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El detrás de escena de la suspensión de Argentina-Brasil

El temporal que azotó Buenos Aires anoche hizo que se suspendiera el clásico entre Argentina y Brasil, encuentro que finalmente se jugará esta noche en Núñez. Te contamos el detrás de escena de la suspensión.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Foto: La Nación - GDA.

Unas 100 personas caminan poniéndole el rostro al temporal sobre la avenida Udaondo. Faltan tres horas para el comienzo del partido entre la Argentina y Brasil. En ese momento la tormenta y el viento pueblan la escena e inundan el campo de juego del Monumental y los alrededores. Desde allí, donde camina el árbitro Antonio Arias, de manera frenética se disparan las especulaciones. Las calles aledañas al estadio se vuelven un río de agua como de versiones. Las que terminaron cuando 45 minutos antes del comienzo del clásico, previsto para las 21, se dio por suspendido y pasado para la noche del viernes, en el mismo horario.

Fueron horas previas de lluvia en continuado, con imágenes de un campo de juego que bien podrían ser enmarcadas para la posteridad si se hubiese disputado el partido. Una tarde-noche gris, de vientos y de llantos de niños a los que se les volaban los globos tanto como las ilusiones. Había que ver los ojos vidriados de Gonzalo Espinoza, de seis años, que junto a sus padres salió de Boulogne con más de cinco horas de anticipación. Los hombres, las mujeres, los chicos, los adolescentes, todos encimados bajo el techo de la estación de servicio que está en la esquina de Udaondo y Figueroa Alcorta. Todos a la espera por una información certera sobre la realización o no del esperado encuentro por el que se vendieron 45000 localidades y se recaudaron unos 25 millones de pesos.

Los hinchas argentinos que se animaron a desafiar el temporal y lograron entrar en el anillo interno del Monumental, pegados al ómnibus, les pedían un saludo a los jugadores que llegaron con dos horas de antelación. Unos segundos después del ingreso de ambos planteles, volvió con mayor fuerza el temporal. En ese momento, según los datos aportados por el servicio meteorológico, se registraron unos 55 milímetros de caída de agua. Por lo que se contemplaba desde el palco oficial del estadio, las líneas del campo estaban prácticamente tapadas y las primeras informaciones daban cuenta de una suspensión que generaba otro juego, el de los intereses de cada federación.

Cuando paró un poco la lluvia, el árbitro Arias recorrió con botines el terreno. En pocos segundos tenía la certeza de la suspensión, pero, por una recomendación de la FIFA, debía esperar hasta unos diez minutos antes del inicio para suspender el partido. En ese momento, la AFA, a través de sus principales dirigentes, y teniendo en cuenta los problemas para llegar hasta el Monumental, argumentó la imposibilidad del público para asistir y el perjuicio económico que se generaba. "Está muy feo para jugar", fue la escueta explicación del veedor de la Conmebol, Alvaro Silva, que finalmente aprobó la decisión del árbitro de suspender el encuentro.

En el mismo momento que se conoció la decisión, comenzaron a verse caras pegadas en la puerta del vestuario del árbitro. Rostros enigmáticos y silenciosos. "Brasil no tiene problemas en jugar mañana [por hoy], pero quiere que el partido sea a las 14.00", confesaría un allegado a la AFA.

Los ex árbitros y actuales asistentes en la Conmebol comenzaron a dar sus versiones. Carlos Maglio adelantó: "La intención era jugar, pero si no se puede, no se puede. Se tomó una decisión acertada. Estaban en riesgo los jugadores y el público no tenía manera de llegar". Y Juan Carlos Crespi fue más allá en la confirmación de la noticia: "El sentido común prevaleció. Se va a jugar mañana viernes a las 21 hs".

Por una cuestión de horarios en el regreso a su país, los dirigentes de la Confederación brasileña ejercieron presión para que el partido se disputara hoy a las 14. ¿El motivo? Es que el vuelo chárter estaba previsto para hoy, a las 18.30. Y, además, los dirigidos por Dunga jugarán por la cuarta fecha en el nordeste, más precisamente en Salvador, el martes frente a Perú. Pero finalmente se impuso la posición argentina de jugarlo hoy por la noche.

Lejos de los puntos que pretendía tener a esta altura y con mucho por jugarse por la clasificación para Rusia 2018, el seleccionado argentino se había poco menos que juramentado regalarle una victoria ante Brasil a un público que agotó las localidades. Una vez enterados de la suspensión, los jugadores completaron una jornada casi lúdica de entrenamiento en el gimnasio de River. Hubo ejercicios recreativos y hasta algunos tiros a los aros de básquetbol. La selección pierde un día de preparación para el partido del martes, en el calor de Barranquilla, ante Colombia, y hasta se especuló con un pedido de la AFA para que ese partido se juegue el miércoles.

Los datos históricos dan cuenta de que no existen antecedentes de suspensión de partidos por las eliminatorias en la Argentina. El único encuentro del seleccionado en el Monumental que fue postergado a causa del mal tiempo fue el 14 de mayo de 1953, en un 0 a 0 frente a Inglaterra, que se detuvo a los 23 minutos del primer tiempo por una copiosa lluvia.

La inundación en gran parte del Barrio River hizo que acercarse al Monumental sea una misión para pocos. A la vez que también afecto a los 1.500 simpatizantes que tuvieron que dejar el estadio tras el aviso de la postergación. La desilusión de los presentes fue mayúscula. La historia fue completamente distinta a la que esperaban para vivir en el clásico. Completamente adversa.

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