó OJ como iba Nacional porque no escuchaba los altoparlante con los gritos de la hinchada. Y cuando me dijo 4 a 3 ahí sí puse a Facundo Castro para tener más desdoble y buscar el ancho”, explicó.

Luego aclaró por qué hizo entrar a Cougo por Gonzalo Bueno, cuando aún quedaba mucho partido por delante. “Bueno no daba más, tiene un problema de un golpe en el tobillo y ya estuvo a punto de salir en el entretiempo. Le dije que lo aguantaba 15 minutos más y que me avisara. Y cuando me hizo la seña lo saqué”.

Y contó cuales eran sus planes de festejo. “No sé lo que van a hacer los jugadores esta noche, yo me voy a mi casa a abrazar a mi señora”.

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